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Gustavo Santaolalla: «España me recuerda que es importante que mi obra muestre quién soy y de dónde vengo»

En los estertores del siglo XX Gustavo Santaolalla ya se había ganado su hueco en los libros de historia por muchas razones. Su currículum lucía vistosas conquistas musicales con las bandas Arco Iris (de la que «van a salir grabaciones inéditas», nos adelanta en exclusiva) y Soluna, había debutado como solista con los espaciados pero consistentes 'Santaolalla' (1982) y 'GAS' (1995), y ya era oficialmente el productor estrella del rock latino por sus trabajos con Café Tacvba, Molotov, Bersuit Vergarabat, León Gieco, Los Prisioneros, Julieta Venegas, Juanes, Jorge Drexler o La Vela Puerca entre muchos otros. Pero la fama mundial, esa que a los hispanohablantes se les resiste hasta que se da con la tecla 'anglo', se precipitó en 1998 cuando el cineasta Michael Mann incluyó una pieza de su tercer álbum 'Ronroco' en la película 'The Insider' protagonizada por Al Pacino y Rusell Crowe. A partir de ahí se convirtió en un prócer de las bandas sonoras ganando sendos Oscar en años consecutivos (2005 y 2006) por 'Brokeback Mountain' y 'Babel', a los que se suman dos Grammys, diecinueve Latin Grammys, dos Baftas y un Globo de Oro. Como aquel álbum marcó el inicio de una racha deslumbrante y aparentemente inagotable, no es extraño que Santaolalla se emocione al hablar de él, menos aún tratándose de un homenaje a un instrumento andino del que se enamoró cuando era niño. «Me ilusiona mucho celebrar en España el vigésimo aniversario de 'Ronroco', porque fue el disco que me abrió las puertas del cine», asegura el polifacético artista en videollamada desde Los Angeles. Noticia Relacionada estandar No El genio de las bandas sonoras, Gustavo Santaolalla, a la búsqueda de «la sinfonía de Madrid» Nacho Serrano El proyecto Imagen sonora de Madrid, que se llevará a cabo con estudiantes de la Escuela Universitaria de Artes TAI, capturará la huella sonora y visual de los lugares más emblemáticos de la capital«Van a ser unos conciertos muy especiales, muy distintos a los que he hecho en mi vida«, continúa el artista argentino. «Es un espectáculo muy introspectivo, que puede ocupar un lugar muy importante en este mundo en el que estamos en este momento. Quiero que sirva para descubrirnos interiormente y ver con qué elementos contamos para resistir a todo lo que está pasando, a la exacerbación de la polarización y el advenimiento de una dirigencia violenta , totalmente carente de empatía, con un alto nivel de crueldad y de desapego al ser humano. Eso, combinado con una tecnología que en lugar de ayudar sirve para mantener a la gente totalmente tarada y distraída, supone un momento de transición que nos llevará a algo mejor, pero que desafortunadamente, antes nos hará pasar por algo peor».Tras compartir unos fértiles días de trabajo colaborativo en Madrid a principios de verano, Santaolalla vuelve este otoño a España con una banda compuesta por cinco virtuosos multiinstrumentistas para plasmar esta revisión de 'Ronroco' en Barcelona (21 de octubre en Paralelo62), Valencia (25 en el Palacios de Congresos), Málaga (4 de noviembre en el Teatro Cervantes) y Cartagena (11 en el Auditorio del Batel), cuatro ciudades que también serán testigo de la interpretación de la banda sonora de 'The Last of Us' , el gran pelotazo del compositor ciudadjardinense en el boyante sector de los videojuegos. «Yo soy muy mal jugador, terrible», bromea. «Pero siempre me gustó mucho ver jugar a otros. Cuando estoy con la banda Bajofondo, ellos juegan mucho al FIFA World Cup y me encanta verlo. Cuando me propusieron hacer lo de 'The Last of Us' mi hijo tenía quince años, y al verlo jugar, pensaba que si alguien consiguiese conectar a nivel emocional con el jugador haciendo algo que le llegue al corazón, más allá del 'modo combat', el 'survival' y todas estas cosas gimnásticas que tienen los videojuegos, produciría una gran revolución. Después de los Oscar, una gran compañía del sector me hizo una oferta muy importante , pero era más de lo mismo: pelear y matar. Les dije que no. Pero cuando se acercó a mí el creador de 'The Last of Us' y me contó su enfoque, pensé: «Esto es lo que estaba esperando». Luego supe que la gente lloraba jugando al juego. La repercusión fue mucho más allá de mis expectativas, me acercó a una audiencia totalmente nueva, una audiencia muy joven».La mencionada visita veraniega a la capital también le sirvió para conectar con las nuevas generaciones, con resultados menos lucrativos pero enormemente valiosos a nivel artístico y vital. Lo que hizo Santaolalla fue recorrer varios paisajes de la ciudad junto a un grupo de estudiantes de la Escuela Universitaria de Artes TAI , para crear un proyecto audiovisual con un título que se explica por sí solo: 'Imágenes Sonoras de Madrid'.«Yo tenía en la cabeza una idea que era bastante difícil de llevar a cabo, pero siendo la primera vez que se hacía, no quise ponerme talibán y di flexibilidad. La idea era crear música a partir de imágenes y sonidos, para generar la sensación de que el oído mira y el ojo escucha», explica el artista argentino, cuya relación con Madrid se basa en el concepto de «identidad» que le acompaña desde «el principio» de su carrera. «Con el advenimiento de los Beatles yo empecé a escribir mis primeras cancioncitas en inglés, pero enseguida me di cuenta de que no tenía sentido hacer eso viviendo en Argentina. Después ya no quise solo cantar en mi idioma, sino tocar en mi idioma . Ahí empecé a mezclar instrumentos folclóricos con el rock, y aunque la intelligentsia rockera clamó al cielo diciendo que eso no era rock, el tiempo validó mi propuesta». En ese sentido, Madrid y por extensión España, «me recuerdan que desde mis inicios he considerado importante que lo que yo hago, siempre muestre quién soy y de dónde vengo», asegura. « La identidad es algo expansivo . La primera identidad es la que adquirimos en nuestra casa, la segunda la que tenemos en nuestro barrio, la tercera la que tenemos en la ciudad, y así sucesivamente con el país, el continente y el mundo en que vivimos». MÁS INFORMACIÓN Gustavo Santaolalla y la salvación de los sonidos perdidos del mundoY concluye: «Yo soy un argentino que vive en Los Ángeles, y sé que es importante recordar siempre la punta de la raíz, porque si te olvidas de eso, vas perdiendo todas tus identidades. Aquí hay gente que ya no tiene identidad, porque nunca tuvo claro dónde está su comienzo al haberse pasado todo el tiempo mirando hacia fuera, a lo que hacían otros. En mi caso, y especialmente apellidándome Santaolalla y teniendo un abuelo de Málaga y una abuela vasca, España es una parte reimportante . Por eso, hace unos cinco años decidí comenzar a visitar el país con más asiduidad para reconectar con esa parte de mí. Madrid ha sido una puerta de entrada para todo ello».