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'Sabbath Bloody Sabbath', cómo veranear en una casa encantada

'Sabbath Bloody Sabbath', cómo veranear en una casa encantada

por Nacho Serrano on agosto 31, 2026 at 6:27 am

No se fíen de sus pintas ni de su leyenda negra: Black Sabbath no disfrutaron como habían imaginado de su veraneo en una casa encantada. Por muy duchos en lo oculto que parezcan, muchas noches acabaron saliendo por patas del Castillo de Clearwell con el rabo entre las piernas. Pero al menos se llevaron un disco en la maleta. Y qué disco, amigos. Nada menos que 'Sabbath Bloody Sabbath' .En 1973, después de entregar el arrollador póquer de 'Black Sabbath', 'Paranoid', 'Master of Reality' y 'Vol.4', el cuarteto británico se vio en un 'impasse' creativo y existencial tras años de grabaciones y giras ininterrumpidas con sus correspondientes bacanales de drogas, y ninguno de sus miembros estaba en condiciones para dar con la tecla para averiguar por dónde tirar en su quinto álbum. Al ver que no podían romper la inercia paralizante, optaron por cambiar de aires. A lo mejor, viajando todos juntos a algún sitio, brotaba algún chispazo de inspiración. Primero viajaron a Los Ángeles, donde crearon su disco anterior. Pero allí había demasiada cocaína como para concentrarse. Así que decidieron tomar una medida drástica: encerrarse durante todo el verano en un sitio aislado de todo, pero que tuviera algo especial, que desanudara su creatividad.Se decidieron por el Castillo de Clearwell, en Gloucestershire (suroeste de Inglaterra), un lugar lleno de leyendas sobre fantasmas y otros fenómenos paranormales. Se ubicaba en un antiguo asentamiento del siglo XV y su construcción definitiva se emprendió a partir de 1727, con diferentes ampliaciones y reformas en los siguientes siglos. La última de ellas, en aquel momento, la habían acometido los Yeates, una familia descendiente de un antiguo jardinero del castillo, que adquirió la propiedad después de la II Guerra Mundial salvándola de quedar en ruinas, y que a principios de los setenta, agobiada por la falta de dinero, habilitó un estudio de grabación y una sala de ensayo en los sótanos, junto a las mazmorras, con la esperanza de que a los artistas de la ola de rock setentero les pareciese un lugar fascinante para crear. Acertaron.La maldición de ClearwellLos primeros en alquilarlo, en 1971, fueron Badfinger. Un grupo sobre el que, curiosamente, debió caer algún tipo de maldición porque acabó sumido en la tragedia, estafado por su manager y con sus dos líderes muertos por suicidio. Pero eso todavía no lo sabían Black Sabbath, que se enteraron de que su grabación allí había ido bien y además, habían escuchado las historias de un espectro decapitado que deambulaba por los pasillos del castillo y de un jinete fantasma que cabalgaba lanzando alaridos por el Dean Forest, el denso bosque que lo rodeaba. Era perfecto. No sabían que quizá demasiado perfecto.Al poco tiempo de instalarse allí empezaron a pasar cosas. Una noche, el guitarrista Tony Iommi y el bajista Geezer Butler iban caminando por un pasillo cerca de sus habitaciones cuando de pronto se toparon con una figura oscura con capa que los pasó de largo . La siguieron hasta la armería, pero al entrar no había nadie no había más salidas aparte de la puerta en la que se quedaron petrificados, sintiendo ese frío en la espalda que te dice que te largues cuanto antes. Con la piel aún de gallina llamaron por teléfono a los dueños del castillo, que en una jugada seguramente ya calculada previamente, respondieron con total tranquilidad que, efectivamente, debían haberse cruzado con «el espectro residente».Aunque los dejó algo inquietos, los Sabs se tomaron el suceso con humor y empezaron a hacerse bromas pesadas por las noches, poniendo maniquíes fabricados con trapos bajo las sábanas o escondiéndose entre los arbustos para asustar a quien salía a fumar a los jardines. Además, los calabozos donde el grupo montó sus amplificadores e instrumentos, que habían acogido prisioneros en su tiempo, tenían una acústica tétrica que les encantó. Pero allí también se respiraba una atmósfera angustiosa y además no paraban de desaparecerles objetos, sobre todo las baquetas del batería Bill Ward, que acabó tan sugestionado que se compró un puñal y los escondió bajo el colchón para dormir tranquilo por las noches. Iommi, traumatizado por el encuentro espectral, siguió viendo cosas raras y sintiéndose observado cada noche, y prefirió empezar a dormir en su coche en el aparcamiento, o incluso conducir hasta su casa para volver a la mañana siguiente.La sensación de inquietud y miedo alcanzó el paroxismo una tarde que Ozzy se echó a dormir la mona en una gran estancia con chimenea. Según cuenta la leyenda, una brasa saltó inexplicablemente a una alfombra, el cantante se despertó rodeado por el fuego y el resto de la banda, alertado por el pestazo a humo, acudió al rescate y todos salieron de allí con la cara desencajada.Pero pese a todo, el grupo supo digerir la experiencia y no dejarse llevar por la paranoia, e integró todas aquellas sensaciones en un repertorio asfixiante y tenebroso, una de las cumbres del heavy metal inclinado hacia el terror.MÁS INFORMACIÓN Opinión Black Sabbath: «El pop canta hits felices, nosotros nos quedamos con los miserables»Las anécdotas y leyendas urbanas de la estancia de Black Sabbath en el Castillo de Clearwell corrieron como la pólvora entre los rockeros y la inversión de los Yeates se convirtió en una mina de oro, ya que después de Ozzy y compañía, alquilaron el estudio Deep Purple, Mott The Hoople, Peter Frampton, Bad Company, The Sweet, Led Zeppelin, Whitesnake y Queen. Hoy todavía puede reservarse con fines musicales, pero el castillo es ahora muy distinto: es uno de los lugares más bellos y mejor valorados de Inglaterra para celebrar bodas.

García Lorca encuentra su voz en el Festival Ravel

García Lorca encuentra su voz en el Festival Ravel

por Alberto González Lapuente on agosto 29, 2026 at 4:47 pm

En un verano de eclipses, en el que la luz y su ausencia, la coincidencia y la fatalidad articulan su argumentario, coinciden algunas fechas musicales que no deberían olvidarse: los ciento cincuenta años del nacimiento de Manuel de Falla y los noventa del asesinato de Federico García Lorca . La España cainita mató al segundo y rompió la vida del primero, y en ese momento el país se hundió en una oscuridad lamentable y ruinosa. Las programaciones musicales españolas han estado poco atentas a unas fechas que son mucho más que un simple aniversario, pues ambas explican la esencia de un territorio que ha dado talentos universales. Tocó recordar la muerte de Lorca y muchas noticias durante el día de la efeméride explicaban la trascendencia de su obra en manos de artistas urbanos, de raperos y grafiteros olvidando que la anécdota panderetera es un espejismo frente a la dimensión visionaria de su legado con eco en cientos de libros, tesis, artículos, obras dramáticas y artísticas asombrosas, incluyendo las musicales. Se acerca la conmemoración de Falla, en el mes de noviembre, y, durante la espera, se están escuchando un puñado de partituras evidentes frente a la diversidad de un catálogo, concentrado y esencial, que interpela y deslumbra por su inventiva.Ha sido necesario cruzar el Bidasoa y entrar en Francia para encontrar en la localidad de Saint-Jean-de-Luz un instante de seriedad. El Festival Ravel quiere ser, según ha explicado a ABC su director, Bertrand Chamayou, «una narración musical que toma como figura central a Manuel de Falla, explora la música española y una cierta visión de España a través de la mirada inicial de Maurice Ravel». En ese contexto se ha celebrado un concierto emocionante, capaz de sumergir al oyente en la fascinación dolorosa sobre la que se construye la obra de Lorca. El 'Hommage à García Lorca' tenía como culminación las 'Ancient voices of children' del americano George Crumb, compositor vinculado a la poesía lorquiana a lo largo de unos veinticinco años, desde comienzos de los años sesenta hasta mediados de los ochenta. Crumb no hablaba español con fluidez, pero quedó fascinado por la sonoridad, las imágenes y el imaginario simbólico de Lorca. La fuerza oscura y telúrica ligada a la muerte y a la intensidad expresiva, se convirtió en sus partituras en silencios, timbres inusuales, técnicas extendidas y una teatralidad protocolaria.Chamayou señala que «García Lorca surgió a partir de una idea que tuve en determinado momento. Todo empezó con George Crumb, que había compuesto varios ciclos sobre sus poemas. Y pensé que sería interesante no hacer únicamente, Falla, Turina, Mompou y Albéniz, ni tampoco limitarse a músicos franceses como Debussy y Ravel, que escribieron música española. Fue entonces cuando hablé con Barbara Hannigan. Ella dijo que quería cantar 'Ancient Voices of Children''. Al punto de partida se une la estrecha relación entre Chamayou y la soprano y también directora de orquesta canadiense. Ambos llevan varios años formando dúo con actuaciones por todo el mundo y grabaciones de referencia como 'Infinite Voyage' junto al Emerson String Quartet y el disco publicado en 2024 con música de Olivier Messiaen en que se incluyen los 'Chants de terre et de ciel' y 'Poèmes pour Mi', y donde colaboran el tenor Charles Sy y la violinista Vilde Frang.'Ancient Voices of children' es lo que Chamayou ha llamado el 'plato principal del concierto'. La obra pone música a fragmentos de varios poemas de Lorca, entre ellos 'El niño mudo', 'Gacela del amor imprevisto' y otros textos breves, organizados en cinco movimientos vocales con dos interludios instrumentales que funcionan como bisagras. A la soprano se une una voz infantil -cantada en el Festival Ravel por la soprano Arson Marin-, oboe, mandolina, arpa, piano amplificado con piano de juguete, y tres percusionistas que además de tocar deben cantar, hablar o susurrar en determinados momentos. Todos estuvieron dirigidos con detalle por Alphonse Cemin. Pero es la soprano quien convierte su parte en una hazaña fantástica, que Hannigan traduce milimétricamente con una afinación muy precisa, un timbre claro y un dominio excepcional de técnicas vocales extendidas que incluyen susurros, glissandos, cuasi-habla, efectos tímbricos poco convencionales que provoca desde el interior de la caja del piano para que las cuerdas resuenen por simpatía y el sonido vocal se transforme en algo casi electrónico.La intervención requiere una coordinación muy particular entre cantante y pianista, asegurada en este caso por relación Chamayou-Hannigan. En pocas ocasiones, una interpretación apunta directamente a la conciencia de la obra; son escasas aquellas en las que un grupo de intérpretes suena con tanta minuciosidad y exactitud a partir de un montaje escénico previsto por Crumb con el fin de determinar la posición espacial de las fuentes. Los detalles son infinitos y van desde las intervenciones del pianista en el interior del instrumento hasta la traducción de las anotaciones gráficas de la partitura en un ritual que, en la iglesia de Saint-Vincent de Ciboure , alcanzó una dimensión irreal. «Y entonces surgió la pregunta: ¿qué podríamos hacer alrededor de eso? -reflexiona Chamayou durante la conversación en el Centre Culturel Peyuco Duhart–Tanka de Saint-Jean-de-Luz, lugar donde se imparten las clases de la Académie Ravel-. Consulté los textos de García Lorca y descubrí la conferencia en la que habla de las nanas infantiles donde los versos no son algo destinado únicamente a los niños; también son la memoria de aquello que se crea en cada alma, también en los adultos. Aparecieron entonces algunas canciones de cuna españolas, especialmente para piano. Pero también incluí algunas que no son españolas». Se refiere a 'La berceuse d'Aitacho Enia' firmada por el compositor polaco Karol Szymanowski en Saint-Jean-de-Luz en 1925, que Chamayou interpretó junto a la violinista Moira Cauzzo. Y junto a ella obras de Turina, Mompou, 'Ciudad sin sueño' de Francisco Coll de la que se ofreció una interpretación cargada de profunda sinceridad. Y la muy interesante recuperación del 'Canto de cuna para los huérfanos de España' del injustamente poco explorado Joaquín Nin. Un aspecto singular de la obra de Crumb es que funciona como una arquitectura casi palindrómica, con ecos y simetrías entre el principio y el final, dando la sensación de un círculo que se cierra sobre sí mismo, en torno a las ideas de pérdida, muerte y renacimiento tan propias de la poesía lorquiana. Su colocación al final de programa vino anticipada al principio por 'Ancient Sounds' de Álvaro Pérez Sánchez (1999) alumno de Ramón Lazkano -que el año pasado estrenó en el Festival Ravel su ópera 'La main gauche'- y premio de composición de la Académie Ravel en 2025. Lo refinado del timbre y la esencialidad de los materiales se unen a la inversión escénica del último movimiento de la obra de Crumb, con el oboe sonando fuera y dentro. El 'Hommage à García Lorca' ha sido un proyecto complejo: 'sudamos la gota gorda, ya sabes, tratando de reunir todo lo necesario', dice Chamayou, pero los intérpretes principales y los solistas de la Académie Ravel dieron una lección de rigor y efervescencia musical.Sigue, mientras, el Festival ofreciendo otras propuestas musicales hasta el 5 de septiembre. Estos días ha tenido lugar el concierto de la Orchestre des Champs-Élysées dirigida por el también violonchelista Nicolas Altstaedt con la soprano Anna-Lena Elbert y la participación solista del guitarrista Enrike Solinís. Bajo el título de 'Fandango! Boccherini et Haydn à la Cour d'Espagne' se escucharon obras de estos autores y una leve y glosada referencia guitarrística a Domenico Scarlatti. La tensión y el acaloramiento marcaron el carácter de la sesión que Altstaedt convirtió en una especie de duelo personal del que salió empapado de sudor y exhausto, sin acabar de encontrar la medida entre el deber y el placer. Más centrado y sólido fue el concierto del grupo vocal Les Métaboles que dirige Léo Warynski. En este caso, varias obras de Alessadro y Domenico Scarlatti se vincularon a 'Da Pacem Domine' de Arvo Pärt escrita tras los atentados de Madrid en 2004 y a 'Da Pacem Domine' del francés Philippe Hersant (1948), compuesta sobre una complaciente armonía. La cohesión vocal y la seguridad del grupo se impuso en un concierto integrado en el proyecto narrativo del festival. Tratando de explicar su razón de ser y sobre la base del inquietante estado general en el que se mantiene la financiación cultural en Francia y España, Bertrand Chamayou lo define como un proyecto de resistencia.

Ni Rosalía, ni Aitana, ni Lola Índigo: Judeline, primera española número 1 global en Spotify

Ni Rosalía, ni Aitana, ni Lola Índigo: Judeline, primera española número 1 global en Spotify

por Nacho Serrano on agosto 29, 2026 at 11:10 am

En los mentideros musicales ya hace años que se viene comentando que había una cantante gaditana buenísima, una joven destinada a hacer cosas grandes en la industria discográfica. Muchos de los artistas más punteros, incluyendo internacionales, empezaban a cambiar su respuesta cuando se les preguntaba con qué artista española querían colaborar. ¿Rosalía no? «No, ahora es el turno de Judeline », murmuraban algunos de ellos. Solo ha habido que esperar para comprobar que los augurios eran acertados.Este viernes 28 de agosto llegó el dato: Judeline se ha convertido en la primera cantante en aparecer en lo más alto de la lista de Spotify Global, gracias a 'BbY WOW', colaboración con Karol G y (el también español) Rusowsky.Rosalía se quedó cerca cuando alcanzó el número 2 global con 'La noche de anoche', su colaboración con Bad Bunny en 2021, y solo dos chicos españoles han llegado al número 1: Quevedo, con su famosa sesión junto a Bizarrap conocida como 'Quédate' en 2022, e Íñigo Quintero con 'Si No Estás' en 2023.'BbY WOW' se publicó el 7 de agosto, rápidamente se colocó en el puesto 16, luego en el 12, y el día 25 ya estaba en el número 7 de la lista, con 3.024.469 reproducciones en un día. Cuatro días después ha llegado a la cumbre, en una evolución tan rápida que hay quien se pregunta si no habrá algún tipo de ingeniería detrás. En cualquier caso, así es como funcionan las cosas ahora y a Judeline ya nadie podrá quitarle el hito histórico que supone este flamante número uno global.«Estoy tiesa, no entiendo nada», ha escrito Judeline en sus redes sociales, que se han abarrotado de felicitaciones de sus fans, que también le han dado la enhorabuena porque en Estados Unidos 'BbY WOW' ha conseguido los dos primeros números 1 para Judeline en una lista de Billboard al alcanzar la cima de las listas 'Hot Latin Songs' y 'Latin Streaming Songs'. Y es que según Luminate, el tema pasó de acumular 4,5 millones de reproducciones en su primera semana a registra 6,1 millones entre el 14 y el 20 de agosto.Solo se le puede poner un pequeño 'pero' al número 1 global de Judeline. Y es que se trata de una colaboración con Karol G, y la canción pertenece al último disco de la colombiana, 'No me arrepiento de sentir tanto', que incluye otras participaciones de Judeline como compositora en otras canciones y cuenta con colaboraciones estelares de colosos del pop mundial como Drake o Bruno Mars. Algo parecido pasa con el número uno de Quevedo: es una colaboración. Así que Íñigo Quintero sería el único artista español que lo ha conseguido en solitario.«Cuando Karol me contactó por primera vez y me pidió que escribiera para el álbum, yo estaba en medio de mi primera gira por arenas, así que todo ya se sentía un poco surrealista», escribió en sus redes sociales al anunciar la colaboración que la h a llevado a lo más alto. «Terminé coescribiendo cuatro canciones y mientras trabajábamos juntas, me di cuenta de que Karol y yo estábamos pasando un momento emocional muy similar. Cuando escribí 'Final feliz', inmediatamente sentí que era una canción que ella tenía que cantar. Después me invitó a formar parte de 'BbY WOW' con Rusowsky, alguien con quien llevo años haciendo música y lo que hizo que toda la experiencia fuera aún más especial. Estoy increíblemente agradecida de que confiara en mí para compartir tanto de su mundo».¿Quién es Judeline?Judeline es el nombre artístico (proviene de la canción de los Beatles 'Hey Jude', la favorita de su padre) de Lara Fernández Castrelo, una joven de Jerez de la Frontera que creció en Los Caños de Meca y comenzó publicando en internet canciones que combinan pop alternativo, R&B, electrónica y flamenco. Cuando se trasladó a Madrid atrajo la atención del productor Alizzz, que la añadió a su proyecto 'Desclasificados', y a partir de ahí empezó a subir como la espuma.En 2024 colaboró con Tainy, uno de los productores más importantes de la escena urbana internacional, y ese mismo año lanzó su álbum debut, 'Bodhiria' . También en 2024 hizo una gira europea de estadios con J Balvin, y ya en 2025, tras ganar dos premios en los MME Awards durante ESNS 2025 (el MME Award y el Public Choice Award), arrancó su gira Bodhiria con más de quince fechas agotadas por toda España, actuaciones en festivales internacionales como Coachella, Primavera Sound Barcelona, We Love Green y Dour Festival, además de giras por Sudamérica y Europa. En febrero de este año encabezó sus primeros conciertos en grandes recintos: el Movistar Arena de Madrid y el Palau Sant Jordi de Barcelona.En su ascenso meteórico ha actuado frente al Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto conmemorativo del 40º aniversario de la adhesión de España a las Comunidades Europeas; protagonizó un homenaje a Camarón de la Isla en la Puerta del Sol junto a Yerai Cortés; y participa con una canción en la banda sonora de la película 'La bola negra' de los Javis.Judeline también acaparó titulares en el verano de 2025, cuando anunció que cancelaba su participación en el Festival Internacional de Benicasim (FIB) en «solidaridad con el pueblo palestino», tras saberse que estaba financiado por el fondo proisraelí KKR. MÁS INFORMACIÓN Opinión Judeline rinde homenaje a Camarón: «Era mucha responsabilidad y presión»«He decidido no participar este año en el Festival FIB dada su vinculación con el fondo KKR», explicó en su perfil de X. «Sé que muchas de las cosas que hacemos tienen implicaciones que no se alinean con nuestras convicciones y que la mayor parte de lo que consumimos tiene consecuencias nefastas para una parte de la población o el planeta aunque no siempre seamos conscientes. Sin embargo en este caso, la relación es directa y evidente. Me posiciono en contra del genocidio y a favor de los derechos de Palestina hoy y siempre. También mi equipo, quienes apoyan esta decisión. Nos vemos en el resto de festivales».

Pablo Heras-Casado: «La música es música, es un idioma sin fronteras ni culturas»

Pablo Heras-Casado: «La música es música, es un idioma sin fronteras ni culturas»

por Pep Gorgori on agosto 28, 2026 at 11:10 pm

El Festival de Bayreuth ha puesto a Pablo Heras-Casado , literalmente, a los pies de los caballos. Concretamente, a los pies de los caballos del segundo acto de 'La valquiria' de Richard Wagner, representados en la monumental escultura de Gargallo que preside la boca del escenario del Palau de la Música Catalana. En ese emplazamiento tan wagneriano de Barcelona, comienza este sábado una gira por España de la Orquesta del Festival de Bayreuth bajo la batuta del músico granadino. Es un acontecimiento absolutamente excepcional: en ciento cincuenta años de historia, nunca antes esta formación había emprendido un viaje así. Después de la capital catalana, podrá escucharse en el Festival de Santander, el Teatro de la Maestranza de Sevilla, el Real de Madrid, el Palau de la Música de Valencia y el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas. La iniciativa surgió del director del Festival de Peralada, Oriol Aguilà, que pensó que sería una buena idea celebrar el cuadragésimo aniversario de este certamen con un evento que no pasará desapercibido. Heras-Casado ha pasado todo el verano dirigiendo en la Verde Colina, auténtica meca de los aficionados a Wagner, y ahora vuelve a casa, pero no precisamente para descansar.— ¿Cómo lleva esto de estrenar gira wagneriana española bajo los caballos del Palau?—Me emociona muchísimo. Conozco bien, además, la relación que tienen el Palau y Barcelona con Wagner. Arrancar la gira del 'Anillo' ahí no puede ser más perfecto. Y lo hacemos como clausura del Festival de Peralada, que ha cumplido cuarenta ediciones, y con la orquesta del Festival de Bayreuth, que este año celebra ciento cincuenta años desde su fundación.— Interpretarán una selección de fragmentos de la tetralogía 'El anillo del nibelungo', de Wagner, una obra que los maestros de esta orquesta conocen mejor que nadie. Lo hacen, además, con unos solistas vocales de lujo: la soprano Catherine Foster, el tenor Klaus Florian Vogt y el bajo-barítono Nicholas Brownlee. ¿Cómo son los ensayos, en un contexto así?— Una de las maravillas de esta orquesta es que, teniendo un conocimiento profundo de estas obras, sus músicos tienen una pasión inigualable. En el ensayo de ayer aún encontramos perspectivas, matices, y los músicos lo reciben como si fuera el primer día. Siempre hay cosas por descubrir en las partituras de Wagner. 'El anillo del nibelungo' lo han tocado entero tres veces solamente este verano. Cada director tiene un enfoque diferente y los músicos están siempre ávidos y lo abordan con toda la flexibilidad del mundo.— Es usted el tercer español cuyo nombre sale en letras grandes en los carteles de Bayreuth, después de Victoria de los Ángeles y Plácido Domingo. ¿Cómo conecta un granadino con un músico como Wagner?— Nunca me he planteado estas fronteras culturales. La música es música, es un idioma sin fronteras ni culturas. Todos los que estamos en Bayreuth somos amantes de la música de Wagner, y yo ni me planteo que soy del sur de Europa. Toda mi vida he estado ligado a la música alemana. Con 17 o 18 años ya interpretaba a Praetorius, Schütz, Buxtehude, los maestros de antes de Bach, y luego Bach y, por supuesto, Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Schubert, Schumann... Toda la vida he estado muy ligado a este repertorio, de modo que Wagner y Bruckner han sido un paso muy orgánico, casi necesario.— La primera vez que recuerdo haberle visto en directo fue precisamente en el Palau de la Música, con la 'Selva morale' de Monteverdi. ¿Cómo resumiría lo que ha pasado desde entonces para que este sábado vuelva a esta sala con una música tan diferente?— Tuve la fortuna de conocer muy pronto el repertorio de los siglos XVI y XVII y nunca lo he abandonado, aunque ahora lo haga con menos frecuencia. Lo sigo estudiando, interpretando y grabando, y espero seguir haciéndolo. Forma parte de mí, como los otros repertorios que hago. Una vez más, la música no entiende de fronteras, ni nacionales ni de estilos ni de épocas.— ¿Cómo ha sido posible una gira tan excepcional?— Ha sido una conjunción de factores maravillosa. La relación que tengo con el Festival de Bayreuth y la orquesta es uno de esos factores. La iniciativa surgió de Oriol Aguilà, y la recogió la directora del festival y bisnieta del compositor, Katharina Wagner. La orquesta lo vio bien y pidieron que la gira por España fuese conmigo como director. La colaboración de los festivales y los auditorios españoles a los que vamos a ir ha sido total desde el primer minuto. Nunca antes, en ciento cincuenta años de historia, la orquesta ha hecho una gira tan extensa fuera de Bayreuth. Es algo único.— Su relación con la orquesta es francamente intensa. ¿Cómo ha sido su verano con ellos?— Tener la inmensa fortuna de volver cuatro años consecutivos a Bayreuth con una pieza tan icónica como 'Parsifal', que fue compuesta para ese lugar, para esa acústica, y hacerlo con este reparto y esta orquesta, y poder crecer con ellos, es un regalo, una bendición. Se ha celebrado el 150.º aniversario de la fundación del Festival, y he podido dirigir dos conciertos al aire libre, que se hacen fuera del teatro, y a los que asisten diez mil personas. Es algo increíble.—¿Qué hay después de dirigir Wagner en Bayreuth para un director?—Cada experiencia nos hace crecer como artistas. De momento, quiero profundizar en esta relación con Wagner y con Bayreuth, porque la fascinación sigue creciendo también.

Una de tres para The Weeknd

Una de tres para The Weeknd

por Arcadio Falcón on agosto 28, 2026 at 10:38 pm

Qué agradables las noches de verano cuando sopla esa pequeña brisa madrileña que acerca un poco el mar y aparcar cerca del Metropolitano aún es posible. Expira Agosto, queda un pellizco de vacaciones, y en el aire hay esa sensación de que todavía hay tiempo : para terminar el libro, para apurar las olas, para una última comilona. Tiempo, ese bien tan finito y escaso, como siempre recuerda mi abuela. Dentro de ese impasse feliz pero inusual, llegaba The Weeknd a Madrid. Era la primera de sus tres noches consecutivas y el estadio, sin llegar al lleno absoluto, presentaba una buena entrada. El canadiense arrancó con «Baptized in fear» y «Wake me up» , del disco que presentaba anoche, «Hurry up tomorrow». El estilo de su música oscila entre el hip-hop, el techno y el pop ochentero pasado por el filtro de la electrónica moderna, combinación ideal para un estadio. Siguió «After Hours», la primera gran melodía de la noche, antes de «Starboy» y «Heartless», que incorporaron el trap y el rapeo para terminar de calentar al público. A The Weekend le acompañaron 32 figuras embutidas en túnicas rojas y máscaras blancas , en un claro guiño a esa última película de Kubrick que, según los peor pensados, le costó la vida. Lejos de hacer un gran alarde de baile coral, se movían, casi a cámara lenta, en un recurso visual que se quedó muy corto. «Take my breath», en cambio, resultó de las más efectivas de la noche. Más popera y con guiños evidentes a Michael Jackson (que fue el que inventó esto de los divos del pop), le puso algo de picante a un espectáculo pobre. La canción evolucionó hacia sonidos más duros y provocó el jolgorio. Sin descanso, sonó «How do I make you love me» antes de «I can't feel my face» , que suena en todas las radios del mundo cada semana. El Metropolitano se hizo discoteca, que era un poco la idea, y seguro que algún vecino pensó en comprar un medidor de decibelios. En «Given up on me», también del último trabajo, me pareció notar algo. Sus letras han evolucionado con el tiempo y la madurez ha llevado al canadiense a preocuparse por otras cosas; donde antes había excesos y autodestrucción ahora parece haber introspección y la búsqueda de la redención espiritual. ¿Será?«The Hills», otro gran éxito popular de discos anteriores, parecía confirmar la teoría. La música ha cambiado menos con los años, sigue basándose en una buena melodía y un ritmo bailable, independientemente del género en el que se enmarque ese ritmo, pero The Weeknd se comunica desde otro lugar. Para «Timeless» y «Rather Lie», hip-hop a dúo, salió al escenario Playboy Carti, que un par de horas antes teloneaba en un Metropolitano casi vacío. Se entendieron bien, con más aspavientos que baile sobre una base muy saturada. El tema del sonido en un estadio de fútbol, recinto pensado para otro tipo de heroica, es algo que no merece mucho comentario: es lo que es. Músicos, por cierto, tampoco hubo. Antes del final triunfaron «One of the girls», «Starlight», de las más íntimas del concierto y «Out of time», melosa y en la que bajó a saludar al público. La traca final comenzó con «I feel it coming», otro de los éxitos mundiales. Es una gan melodía envuelta en un ritmo disco, que a veces se frena y respira. El Metropolitano se entregó, intuyendo el final, y el cantante parecía disfrutar . Siguieron «Die for you», en la que volvieron a salir los enmascarados de Kubrick, y «Call out my name», dejando todo visto para sentencia. The Weeknd cerró su primera noche en Madrid con «Blinding Lights», su mayor logro, «House of Balloons» y «Moth to a Flame», convertida ya en un estándar del Siglo XXI. Al salir del estadio, ya lejos de los focos, aún quedaba un resquicio de verano y, en él, tiempo.