En 2023, el Festival de Jazz de San Sebastián honró a uno de sus invitados más habituales con el Premio Donostiako Jazzaldia para rendir tributo «a una de las últimas grandes figuras del jazz del siglo XX, con una carrera excepcional que ha influido en generaciones de músicos de todo el mundo, capaz de tender puentes entre continentes, culturas y épocas a través del piano». Nos referimos al gran Abdullah Ibrahim , pianista sudafricano fallecido este lunes en Alemania a la edad de 91 años, según han confirmado su familia y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.El dirigente ha expresado su «profunda tristeza por la muerte del activista cultural, miembro distinguido de la Orden de Ikhamanga, Abdullah Ibrahim tras una vida dedicada a la música que abarcó diversos géneros y geografías del jazz», en un comunicado que además señala que «como pianista, compositor, arreglista y mentor, Abdullah Ibrahim luchó contra el apartheid y atrajo al público a su actuaciones preparadas con esmero, en las que ponía de manifiesto sus habilidades como solista y su colaboración con talentos consagrados y emergentes, con profundas creaciones que honraron a la Sudáfrica que forjó su compromiso político y su brillantez musical. Enriqueció nuestras vidas con su talento musical y su compromiso para hacer del mundo un lugar mejor».Nacido como Adolph Johannes Brand en 1934 en Kensington, un conflictivo barrio de Ciudad del Cabo, asistió a la escuela en District Six, un barrio marginal que, debido a la imposición del apartheid, fue declarado «zona blanca» en 1966 y desalojado por la fuerza en 1982. Allí fue donde comenzó a tocar el piano a los siete años.Noticia relacionada general No No Muere a los 95 años Sonny Rollins, el último representante de la era dorada del jazzDebutó profesionalmente en un grupo llamado Streamline Brothers, con el que conoció a la legendaria Miriam Makeba, y durante su adolescencia, el ya pianista y compositor tocó en una banda de swing, en su propio trío y luego en un sexteto llamado Jazz Epistles, donde conoció a otro grande del jazz sudafricano, el trompetista Hugh Masakela .El llegar a EEUU en los 60 se convirtió en el pianista de la big band de Ellington Grabó su primer disco en 1961, pero al año siguiente huyó de la violencia racista emigrando a Zúrich (Suiza), donde, ya apodado como Dollar Brand, fue descubierto por Duke Ellington, quien apadrinó su disco 'Duke Ellington presents The Dollar Brand Trio', grabado en París. Tras girar por Europa viajó a Estados Unidos estableciéndose en Nueva York, y se presentó en el Festival de Newport en 1965.En esa época colaboró con los más grandes de la escena jazzística, como Elvin Jones, John Coltrane, Sunny Murray, Ornette Coleman o Don Cherry , y gracias a una beca de la Fundación Rockefeller pudo permanecer en el país durante tres años, período en que toma el puesto de pianista de la big band de Duke Ellington, yen el que se convierte al Islam renombrándose como Abdullah Ibrahim.Cuenta la leyenda que su decisión de volver a África empezó a gestarse en 1974 en un concierto en Alemania (donde ha fallecido), en el que un grupo de namibios exiliados que vivían allí lo visitaron entre bastidores antes del concierto. Al subir al escenario, se detuvo tras entonar unas pocas notas en el piano, se giró, miró al grupo y declaró: «Ek speel net vir julle» («Solo toco para ustedes»).Ese mismo año volvió con su familia a Sudáfrica, donde compondría la obra por la que fue conocido como «el Mozart africano». Se trata de 'Mannenberg' , una pieza de 14 minutos contra el régimen del Apartheid, grabada en una sola toma como un acto de improvisación colectiva que se convirtió en un himno cuando fue lanzada en el álbum 'Mannenberg – Is Where It's Happening'.El levantamiento de Soweto Pero su estancia duró poco. Ese mismo verano, tras la insurrección de Soweto declaró su apoyo al Congreso Nacional Africano y volvió a escapar a Estados Unidos. Finalmente regresó a Sudáfrica tras conocer en Alemania a Nelson Mandela, recién liberado en 1990, quien le pidió que volviera a casa, y en 1994, actuó con una orquesta sinfónica con motivo de su investidura de Mandela como presidente. En 1999 fundó una academia para músicos sudafricanos en Ciudad del Cabo, donde también creó la Orquesta de Jazz de Ciudad del Cabo, y en 2016 actuó con Hugh Masekela por primera vez desde 1960, reuniendo a los legendarios Jazz Epistles para conmemorar el 40 aniversario del levantamiento de Soweto.A lo largo de su extensa carrera, Ibrahim no tocó solo el piano ya que también fue saxofonista, violonchelista, flautista y cantante. Sus más de 70 discos recibieron numerosos premios prestigiosos y su vida quedó plasmada en los documentales 'A Brother with Perfect Timing' (1987) y 'A Struggle for Love' (2005).Su última actuación en directo tuvo lugar en el Festival Internacional de Jazz de Ciudad del Cabo hace menos de tres meses, «donde volvió a cautivar al público con el arte, la gracia y la profunda visión musical que definieron su trayectoria», según el comunicado de la familia. En su homenaje, su pareja, la Dra. Marina Umari, declaró: «Abdullah falleció en paz, con Sudáfrica y su gente en el corazón. Su amor por su país nunca flaqueó, sin importar en qué parte del mundo se encontrara». MÁS INFORMACIÓN Opinión Muere Tony Allen, unos de los bateristas más influyentes de la historia, y figura esencial del afro-beatSegún un comunicado emitido en nombre de la familia, Ibrahim «falleció en paz, rodeado de su familia en Alemania, tras una breve enfermedad». El Festival Internacional de Jazz de Ciudad del Cabo lo ha descrito en la red social X como «un gigante del jazz sudafricano y global», mientras el segundo partido del Gobierno de coalición de Sudáfrica, la Alianza Democrática (AD) destaca que «su música conmovió a audiencias en todo el mundo y su legado perdurará durante generaciones».