Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los últimos discos que se han publicado. Leon Bridges 'Happiness Anytime'(6,8/10) «Habría que revisar esa costumbre tan nuestra de pedirle una herida nueva a cada disco» Discográfica: Columbia Por Luigi Gómez En esta ocasión la balada soulera descansa y el góspel bailón sale a la pista. Leon Bridges quiere ser feliz y propone empezar por mover un pie. Lo demás ya veremos. En 'Happiness Anytime', el texano se junta con Josh Lloyd-Watson y Lydia Kitto, de Jungle, para ponerle base a esa intención. Del cantante, lo que cabría esperar, una voz fascinante, cargada de historia negra norteamericana. Bridges quería empujarnos a bailar y 'Peaceful Place', de su anterior disco, le ha servido de brújula. 'Light The Way' abre con pulso latino, 'Illusion' cruza acentos africanos y el soul, tan marca de la casa, se deja llevar por el cuerpo. El problema está en el conjunto: tanto fluir puede acabar dejando poco sedimento. Las canciones avanzan cómodas, una detrás de otra, una detrás de otra… quizá demasiado cómodas. A veces apetece que alguna tropiece y tire una copa. Que algún traspiés se vuelva irrepetible, memorable. También habría que revisar esa costumbre tan nuestra de pedirle una herida nueva a cada disco. Como si disfrutar necesitara de un justificante. La felicidad a cualquier hora suena al eslogan de una taza, sí. Pero concederse un ratito para soltar y gozar un ratito, con la que está cayendo, también tiene su mérito. El mundo seguirá mañana con sus cosas. Hoy puedes dejar los platos sin recoger. Cara Delevingne 'Not Normal'(5,5/10) «Lo que pretende es plasmar sus rarezas, batallas personales y sentimientos más oscuros» Discográfica: Warner Por María Carbajo Cuesta imaginar un camino de la pasarela al escenario sin que el resultado sea cercano a lo catastrófico, pero lo cierto es que el experimento musical de una de las modelos más célebres de los últimos años, aunque demasiado extremo en su búsqueda de lo original y profundo, se deja escuchar. Desde 'Lights On', la pista que abre el disco, ya te das cuenta de que lo que pretende –o al menos eso evoca– es plasmar sus rarezas, batallas personales y sentimientos más oscuros en temas con una carga intensita en la producción y el desarrollo. Sonidos metálicos y con un halo permanente de melancolía que rara vez salen de esa sensación aplastante de tristeza. Adicciones, búsqueda interior, relaciones… canciones escritas por ella a lo largo de los años que casi componen una autobiografía del precio de la fama y su caos. Es cierto que a partir de la cuarta o quinta ya asoma esa percepción de llevar varios minutos escuchando lo mismo, pero esconde momentos interesantes de pop que rozan lo emo, una voz agradable, una buena producción, sonidos curiosos de instrumentos que aparecen sin esperarlos y algún subidón bailable esporádico como 'Looking For You'. 'Crazy, Baby', hacia el final, es un buen tema para incluir en un recopilatorio de pop de divas, justo antes del cierre con 'Slow Down', como si no hubiéramos frenado ya lo suficiente. No es el mejor disco para ponerse en un día de bajón, pero no se puede decir que esté mal.Green Lung 'Necropolitan'(6/10) «¿Hasta qué punto nos contentamos con la réplica si ya tenemos el original?» Discográfica: Nuclear Blast Por Juan Roig ValorOzzy ha muerto, pero su legado indeleble se mantiene en la infinidad de spin-offs, adoradores e imitadores que le han surgido desde que saliera el primer disco de Black Sabbath en 1970. ¿Hasta qué punto nos contentamos con la réplica si ya tenemos el original? Y es cierto que los londinenses Green Lung no son un calco, pero a veces parecen una caricatura. En 'Necropolitan', un disco que a brocha gorda pinta los trazos de una ciudad macabra donde suena la emisora 'Black Magick Radio' —en donde suena, lógicamente, Black Sabbath—, la banda no carece de florituras en el diapasón y el teclado, como en los mejores tiempos de Deep Purple. El sonido está ahí, actualizado, ecualizado y con metrónomo —ya nadie gaba sin un clic—, pero quizás sea eso lo que haga que nunca acabe de cuajar. Escúchelo si le gusta Black Sabbath, Deep Purple o el rock de los años 70. Si, con buen criterio, considera que algunas cosas es mejor dejarlas en el pasado, ahórreselo. Beck 'Ride Lonesome' (4,5/10) «Tiene la manía de ir limpiando la producción hasta convertir el álbum en algo demasiado perfecto, uniforme y aburrido» Discográfica: BH Music Por Israel VianaHace tiempo que Beck se dejó mecer por la suave brisa del country y sus sucedáneos. En realidad, siempre lo hizo un poco, desde su paleolítico musical con discos como ‘Golden Feelings’ (Sonic Enemy, 1993) y aquel ‘Mellow Gold’ (DGC, 1994) que lo convirtió, a pesar de sus cantares, en un ganador –guiño guiño– de lo singular, lo extravagante, lo auténtico, lo diferente. Por no hablar de esa joya llamada ‘Odelay’ (DGC, 1996). En ocasiones sacaba a pasear su acústica, algo que se agradecía con cuentagotas. El problema es que, desde hace unos años, no la suelta ni un segundo. A eso se une la manía de ir limpiando la producción hasta convertir el álbum en algo demasiado perfecto, uniforme y aburrido. No es lo que uno espera del músico apadrinado por Sonic Youth a principios de los 90. Una buena muestra de ello es este ‘Ride Lonesome’ (BH), la canción homónima que lo inaugura… y todas las demás. Hay alguna excepción bonita, como ‘For Your Love’ o ‘It Ends Right Here’, pero escuchada una, escuchadas todas. Los mismos arreglos de cuerda, el mismo ritmo pausado y las mismas melodías lánguidas. Es fácil confundir las canciones. La primera podría ser la tercera, y la segunda, la quinta. Y Beck podría ser Camilo Sesto o Nino Bravo. O a eso parece que juega.Julia Jacklin 'The Gem' (7,5/10) «Un disco reconfortante y reconstituyente en el que toma distancia de sus obsesiones para liberarse de parte de su peso» Discográfica: 4AD Por Fernando PérezDespués de dar algunos rodeos, Julia Jacklin ha encontrado la catarsis en la pausa. En estos cuatro años de silencio (claramente reflexivo), la cantautora australiana se ha refugiado en su tierra (tras la Gran Barrera de Coral, que cantarían Tronco) para exorcizar buena parte de esa ansiedad cruda que se masticaba en todas sus canciones, con independencia de su ropaje sonoro. No es que su cuarto disco se sitúe en las antípodas de su producción anterior. 'The Gem' no es una reinvención completa. De hecho, remite a la sencillez acústica y orgánica de su debut, 'Don't Let The Kids Win', pero con ese poso de sabiduría y madurez que permite dar un toque propio a las viejas recetas. Ha sido una década intensa y muy bien aprovechada, en la que Jacklin se ha colocado sin discusión entre las cantautoras alt-rock más interesantes de su generación. La gran novedad es que ahora ha sido capaz de tomar distancia de sus obsesiones para matizarlas, asimilarlas y, en cierta medida, liberarse de parte de su peso. La tristeza sigue flotando en el aire, como en la preciosa 'Real Life', donde parece imbuida por el espíritu de una Karen Dalton con sentido del humor. Pero ya queda atrás ese espeso aire obsesivo que convertía a 'Crushing' en una experiencia casi irrespirable y diluía la sofisticación de 'Pre Pleasure' en un mar de lamentos existenciales. El riesgo es que, sin sumergirse en las arenas movedizas de sus neurosis, acabe acomodándose y perdiendo el paso de las emociones. Algún indicio de monotonía se atisba ya aquí, pero son apenas pequeños lunares en un disco reconstituyente y reconfortante que confirma que no hay mejor camino para acercarse a algo parecido a la felicidad que dejar de obsesionarse con ella.