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En el último ensayo de ‘Omega’: «Si nos echan del sello, estamos en el buen camino»

Son las tres de la tarde cuando llegamos a la sala El Tren, a las afueras de Granada. Es miércoles y está cerrada al público. Nos dirigimos rápido a la puerta trasera para refugiarnos del sol, justo en el momento en que llega un coche. Son Soleá Morente y su madre, la bailaora Aurora Carbonell. Entramos juntos. En el interior hay ocho o nueve personas dando las últimas indicaciones, hasta que nos callamos y Kiki Morente sale al escenario descalzo, con unas bermudas moradas y una vieja camiseta de propaganda de un Golf GTI de 1976. De fondo se escucha la voz grabada de su padre cantando.Sobre esta indumentaria casual, cual mono de trabajo, el joven cantaor lleva una chaqueta negra con los nombres de Federico García Lorca, Leonard Cohen y el propio Enrique Morente escritos a mano. Se sienta en una silla y recita unos versos: «Larga vida al Estado / quién quiera que lo hiciese». Es la adaptación de 'A Singer Must Die', tema grabado por el cantautor canadiense en 1974. Luego entra la batería como un trueno junto al resto de músicos, entre guitarras flamencas, coristas, palmeros, Juan Codorniu a la guitarra eléctrica y Antonio Arias al bajo. Son las primeras notas de 'Manhattan (First We Take Manhattan)'.Con esta versión que Enrique Morente (Granada, 1942-Madrid, 2010) incluyó en su disco 'Omega' comienza el último ensayo antes de que su hijo y Lagartija Nick inicien este sábado, en Córdoba (Festival de la Guitarra), la gira del 30 aniversario de aquel último terremoto de la historia del flamenco. Seguirá por Madrid (Noches del Botánico, 14 de julio), Huesca (Pirineo Sur, 24), Marbella (Starlite, 15 de agosto), Granada (Jardines del Generalife, 27, 28 y 29), Barcelona (Palau de la Música, 30 de octubre) y Valencia (Auditorio Roig Arena, 22 de noviembre).Noticia relacionada No No De farra por Jerez con Los Delinqüentes Israel VianaLa banda ha invitado a ABC a esta última prueba en familia. «¡Ole! ¡Impresionante!», jalea Soleá mientras Aurora le hace un gesto de aprobación a Kiki. Suena 'Vals en las ramas' y 'La aurora de Nueva York'. Madre y hermana se acercan al pie del escenario para felicitar a la banda. Al arrancarse los palmeros, se escucha: «¡Bravo, tío Antonio!». Es Antonio Carbonell, hermano de Aurora, compositor y representante de España en Eurovisión en 1996. Justo cuando interpretan 'Aleluya', aparece en la sala La Plazuela. «El disco es la hostia, nos motivó a hacer la música que hacemos. Si no hubiera existido, habríamos sido un grupo diferente. Toda la vida escuché cante y guitarra, pero 'Omega' me hizo descubrir que el flamenco se podía deconstruir para hacer con él lo que quisiera», me comenta Manuel Hidalgo, 'El Indio'. «Aurora siempre me dice que, si Enrique viviera, habría querido hacer algo con nosotros», añade Luis Abril, 'El Nitro', con una sonrisa. «Al comenzar a preparar la gira, no quisimos ni copiar ni evolucionar lo que Antonio y Lagartija hicieron con mi padre. Como mucho, traducirlo y mostrarle a mi generación lo que yo escuché en casa y lo que para mí es este disco que puede que algunos jóvenes no hayan escuchado. Sinceramente, está tan bien hecho que es difícil cambiar algo», explica Kiki. Hace nueve años, su otra hermana, Estrella Morente, señalaba a ABC que todos los que participaron en su gestación contaban un inicio diferente, convencidos de que llevaban razón: «Es importante, sin embargo, saber que llevaba fraguándose mucho tiempo», subrayó la cantaora. Leonard CohenAl parecer, en 1991, el biógrafo oficial, traductor y amigo personal de Cohen, Alberto Manzano, tuvo la idea de hacer un disco de homenaje con versiones del cantautor en clave flamenca. Sería su regalo de 60 cumpleaños. Primero pensó en Camarón, pero cuando este murió, descubrió a Morente y se enamoró de su voz. Se encontraron en Barcelona y le puso precisamente 'First We Take Manhattan'. Morente reconoció enseguida armonías del flamenco y empezó a soñar con el que sería el gran salto mortal de su carrera. Primero adaptó la música de 'Take This Waltz', 'Hey, That's No Way To Say Goodbye' y 'Dama errante' con ayuda del guitarrista granadino Raúl Alcover. El cantaor se ocupó de las letras. Los astros se alinearon cuando Manzano le puso a Cohen el disco que Morente grabó con Sabicas, 'Nueva York / Granada' (1990), y 'Negra, si tú supieras' (1992). Este se quedó tan asombrado que llegó a decir: «Si Morente canta mis canciones es como si lo hiciera Ray Charles». En 1993, con motivo de la visita del canadiense a Madrid, se produjo el primer encuentro entre ambos genios en el Hotel Palace. Morente se obsesionó con el proyecto y, en 1995, Lagartija Nick se involucró de lleno en él. «Si quieres resumirlo, 'Omega' nace en el bar Provincias [abierto por el primo de Enrique en 1945], cuando regresa con su familia a Granada. Nos encontramos allí y me dijo: 'Antonio, ahora que he vuelto, podemos hacer algo'. Le planteamos que colaborara en 'Su', el disco que estábamos grabando Lagartija Nick, pero la idea del primer tema que hicimos juntos, 'Omega (poema para los muertos)', fue de mi hermano [Jesús Arias, periodista y exguitarrista del grupo de punk TNT fallecido en 2015], que conocía a Enrique y había hecho un estudio profundo de esa obra de Lorca», recuerda.Kiki Morente, con su madre y su hermana, bromeando en el ensayo. Txema Rodríguez«Una iluminación»«El primer día que nos reunimos en el local –continúa– la canción salió en veinte minutos. Fue una iluminación, y pensamos que, si había salido tan rápido, podríamos hacer mil, así que nos repartimos poemas de Lorca. Además, Enrique ya tenía esas maquetas con versiones de Cohen y nos pusimos manos a la obra». Kiki interrumpe: «¡Como si fuera fácil! Antonio lo cuenta de una manera muy natural, pero yo lo veo como un milagro irrepetible. Ese encuentro de mi padre con Lagartija y Jesús en el bar de mis tíos, la amistad que forjaron y cómo miraron hacia adelante con el mismo espíritu… ¡uf!». El camino, sin embargo, no fue nada fácil. Eric Jiménez, batería de Lagartija Nick, abandonó las grabaciones y se fue con Los Planetas. Después le siguió el resto de la banda, pues le echaban en cara que estuviera tirando por la borda la carrera del grupo cuando mejor se encontraba. Arias reconoce ahora que no le faltaba razón: «En mi entorno roquero me decían: 'Esa ruina te la buscas tú'. Eric me lo dijo claramente: 'Ese disco no va a salir nunca'. Parecía verdad, porque eran dos mundos opuestos que chocaban, como habéis visto en el ensayo. Como un abrazo en medio del abismo. ¡Muy complejo! Era lógico pensar que no iba a salir y, además, Los Planetas estaban ya en una multinacional. Enrique me vacilaba: '¡Antonio, se te va todo el mundo!'. Y añadía: '¡Pero aquí está el tío Enrique!'». Al escuchar la anécdota, Kiki se parte de risa: «Aquí sigues, empeñado en lo mismo», bromea. «¡Ya ves! De hecho, fue en esa época cuando perdí el pelo, pero si un genio como tu padre me decía ven, lo dejaba todo. Dormir, convivir, componer y tocar en directo con él fue como ganar el premio gordo. Aprendí muchísimas cosas que me han servido toda la vida», añade el bajista de Lagartija Nick. Lo peor, sin embargo, estaba por llegar. Arias recuerda que, en plena grabación, alguien entró en el estudio, le comentó algo a Morente y este desapareció. Al cabo de unos minutos, nos informaron: «Ha muerto su madre». «Joder, tío, lo de Encarna fue un golpe tremendo. En el entierro le dije: 'Enrique, tómate esta semana o el tiempo que necesites'. Y respondió: '¿Una semana? Esta misma tarde volvemos al estudio'. En lugar de detenerse, decidió afrontar el luto cantando. Fue una lección, todavía me emociono al acordarme», asegura. «La muerte de mi abuela está en el disco –subraya Kiki–. Ella falleció justo cuando el trabajo estaba en plena ebullición, en mitad del 'Poema de los muertos'. Mi padre se encontró en carne viva y aprovechó ese dolor para canalizarlo a través de la música». Antes de finalizar el trabajo en el estudio, presentaron dos de las canciones, 'Omega' y 'Aleluya', en el Teatro Albéniz de Madrid. Primero actuaron Morente y Tomatito solos. Cuando todo el mundo se puso en pie a aplaudir, detrás de una cortina, sin avisar, apareció Lagartija Nick haciendo acoples con la guitarra eléctrica. «¡Ese día hubo una bronca tremenda! La gente gritaba: '¡Asesino!'. Enrique tenía una sonrisa extraña, como de niño terrible. Intentamos salir a fumar y, en ese momento, un íntimo amigo de la familia, el actor Nicolás Dueñas, nos soltó: '¡Ni se os ocurra salir del camerino, os matan!'. Creíamos que exageraba y, al salir y ver a la gente, ¡uf!, volvimos corriendo. Nos querían aniquilar», rememora Arias.—¿Tan fuerte fue?— Antonio Arias: ¡Claro! Tu padre estaba deseando presentar algo de 'Omega' para ver cómo reaccionaba la gente. Fue una bronca terrible, pinchamos en hueso. Ten en cuenta que nos jugábamos la vida con aquel disco. No había un productor ni directivo que nos dijera: «Parad». Todas las decisiones eran nuestras. Le presenté el proyecto a Sony, donde estaban Lagartija Nick y Cohen, y me dijeron: «Esto es una mierda. Fuera». Enrique me preguntó: «¿Qué te han dicho?». «Me han echado de la compañía». Se descojonaba, pero reaccionó echando más leña al fuego. «Si nos echan del sello y de todos lados, estamos en el buen camino». Tenía tanto interés en 'Omega' que una vez me dijo en broma: «Es el único disco tuyo que he escuchado, Antonio» [risas].—Ahora lo cantaréis con el público a favor, es más fácil.— A. A.: Peor que nos trataron, no nos van a tratar. — K. M.: Para vosotros fue mucho más difícil, claro, porque fue una hecatombe. Hoy ya es considerada una obra magna, pero una vez que te subes al escenario, requiere mucha intensidad. No es cantar cualquier cosa.— A. A.: Para mí ahora es como tocar con mi hermanillo pequeño. Nos hemos hecho un juramento y aquí seguimos.