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Alejandro Sanz: «Mi terapeuta cree que no debí compartir que estaba deprimido, pero me sentí menos solo»

Además de la muerte, hay otra cosa que nos iguala a todos, ricos y pobres, anónimos y famosos, que es la depresión mayor, la muerte sin morir. Tener recursos puede ayudar a salir de ese insondable pozo sin fondo, pero no lo garantiza. Y Alejandro Sanz , que estuvo ahí el tiempo suficiente como para dar la batalla por perdida, pasó un miedo abismal hasta que de pronto algo abrió una pequeña grieta por la que asomó un hilillo de luz.Cuando por fin sintió que se reactivaba su instinto de supervivencia, el cantante madrileño volvió a su pico y pala, la escritura de canciones, y de ahí salió el repertorio de 'Y ahora qué +' , el disco que acaba de publicar sumando nuevos temas al EP 'Y ahora qué' lanzado el pasado mayo.-El título ilustra muy bien su oficio, que al contrario que otras profesiones más rutinarias, es un «y ahora qué» constante. Muy emocionante, pero potencialmente agotador e incluso aterrador.-Eso depende del momento en el que estés a nivel creativo y de ilusión. Este disco me ha pillado en un momento de abrir ventanas y dejar entrar mucha luz, y entonces lo he disfrutado. A mí siempre me había aterrado el papel en blanco, y ahora me fascina y me pone muchísimo. Si pierdes la ilusión en este trabajo, no tienes mucho que hacer. Ahora en los estudios ya no hago sesiones de catorce horas, que era lo que me mataba, sino de cinco. Antes estábamos hablando de Paco de Lucía , y él hubo un momento en el que renunció a las escalas muy veloces y a los picados para concentrarse en el sonido, en la profundidad de la nota, y eso es lo que estoy buscando ahora en cuanto a arreglos, la eficiencia más que el virtuosismo.Noticia Relacionada estandar No Los Latin Grammy siguen su idilio con Alejandro Sanz y reciben a Aitana en el reino de Bad Bunny Nacho Serrano-¿Cuál fue la primera piedra de este disco?-Cuando rompí el muro que me había puesto fue con 'Palmeras en el jardín'. Fue un empujón importante. Pude explayarme, me junté con Elena Rose, Casta y Spreadlove en el estudio de mi casa aquí en Madrid, en una tarde maravillosa y soleada. Tirados allí en el césped, la canción salió como una explosión, como un grito, una cosa extraña. A partir de ahí todo empezó a fluir. Fue la catarsis que necesitaba después de un proceso personal y profesional que fue arrancando poco a poco, y que en ese momento explotó.-Como artista, a veces se descubren más cosas de uno mismo trabajando con otros que en solitario.-A mí me ha servido de mucho. Lo de pensar en volver a tirarme noches enteras solo moviendo un charles de sitio para darle swing, cuando luego nadie me dice nada sobre ese charles, pues para qué (risas). Ahora quiero otro tipo de soltura. Ya domé el caballo, ahora quiero que el caballo vaya solo.«Estoy deseando ver la Super Bowl. Ojalá Bad Bunny cante bien fuerte»-'No me tires flores', ¿tiene algo de canción de amor a sus fans?-Tiene un poco de eso, pero también es una queja por esa gente que te adula mucho y luego desaparece cuando te hacen falta. No quiero gente que me tire flores todo el rato, necesito gente que me diga las cosas. Sobre todo cuando estoy trabajando. Yo he visto vídeos de artistas que están componiendo con tres tíos alrededor que le están diciendo «¡ole!» cada dos segundos. Yo no podría trabajar así.-Hace unos días sumó otros dos Grammy a su palmarés en Las Vegas. ¿Qué le pareció la gala en cuanto a reivindicación de lo latino, dado el contexto actual?-Estuvimos contenidos y educados, pero todo el mundo sintió la reivindicación y el orgullo. Lo que no puedes es ponerte en la misma tesitura de los radicales del otro lado. La situación que se está viviendo es muy complicada, no sólo en el fondo sino en las formas. Estoy deseando ver la Super Bowl, me encanta que esté Bad Bunny ahí y ojalá cante bien fuerte. -El público latino no va a conciertos por miedo.-Sí, sí. Es que las formas con las que se están haciendo las cosas no es ni medio normal, sobre todo hablando de un país que siempre ha sido el adalid de la democracia ejemplar. -Compartió públicamente que estaba pasando una depresión. ¿Sentía una tristeza constante, o fue de las de no tener ganas casi ni de respirar?-La tristeza la reconoces. Pero yo no sabía lo que me estaba pasando. Era un vacío, una ausencia absoluta de emoción. Y me asusté de verdad. Decidí compartirlo sin ser muy consciente, porque al día siguiente cuando vi la repercusión, el teléfono colapsado y el tema en todos lados, me asusté. Empecé mi terapia, sigo con ella, y lo mejor es quitarle ese estigma que tan perjudicial ha sido para quienes han pasado por ello.-Seguro que ayudó, o al menos alivió un poquito a mucha gente. Pero, ¿fue bueno para usted?-Yo creo que de algún modo sí. Mi terapeuta me dijo que no debí haberlo dicho, pero bueno, esa es su opinión (risas). Yo creo que sí me ayudó un poco. Porque en el fondo, cuando vi la reacción, vi la importancia que tiene este tema y que hay una conciencia social grande sobre este problema. Y así me sentí menos solo. En eso sí coincidía el terapeuta, en que nunca estuviera solo. Porque te quieres aislar, meterte en el cuarto, ponerte en posición fetal y no saber nada de nadie.MÁS INFORMACIÓN Artistas deportados, giras canceladas, conciertos sin público y boicot: el impacto de la nueva era Trump en la música-¿Llegó a identificar con su terapeuta el origen de la pérdida de ilusión?-Siempre es un cúmulo de factores, pero el principal fue el exceso de trabajo y el haberme abandonado a mí sólo por querer que los demás estuvieran bien. Alejandro Sanz se había comido a Alejandro Sánchez por las patas.