Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana. Luz Casal 'Me voy a permitir'(6/10) «La cantante dice haberse permitido hacer lo que le venga en gana y en ese recipiente cabe de todo» Discográfica: Universal Por Luigi Gómez Como si la hubiera tenido guardada en un frasquito, Luz Casal conserva limpia, prístina, la que es la voz más personal de España. Un velo traslúcido que arropa a una serie de canciones que al comienzo tenían vocación de ser un homenaje a distintas voces femeninas pero a las que, por el caminito del almendro, les salieron cinco hermanas de cosecha propia. Un melodioso y prometedor mellotron abre el primer corte ('Nada es imposible'). Es sin duda la canción más contundente de este trabajo, cosa que nos alegra sabiendo que es suyo, suyísimo. La cantante dice haberse permitido hacer lo que le venga en gana y en ese recipiente cabe de todo: inserte aquí el 'rockandrolete' canallita ('¿Qué has hecho conmigo?'), la rancherita reptante ('Lágrima') o el blues de rigor. 'El blues de la cebolla' ni más ni menos, con plena capacidad de repetir por indigestión. Alto en el camino para disfrutar la versión del 'She', titulada 'Ella', que saca todo el provecho a las mejores cualidades de la voz de la gallega. Además, dicho sea de paso, cuenta con la aparición estelar de Carla Bruni. El disco transcurre apacible, tal vez demasiado apacible. Quizás se eche de menos algún requiebro más en la composición, algún sacudida que desafíe lo evidente en la producción. Lo que Luz hace bien, lo hace muy bien. La que mejor. Pero ¿qué ocurriría si se atreviese a investigar más allá de su zona de confort?Natalia Lacunza 'N2STAL5IA'(6,5/10) «Un trabajo en el que hay picos de brillantez pero también propuestas que se quedan en la ladera» Discográfica: Universal Por María Alcaraz El paso de ser joven promesa a simplemente ser suele tornarse complicado. Porque antes relucía cada paso que dabas y ahora solo estás. Y ya peleas con el resto por un huequito; la vida empieza a ser aquello de dos ratas se pelean por un churro con música de Linkin Park de fondo. Esta sensación, este salto al vacío, es lo que captura Natalia Lacunza en 'N2STAL5IA', su segundo álbum, en el que aterriza después de un par de epés en los que se ha permitido jugar con los límites y en el que vuelve a dejarlos asentados. Lacunza se mantiene más o menos fiel a aquella propuesta que nos hizo en 'Tiene Que Ser Para Mí' (2022), pero se atreve a deformar el pop desde los bordes, quitando y añadiendo y aun así consiguiendo que, al darle al play, se reconozca rápidamente a quién se está escuchando. Si bien hay alguna que otra canción que se queda un poco a medio gas –yo soy fiel defensora de las canciones cortas, pero tal vez peca de brevedad en alguna pista, como 'Nokia' o 'Singapur', que podrían despegar mejor– hay otras que abren un mundo al que asomarse al borde y observar con fascinación, como 'SABES QUÉ???', que son 2,41 minutos a los que no les falta ni sobra nada. Melodías pegajosas como las de 'Apego Feroz' o ese hurgar en la herida como en 'Lo De Antes' envuelven un trabajo en el que hay picos de brillantez pero también propuestas que se quedan en la ladera. Y aun con todo, 'N2STAL5IA'Pink Floyd 'Shine On You Crazy Diamond (Pts.1-9, New Stereo Mix)(5/10) «Tiene su punto recordar los maravillosos años en los que Pink Floyd hacía cosas casi tan chulísimas como ahora Yolanda Díaz» Discográfica: Sony Por Jesús LilloLuego vino el punk y a tomar por culo la bicicleta del rock progresivo, pero todavía tiene su punto recordar aquellos maravillosos años en los que Pink Floyd hacía cosas casi tan chulísimas como ahora Yolanda Díaz. Qué hubiera sido del Loco de la Colina o de Íker Jiménez sin la nave inmaterial del misterio en la que de la mano de Gilmour y Waters viajó tanta gente a mediados de los años setenta, alguna hasta estrellarse al poco de despegar. Cinco décadas después del estreno de 'Wish You Were Here', la banda británica, ya virtual, recompone y edita de un tirón las nueve partes en las que dividió 'Shine On You Crazy Diamond', veinticinco minutos seguidos de lamento, paranoia, pretensión y talento. ¿Y qué? Pues nada. Pues eso. Lo que muchos ya habían hecho desde que la tecnología de andar por casa, fumando porros o algo peor, les permitió grabar en la cara de una cinta C-60 los dos movimientos (partes I-V y VI-IX) que abrían y cerraban un álbum que entre medias contenía las canciones, las pistas y también los argumentos que le daban sentido y soportaban la tensión irresuelta de lo que fue mucho más que un ejercicio de estilo. A nadie se le hubiera ocurrido esperar a 2025 para unir las dos mitades de 'Shine On You Crazy Diamond'. Qué cosas, Yolanda. El año que viene inventamos el punk, y a tomar por culo.Javier Corcobado 'Solitud y soledad'(7/10) «Un homenaje a sí mismo, a sus 40 años en la brecha con más influencia que reconocimiento» Discográfica: Intromúsica Por Israel Viana Desde que Javier Corcobado publicó el epé 'No he olvidado cómo jugar embarrado' (Grabaciones Accidentales, 1985) con Mar Otra Vez –banda increíble de nombre precioso– ha habido muchos Javier Corcobados, y todos están concentrados en este disco doble concebido casi como un homenaje a sí mismo, a sus cuarenta años en la brecha con más influencia que reconocimiento. La historia de siempre, vamos. Uno, 'Solitud', contiene canciones inéditas; el otro, 'Soledad', viejas tonadillas regrabadas con la ayuda de artistas en los que ha dejado huella, tan dispares como Calamaro, Alaska, Nacho Vegas o Marc Gili, de Dorian. No va a encontrar nada que no haya escuchado antes. Tampoco se espera. Corcobado sigue siendo tan romántico como desagradable, tan cañero como melódico, tan explícito como misterioso. En ocasiones, a medio cambio entre el rock and roll y la copla, el más disfrutón, como si Carlos Cano y Sara Montiel se fueran de farra por Brooklyn en los 80, gritando por las calles llenas de mugre versos como «voláis con vuestras alas enredadas / riéndonos de la violencia y la sangre malgastada», «la libertad es la cárcel de todas las cárceles» y «tus párpados también son rejas». Y es un gusto, la verdad.