
Bad Bunny: la euforia del chamaquito jugón en un Metropolitano desatado
por Israel Viana on mayo 31, 2026 at 12:46 am
El músico más escuchado del planeta no lleva un escenario espectacular. Ni el gigantesco globo terráqueo de Kaney West, con sus cerca de veinte metros de altura y hasta ovnis sobrevolando su cabeza, ni nada de eso. En la escenografía de Benito Antonio Martínez Ocasio (Bayamón, Puerto Rico, 1994) no hay mucha parafernalia, aunque vaya a llenar diez días el Riyadh Air Metropolitano y la célebre casita caribeña del centro del estadio esté llena de famosos como Esther Expósito, Ana de Armas y algunos jugadores del Real Madrid. --- Componente galeria-lead arrastrado. Para configurarlo, seleccionar cmp-galeria-lead del desplegable de visualizaciones --- automaticoSolo una plataforma vacía en la que no hay nada de nada. Los 16 músicos del puertorriqueño en la parte trasera, una pantalla gigante a sus espaldas flanqueando el escenario y una pequeña grada detrás con más público. Sin embargo, pronto queda claro que a Benito no le hace falta más. A las ocho en punto se reproduce la imagen de una madre con su hijo en un barrio de Madrid hablando del que todo el mundo califica como el concierto del año, el que está a punto de empezar. Después de una breve charla, ambos comienzan a pronunciar a modo de llamada los primeros versos de 'La mudanza': «Benito, hijo de Benito, le decían Tito…». Y se desata el vendaval . Ya solo se escucha a los primeros 60.000 afortunados que llenaron este sábado el Metropolitano, pronunciando cada verso de ese relato autobiográfico sacado de su último disco, 'Debí tirar más fotos', que habla de sus padres: «Vivieron en Morovis en donde hicieron al nene / que en Bayamón por primera vez vieron…». En ese momento, la pantalla se apaga y Bad Bunny aparece impulsado por una pequeña plataforma en el centro del escenario. Se queda quieto, en silencio, y los seguidores rugen. Noticia relacionada general No No Concierto en Madrid «Bad Bunny tenía que meter en La Casita a seguidoras como nosotras y no a tantos influencers» Israel VianaPasa un minuto. Mira al público como si fuera el mismísimo Tony Montana de 'El precio del poder'. Respira y el público sigue gritando, pero él sigue quieto, seductor, con un traje de color crema y gafas de sol. Muy elegante, claro. Pasan dos minutos y sigue parado, en silencio. El público continúa chillando hasta que suelta: «Un aplauso pa' mami y papi porque en verdá rompieron». De repente, Madrid se convierte en San Juan de Puerto Rico , con todo el mundo bailando y cantando. La percusión y los instrumentos de viento metal suenan increíbles, a un volumen exageradamente alto en esta especie de versión rejuvenecida y salvaje de Buena Vista Social Club. Al principio parece (o quiero pensar) que Benito empatiza más con el público cuando se transforma en el alumno aventajado de aquellos Fania All-Stars de Héctor Lavoe, Rubén Blades y Celia Cruz en 1979 que cuando sigue el camino de J. Balvin. Cuando mira a su percusionista y le suelta «aprieta chamaquito» como si le hablara al mismísimo Tito Puente y estuviéramos en el Spanish Harlem de Nueva York, en 1950, terminando la conquista que aquellos latinos empezaron. Pero me equivoco. Los asistentes bailan, se saben absolutamente todas las letras y se emocionan igual cuando Benito canta «aquí mataron gente por sacar la bandera / por eso es que ahora yo la llevo a donde quiera, cabrón», en la primera canción, 'La mudanza', que cuando entona «si hay playa, hay alcohol / si hay alcohol, hay sexo / y si es contigo, mejor», en 'Weltita'. Gusta lo mismo el puertorriqueño peleón que desafía a Trump y reivindica el español que el que el que se regodeaba en 'Tití me preguntó', a continuación, de que tiene muchas novias, «pero con ninguna hay boda». El militante y el tentador de 'La isla de las tentaciones'. Es las dos cosas y a la gente le encanta.Da igual bachata que música urbana, rumba que dembow o reguetón. Las fronteras se difuminan con el fraseo vacilón del primer artista que canta en español y supera los 100 millones de oyentes mensuales en Spotify. Suena la salsa de 'Callaita', se pone tierno con 'Turista', modo Eliades Ochoa, y sabrosón con 'Baile inolvidable' –«Madrid, baila y ama sin miedo»–, y el ánimo es el mismo. El estadio perrea y las luces de las 60.000 cámaras de foto falsas que ha repartido entre el público lanzan fogonazos sincronizados. Nadie está sentado. Introduce 'Pitorro de coco' con una versión de 'Entre dos aguas' de Paco de Lucía y funciona. Todo funciona. Con 'Nuevayol' sube la temperatura, todo el mundo salta como si fuera la afición del Boca Juniors a ritmo de la percusión. Es extraño y bonito a la vez que Benito triunfe y desate la euforia con una música que se tocaba hace un siglo, con la que cierra el primer tramo del concierto antes de mudarse a la casita de la que todo el mundo habla. Esa casita de clase trabajadora pero llena de famosos –esas pequeñas contradicciones– que genera más noticias y 'reels' que la propia actuación. Benito se quita el traje y se enfunda sus bermudas y la gorra. Está con los colegas, ya saben. También están Álvaro Carreras, Dani Ceballos, Isi Palazón, María León y Chiara Ferragni, pero Esther Expósito se lleva más planos que nadie cuando perrea con la estrella del cartel. Todos ellos protagonistas durante una hora en un fiestón de música urbana que los presentes, rectifico, disfrutan más que la salsa y la bachata con temas como 'Veldá', 'Neverita' o 'Si veo a tu mamá'. Bad Bunny es un jugón, capaz de tomarse un descanso de más de veinte minutos saludando al pueblo vip de las primeras filas, los que han pagado 400 euros por verle de cerca. Habla con ellos, besa a los que lloran y abraza a los que chillan emocionados. Veinte minutos que el público acompaña con un «lo, lo, lo, lo, lo», hasta que arranca 'Voy a llevarte pa PR' desde el techo de la casita. No hay descanso. El volumen está tan alto que te deja sordo, incluso, en las canciones más lentas, como 'Me porto bonito', 'No me conoce' y 'Bichiyal'. Molesta un poco, pero a nadie le importa. En la zona de prensa, llena, casi nadie escribe, la mayoría baila. 'Yo perreo sola', sin Bad Gyal está vez, y 'Safaera' es cantada a voz en grito. Antes de 'Mónaco' se acuerda de los que le vieron en aquel primer concierto en España, en la sala Moon de Valencia, hace nueve años. Fueron menos de mil seguidores. Quién se lo iba a decir. Bad Bunny encaró el final de la fiesta en la casita con 'Advino', junto a Myke Towers , en la canción sorpresa de la noche que no tocará en ningún concierto más. Vuelva a la salsa con 'Café con ron' para cerrar la puerta, dejar a los famosos y volver al escenario principal. En el público cazo a varias seguidoras haciendo videollamadas a sus amigas ausentes, a las que veo bailar en la pantalla del móvil. Llamada de tres horas, que es lo que duró un concierto. Amistad a prueba de cobertura.Aunque la actuación, quizá un poco larga, flaqueó en momentos puntuales en el tramo final, la levantaba el público con sus ovaciones cuando suenan 'Ojitos lindos', 'La canción', 'Kloufrens', 'Yonaguni', 'El apagón' y, sobre todo, 'DtMF'. Que hace un amago de irse, hasta el último «lo, lo, lo, lo», que lo trae de vuelta con 'Eoo' para el último perreo sabrosón, que repetirá nueves noches más, intuimos, con el mismo éxito.En el césped del exterior, varias familias celebran su particular pícnic nocturno, con bebida y comida de su tierra. Han escuchado el concierto sin ver nada. Probablemente, no hayan podido comprar la entrada. El pueblo de verdad, el que no tiene cabida en la casita de Benito.

por Israel Viana on mayo 30, 2026 at 5:27 pm
La primera vez que Benito Antonio Martínez Ocasio (Bayamón, Puerto Rico, 1994) actuó en España no fue ni en Madrid ni en Barcelona, únicas paradas de esta gira, sino en Valencia hace nueve años. Tampoco vendió como ahora más de 600.000 entradas ni llenó ningún estadio. Muchos menos los diez Riyadh Air Metropolitano que hará en la capital desde este sábado hasta el 15 de junio. Se presentó en la sala Moon y acudieron a verle menos de mil personas. El «rey del trap», lo llamaban entonces, pero casi nadie hizo crónica de aquel concierto ni, por supuesto, había famosos entre el público. --- Componente galeria-lead arrastrado. Para configurarlo, seleccionar cmp-galeria-lead del desplegable de visualizaciones --- automaticoEste sábado, sin embargo, la gran mayoría de los primeros 60.000 seguidores que verán al puerriqueño llenaban los bares de alrededor del estadio a primeras horas de la tarde, soportando los 35 grados a base de cervezas, agua y más cervezas. Los locales hacen el agosto en junio con Bad Bunny . Es el caso de El Córner, el establecimiento junto al campo que Domingo adquirió hace más de una década, cuando el Atlético de Madrid empezó a jugar aquí: «Es un concierto especial, sin duda. Ten en cuenta que hay uno o dos partidos cada dos semanas que no siempre se llenan. Bad Bunny, sin embargo, va a llenarlo diez veces en 15 días. Nunca lo había visto, y menos con un solo artista. He tenido que comprar más del doble de cerveza que otras veces», nos cuenta el jefe, cuyos camareros van hoy ataviados con camisetas del puertorriqueño. Los hoteles del distrito de San Blas-Canillejas y alrededores han alcanzado picos de reserva durante una residencia que, además, coincidirá en algunas de sus fechas con la visita a Madrid del Papa León XIV. Paula y Carlos, de solo 13 años, han arrastrado a su madres desde Tenerife para ver a su «amor platónico». Sus progenitoras, que se han dejado 1.500 euros en las cuatro entradas en reventa, reconocen que al principio les censuraban muchas de sus letras, pero luego ya no pudieron hacer nada. Las niñas visten dos camisetas de Puerto Rico que han personalizado ellas mismas. «Este día significa todo para nosotras… ¡Lo amamos!», suelta una de las pequeñas riéndose.Noticia relacionada general No No El dueño de 'La Casita' demanda a Bad Bunny Nacho SerranoJavier y sus cuatro amigos, todos de 23 años, vienen de Sevilla. En concreto, desde el barrio de Pino Montano, el mismo de donde salieron SFDK, comentan con orgullo. De hecho, fueron al mismo instituto que Zatu y Acción Sánchez, que eran compañeros de clase de algunos de sus padres. En Madrid han pagado 400 euros por dos noches en un «zulo de 15 metros cuadrados». «¡Qué hijos de puta!», suelta uno de ellos. De los pasos de Bad Bunny por la capital y de su alojamiento no ha trascendido nada. Se ha especulado que dormirá en una suite de veinte mil euros la noche, como la que pagó en el Mandarin Oriental Barcelona. «Estaba deseando que viniese a España –continúa Javier–. Tenía tantas ganas que compré las entradas de los cuatro una mañana de la feria que me había acostado a las 7 de la mañana. Me puse el despertador al rato para pillarlas. ¡Y tuve suerte! Antes había venido a Sevilla por solo 15 euros, pero éramos menores de edad y no pudimos ir. Ahora hemos pagado 110 por cada una, más el transporte y el alojamiento».Hoteles hasta arribaNo cabe duda de qué esta primera cita en Madrid es la más esperada, la que hará de guía de todo lo que ocurra en los próximos nueve conciertos. Prueba de ello es que los mayores niveles de ocupación hostelera se han alcanzado este sábado con un 87,18%, según la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) a través de una encuesta realizada entre sus más de 330 establecimientos asociados. No es el caso de Carlota, que ha llegado desde Dublín con cuatro amigas y han ocupado la casa de otra amiga residente en Madrid, a la que han «obligado» a irse a dormir a casa de su novio.«Veo dos Españas –explica medio en broma–. La que mira con reticencias el perreo, que a mí me gusta, y la que me admira por haber conseguido una entrada para el concierto, que ha sido muy complicado. La verdad es que hoy voy a cumplir uno de mis sueños, porque este hombre está haciendo historia, es el Daddy Yanqui de los 2000 para mí». El ambiente que se vivía en las horas previas era propio del récord que supone haber vendido esas 600.000 entradas para las diez citas. Una marca que nadie ha logrado jamás en España. Karol G llenó cuatro días consecutivos el Santiago Bernabéu hace cuatro años. Y tampoco en Europa. Taylor Swift vendió las entradas de ocho noches en Wembley, con su 'The Eras Tour', pero las dividió en dos partes a lo largo del verano. Michael Jackson hizo siete en el mismo recinto con su 'Bad World Tour' en 1988. ¿Dónde está el listón de los macroconciertos? ¿Hasta dónde llega la locura? «Nos gusta desde que salió el primer disco y llevamos ocho años esperándole. Compramos la entrada el día que salieron a la venta, por 167 euros cada una que pagamos con gusto y volveríamos a pagar mil veces. Me encanta como es Benito en todos los sentidos, me inspira muchísimo como persona y la representación que hace de su país. Va a ser el mejor día de nuestra vida», asegura Irene, de 32 años, que viene desde Brunete con dos amigos. Todos ataviados también con la camiseta correspondiente de Bad Bunny. Tania Sieira Tania Sieira Tania Sieira Tania Sieira Tania SieiraBad Bunny lleva tres años siendo coronado como el músico más escuchado del planeta, el primero en cantar en español que supera los 100 millones de oyentes mensuales en Spotify. Su imperio, que tan solo se puede comparar con el de Taylor Swift, no se explica solo con datos, ya que durante los últimos años, y en especial desde que publicó el disco que presenta en esta gira, 'Debí tirar más fotos' (Rimas Entertainment, 2025), se ha convertido en todo un fenómeno cultural, social y económico, además de musical. «Tengo muchas ganas de ver la gente que hay en la casita, que es una parte muy suya, como mucho 'flow', de todo lo que significa Puerto Rico. Muy con la temática del último disco. Aunque cogen a gente del público para la casita, yo creo que debería haber metido a más seguidores como nosotros y no a tantos famosos e 'influencers'. Al fin y al cabo, él habla mucho del pueblo», defienden Luisa, que ha venido con su amiga Cristina desde Granada, sobre la famosa vivienda que el boricua ha colocado en el centro del recinto, a imagen y semejanza de las construcciones de clase trabajadora, pero que está noche no ocupará tampoco ningún obrero, sino una cuidada selección de modelos, actrices, futbolistas y estrellas multimillonarias de todo calibre.Una casita, además, que tiene lo suyo, pues el equipo de Bad Bunny la mandó construir a imagen y semejanza de una vivienda real, cuyo propietario es un puertorriqueño de 85 años llamado Román Carrasco Delgado, de la localidad de Humacao, al que el cantante pagó cinco mil dólares bajo la premisa de que iban a usar su imagen únicamente para un videoclip. La sorpresa fue grande cuando vio que se convirtió en el elemento más importante de su gira mundial y que en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona ocuparon Ibai Llanos, Úrsula Corberó, Piqué, Lamine Yamale y las otras estrellas del Barça. ¿Resultado? Que el dueño ha pedido una indemnización de seis millones de dólares por incumplimiento del trato y por los problemas emocionales que le ha causado al convertirse en lugar de peregrinación para miles de seguidores.

por Nacho Serrano on mayo 30, 2026 at 3:08 pm
La visita de Bad Bunny a España se está viviendo como un acontecimiento histórico, y por supuesto que lo es porque esta es una de las giras con mayor impacto sociocultural de las últimas décadas. La llegada del artista más grande del mundo se está celebrando además como un hito político de la música pop , ya que sus reivindicaciones van más allá de la defensa de la cultura latina y de la lengua española que lo ha enfrentado al mismísimo presidente de Estados Unidos, y lanzan un mensaje de igualdad poniendo en el foco a la clase trabajadora de Puerto Rico y, por extensión, a la de todos los pueblos del mundo. «Benito deja ver una conciencia social más sólida donde el orgullo boricua ya no es únicamente identidad cultural, sino también postura crítica. Es evidente cómo su discurso ha empezado a tener más profundidad emocional, social y política», opinaba hace unos meses en este diario el periodista Víctor Sánchez Rincones, a quien se sumó Diego Rubio (jefe de redacción de 'Nuebo' y colaborador de 'Rockdelux'), asegurando que «era cuestión de tiempo que adoptara una posición más frontal sociopolíticamente hablando, porque él siempre ha abanderado un mensaje de avanzar el cambio».Todo esto ha hecho que el personaje de Bad Bunny rompa el molde del estereotipo de ídolo urbano y se ponga tanta esperanza y expectativa en él, que en redes sociales y algunos medios de comunicación se está retratando esta gira como un capítulo revolucionario de la historia del pop con unos tintes casi mesiánicos , pero la realidad demuestra que en ella hay contradicciones flagrantes que hacen que se le vean algunas costuras al relato.Noticia relacionada reportaje No No Bad Bunny inaugura en Barcelona la gran fiesta latina Carlos SalaHay una que es especialmente sangrante, por la obviedad de la incoherencia que genera y por su importancia capital en el show. Nos referimos a uno de los elementos centrales de la escenografía del 'Debí tirar más fotos Tour' : 'la Casita' , un espacio construido para emular unas viviendas que se construyeron en Puerto Rico para la clase trabajadora durante la segunda mitad del pasado siglo.Pero resulta que al construir la réplica se inspiraron en una casita real, con su propietario real, un señor de 85 años llamado Román Carrasco Delgado que vive en la localidad de Humacao, y al que el equipo de Bad Bunny solo pagó cinco mil dólares bajo la premisa de que iban a usar su imagen única y exclusivamente para un videoclip, cuando en realidad iba a tener un papel clave en la conceptualización visual de toda una gira mundial . Don Román no es tonto y ha pedido seis millones de dólares por utilizar su vivienda de manera no pactada y también en concepto de indemnización por problemas emocionales, ya que su hogar se ha convertido en lugar de peregrinación de los fans causándole molestias como es natural.Miles de fans inmortalizan con sus móviles el concierto de Bad Bunny en Barcelona. EfeLo de la jugarreta a este señor mayor está muy feo, pero lo es más aún el hecho de que en cada concierto 'la Casita' no rinda ningún homenaje a la gente pobre de Puerto Rico, sino más bien todo lo contrario, ya que se llena de influencers, artistas, modelos, futbolistas y demás 'celebrities' sin criterio alguno más que el elitismo y, al parecer, también la discriminación por el físico ya que cuentan que se sube a gente de la primera fila, pero solo si es guapetona. Si la intención era poner en valor el esfuerzo y la resiliencia de los obreros y campesinos, resulta enormemente contradictorio, incluso obsceno, reservar precisamente ese sitio para la gente más rica y 'cool' de todo el concierto.Cuidar de la comunidad de fansNumerosos artículos sobre Bad Bunny aseguran que una de las claves de su éxito es que cuida mucho a su comunidad de fans. Pero ahí vemos otro punto oscuro de esta gira: la incomodidad extrema que están denunciando algunos asistentes a sus conciertos por la masificación. De hecho, se ha hecho viral un vídeo grabado por un espectador en el que se le puede ver completamente aplastado como en una lata de sardinas. Y eso que era una zona VIP.«Vale, para que veáis el puto panorama. Estamos aquí, 500 pavos de entrada en la VIP de Bad Bunny. No podemos movernos, no podemos hacer nada. No puedo moverme, no puedo bailar, no puedo hacer absolutamente nada, literalmente. ¡Esto es inhumano! ¡No podemos respirar!», dice el autor del vídeo, un creador de contenido llamado Jordi Fernández que ha provocado un encendido debate sobre el asunto.A la ola de reacciones al vídeo en redes se sumó el actor y cómico David Pareja con ironía: «Bad Bunny podría haber vendido alguna entrada menos para que así la gente estuviera más cómoda, pero necesitará el dinero el pobre para pagar el alquiler de su habitación». Incluso la promotora de la gira, Live Nation, ha entrado al trapo asegurando que «él decidió ponerse en esa posición que, obviamente, tiene presión porque estás en primera fila, pero luego esa zona se queda relajada».Aunque tiene su razón de ser por motivos de seguridad, otro gris de esta visita es el secretismo extremo que hay con la hoja de ruta de Benito tanto en Barcelona como Madrid. Él es capaz de mover verdaderas masas de gente y no conviene tentar a la suerte, pero es cierto que otras megaestrellas filtran esos detalles para dejarse ver en las puertas de los hoteles y firmar autógrafos y hacerse fotos con los fans, o al menos saludarles desde la ventana de su habitación. De los pasos de Bad Bunny no ha trascendido nada y todo son especulaciones, pero esto nos lleva a otro punto oscuro: los caprichos ultra-VIP del embajador del pueblo puertorriqueño.Más allá de lo cuestionable del gigantesco séquito logístico y de personal que se sabe que lo acompaña en cada ciudad para que no le falte de nada (con alguna excentricidad inconfesable incluida, sabemos de buena tinta), nadie va a exigirle que se aloje en un hotelucho. Pero no parece muy acorde a su mensaje social dormir en suites de veinte mil euros la noche, que es lo que varios medios dicen que pagó por dormir en el Mandarin Oriental Barcelona. Y lo que posiblemente haga en Madrid, ya sea en el Mandarin Oriental Ritz (por aquello de repetir con la misma cadena), el Four Seasons, el Westin Palace o el Rosewood Villa Magna, que al parecer son los principales candidatos y rondan el mismo precio en sus mejores habitaciones.MÁS INFORMACIÓN Opinión 'Debí tirar más fotos', el perreo patriótico de Bad BunnyCualquier artista socialmente comprometido que llegue a estos niveles de riqueza y popularidad global va a cometer contradicciones clamorosas antes o después, de eso no se libra nadie. Pero quizá Bad Bunny lo tenga relativamente fácil para evitar alguna que otra, o acabará siendo solo un reguetonero más en lugar de ese artista trascendental que venía a canalizar la nueva ola de reivindicación social a través de la música.

por Julio Bravo on mayo 30, 2026 at 2:24 pm
Más de un centenar de bandas sonoras de películas como 'Ocho apellidos vascos', 'Hércules', 'Un monstruo viene a verme' o 'Lo imposible'… De series como 'Querer'. Una decena de obras de teatro como 'La ternura', 'El golem' o 'The Jungle Book', que se estrenará en noviembre en el National Theatre de Londres; y más de 250 composiciones sinfónicas. Este es el bagaje de Fernando Velázquez (Guecho, Vizcaya, 1970), que acaba de sumar un género más: la ópera. Suya es la partitura de 'Los estunmen', con libreto y dirección de Nao Albet y Marcel Borrás , que vio la luz en el Teatre Lliure de Barcelona en abril y se estrenará en castellano este martes 2 en los Teatros del Canal , en una coproducción con el Teatre Lliure, el Gran Teatro del Liceo y el Teatro Real.«Hemos trabajado muy en equipo, y ha sido un lujo -dice el músico-; es una maravilla trabajar con ellos. Siempre me pregunté cómo creaban, y ahora he tenido la suerte de estar ahí, en su intimidad, y formar parte de todo». Trabajar con ellos es más estimulante que estresante, asegura. « Si tuviera en cuenta el estrés, me dedicaría a otra cosa . Me quedo con el estímulo; hay algo además que me gusta mucho en este proyecto, y es que no hemos tenido miedo a meter la pata, hemos abrazado el riesgo no para llamar la atención ni epatar, sino para contar una historia».A Fernando Velázquez se le conoce básicamente por eso, por contar historias en el cine o en el teatro. «Cuando trabajas con otros creadores, pasas a ser parte de un 'cerebro colectivo', podríamos llamarlo, pero con un resultado único». No ve diferencia, sin embargo, en trabajar en la música aplicada o en la composición de otras piezas. «Me he sentido siempre igual de libre -más allá de mis limitaciones, mis gustos o mi lenguaje-. Yo me lo paso bien y además tengo la suerte de crear, con humildad, cosas que no existen. Eso es magia, un regalo». Noticia relacionada No No Fernando Velázquez: «Ver los locales de ensayo tras la DANA me removió por dentro» Nacho SerranoUn compositor trabaja habitualmente en su casa, sentado ante el piano o el ordenador, pero el trabajo de Fernando Velázquez le permite dialogar, contrastar, conocer otros puntos de vista. «Pero fíjese, yo creo que cuando compongo solo también contrasto con mi 'otro yo'. No es fácil de explicar, es cómo si me pusiera en el lugar del director de la película, por ejemplo, y aventuro lo que me diría».«En 'Los estunmen' he aprendido a dejarme llevar por la intuición más pura y no voy a decir que por la locura, pero sí por mi parte más osada, sin que mi otra parte más 'prudente' me censure o me redirija»De hecho, dice Velázquez, «lo único que ha estado claro desde el principio es que nada iba a estar claro. Y, por ejemplo, tenemos dos finales diferentes, y yo decido en el foso, con la orquesta, cuál hacemos cada día. Hay algo de obra abierta, en el sentido de que lo que haga el público influye en las decisiones que tomemos. No es un holograma ni inteligencia artificial, el elenco y la orquesta reaccionan a lo que está ocurriendo en el público, y esa energía que llega del patio de butacas contribuye a que estemos haciendo algo vivo».No ha tardado en aparecer la inteligencia artificial en la conversación. ¿Cuáles considera que son para un compositor sus ventajas y sus inconvenientes? «Para mí -dice Velázquez-, el único inconveniente es que acabe con la verdad que queremos transmitir. Todo lo demás podrían ser ventajas. Da mucho miedo, y pena también, porque creo que hay algo en la experiencia tanto de componer como de crear que es insustituible; lo digo incluso pensando en un niño jugando con el Lego. Contar historias, jugar con tus muñequitos… Es un acto que es fundamental, pero no solo para mí, que vivo de ello; para cualquiera que no viva de ello. La gente dice: me gusta mucho cantar, pero canto muy mal… ¿Y qué más da? Si no pretendes cobrar por ello. Crear es algo inherente al ser humano, y yo personalmente lo hago porque no concibo la existencia sin crear… Volviendo a la IA, lo que me da miedo no es tanto que me quite mi trabajo, sino que nos quite la humanidad».«Crear es algo inherente al ser humano, y yo personalmente lo hago porque no concibo la existencia sin crear…»La parte positiva, piensa el músico, es que el público reaccione en busca de verdad. «Claro, es lo que ha pasado al tener a tu disposición, por ejemplo, toda la música del mundo en Spotify, en YouTube, donde sea. ¿Qué ha hecho la gente? Desear más la música en directo. ¿Cuánta gente pensó que el teatro iba a morir por culpa de la tele, o el cine por culpa de las series? Y parece que consumimos más que nunca… aunque consumimos peor. Vamos mucho al arrastre, un poco despistados».'Los estunmen' es la primera ópera que compone Fernando Velázquez. «Es mucho trabajo; la fantasía o la idea la tenemos todos los músicos, supongo, pero ejecutarla requiere muchísimo esfuerzo. Carmelo Bernaola, que al parecer era muy escatológico, decía que componer música de cine era 'cagar música'. Y dedicarme a ello me ha dado entrenamiento y rapidez con el lápiz o el ratón, y me ha ayudado mucho a la hora de crear esta ópera». Fernando Velázquez, el propio Carmelo Bernaola, Antón García Abril, Pablo Sorozábal… firmaron muchas bandas sonoras, pero no eran 'compositores de cine', sino compositores que se dedicaban, o se dedican, mayoritariamente al cine. ¿La actitud a la hora de sentarse a escribir es diferente que cuando se enfrentan a otro tipo de partitura? «Yo me imagino a Sorozábal con el papel y el lápiz y el piano y me estalla la admiración por esa profesión, incluso cuando era alimenticia. Me quito el sombrero, por ejemplo, con John Williams; ganó su primer Oscar por una categoría que ha desaparecido, que era el mejor arreglo. Él hizo los arreglos de 'El violinista en el tejado', que son una verdadera obra maestra. Hay que tener un talento y una confianza en uno mismo enormes para trabajar así; yo admiro esa forma artesanal de trabajar. Hoy en día, con las herramientas que tenemos, que son en parte inteligencia artificial también, puedes generar música en 5 minutos y hacer algo que suena como lo que antes tenías que hacer con una orquesta y en un estudio. Las comparaciones son difíciles, pero si tengo que elegir, me gusta ese maestro que sabe lo que está escrito y por qué , y sabe defenderlo delante de la orquesta».Fernando Velázquez disfruta dirigiendo tanto como componiendo. «Cuando funciona, que no siempre es así, es como tocarlo todo tú, y tiene mucho de diversión». Oír su música dirigida por otro es, añade, «otro privilegio. Saca matices que ni siquiera habías pensado y que están ahí. Una orquesta diferente, un director diferente, le da a tu composición una dimensión distinta. Música buena en manos de una mala orquesta puede ser un desastre, pero cualquier música en manos de grandes artistas puede ser algo increíble».Y es que la música en vivo no termina nunca. «Va a variar según la energía que le estoy aportando. Es algo muy inasible que a mí me gusta. Escuchas reírse a alguien, escuchas o sientes una reacción del público y eso altera la función de una manera tan loca en matices que nadie puede replicarlo; y si lo hace no va a ser como lo hacemos nosotros».Al margen de 'Los estunmen', Fernando Velázquez tiene en el horizonte un proyecto muy ilusionante: la música para una adaptación teatral de ' El libro de la selva ' que va a dirigir en el National Theatre de Londres Indhu Rubasingham , la directora artística de esta institución. «Es un proyecto loquísimo, maravilloso, que solo escénicamente va a ser una barbaridad. Se van a hacer noventa funciones, que ya están vendidísimas». Es un proyecto, confiesa, que le tiene «excitadísimo». «Me encanta por dónde va; es una historia para todos los públicos. Todo el mundo identifica 'El libro de la selva' con Disney, pero aquí hemos ido a Kipling y muy bien actualizado, creo, y que tiene muchísimo que contar».Confiesa Fernando Velázquez que no sabe cómo terminó dedicándose a la música aplicada para teatro y para cine. «No lo sé porque no ha habido solución de continuidad. Mi primer recuerdo es una grabadora que tenía mi padre de esas de las que había que darle al play y al rec a la vez . Y yo, con la guitarra de mi hermano -la cogía cuando estaba fuera de casa, porque no me la dejaba tocar y yo se la robaba- grababa música para una obra de teatro que hacíamos en el cole… Tendría yo 9 o 10 años. Y hasta aquí. Siempre ha sido así. Me gusta muchísimo tocar el órgano en la iglesia porque, aparte de litúrgico, tiene algo de de narrativo. Cuando estudias a Bach ves que él estaba haciendo exactamente lo mismo; contar y saber estar en su lugar para darle sentido al mundo a través de la música. Y yo me he dado cuenta de que esa pulsión es la que siempre he tenido yo: darle sentido a la vida o, por lo menos, una interpretación amable a la realidad, que muchas veces no lo es. Buscar sentido a través del arte suena muy grandilocuente, pero es lo que hacemos todos: lo que hacen Nao Albet y Marcel Borràs, lo que hace Alfredo Sanzol , lo que hace Alauda Ruiz de Azúa . Si lo veo en mis hijos y en esos muñequitos del Lego de los que hablaba antes… A través de las historias, de la música, cuento lo que está pasando, entiendo el mundo a través de esto y por lo menos trato de encontrar una explicación que me consuele».

Este es el setlist de canciones de Bad Bunny para sus conciertos en Madrid
por Inés Romero on mayo 30, 2026 at 4:30 am
Bad Bunny ya ha dado el pistoletazo de salida a su esperada gira europea. Tras más de siete años sin actuar en España, el puertorriqueño eligió Barcelona para inaugurar el 'Debí Tirar Más Fotos World Tour', acogiendo sus dos primeros conciertos los días 22 y 23 de mayo.A estos se suman otros 10 espectáculos en nuestro país, todos ellos en el el Riyadh Air Metropolitano de Madrid (30 y 31 de mayo y 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 de junio). Conciertos de Bad Bunny en España22 de mayo (Barcelona) 23 de mayo (Barcelona) 30 de mayo (Madrid) 31 de mayo (Madrid) 2 de junio (Madrid) 3 de junio (Madrid) 6 de junio (Madrid) 7 de junio (Madrid) 10 de junio (Madrid) 11 de junio (Madrid) 14 de junio (Madrid) 15 de junio (Madrid)Sus espectáculos reunirán a más de medio millón de fans deseosos de escuchar y bailar sus grandes éxitos. Por ello, son muchos los que se preguntan cuál va a ser el setlist . Aunque siempre puede haber sorpresas, estas son las canciones que se prevé que interprete sobre el escenario. Lista de canciones de Bad Bunny para sus conciertos en MadridEl setlist del 'Debí Tirar Más Fotos World Tour' se centra, sobre todo, en las canciones de su último álbum, llamado igual que la gira. Sin embargo, Bad Bunny también interpretará sobre el escenario otros de sus temas más exitosos como 'Tití me preguntó', 'DÁKITI' o 'Safaera'.Canciones'LA MuDANZA' 'Callaíta' 'PITORRO DE COCO' 'WELTiTA' 'TURISTA' 'FIANZA INVVIDABLE' 'NUEVAYoL' 'Concho en SãO PaULO' (Interludio) 'VeLDÁ' 'Tití me preguntó' 'PERFUMITO NUEVO' 'Neverita' 'Si veo a tu mamá' 'VOY A LLeVARTE PA PR' 'Me porto bonito' 'No me conoce' 'Bichiyal' 'Yo perreo sola' 'Efecto' 'Safaera' 'Diles' 'MÓNACO' 'Te boté' 'CAFÉ CON RON' 'Rayo de Sol' 'Interludio de Jacobo' 'Ojitos lindos' 'La canción' 'KLOuFRENS' 'DÁKITI' 'El apagón' 'DtMF' 'EoO'Cabe recordar que esta lista no es definitiva y que cada concierto del Conejo Malo promete ser único, con posibles sorpresas y la aparición de invitados especiales.Por ejemplo, sus shows incluyen una canciones exclusivas . En Barcelona fueron 'La Santa' ft. Bad Gyal, 'Moscow Mule', 'Yonaguni y 'Triste' ft. Bryan Myers. En Portugal fueron 'Estamos Bien' e 'lgnorantes' ft. Sech. Esto quiere decir los temas mencionados ya no se interpretarán en ninguno de los espectáculos que quedan.