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Las Ketchup: «Firmamos el primer contrato sin que nadie nos escuchara»

Final del mundial . En las gradas del MetLife Stadium de Nueva Jersey, Matt Damon, Victor Wembanyama, Richard Gere, Mick Jagger, Adrien Brody, Javier Bardem y Penélope Cruz, entre otras estrellas del fútbol, la música y el cine. Tom Cruise como maestro de ceremonias y Robbie Williams dando el do de pecho antes del pitido inicial. En el descanso, Ronaldo y Ronaldinho llevaron a Madonna en coche hasta el escenario para que actuase junto a Shakira y Justin Bieber, ante la atenta mirada de Trump, la Familia Real española y 85.000 espectadores llegados de todo el mundo. Todo colosal, deslumbrante, espectacular. De repente, en la primera pausa de hidratación, en medio de semejante constelación de celebridades, sonó 'Aserejé' por la megafonía y la grada bailó y cantó el extraño y surrealista estribillo con entusiasmo. «La verdad es que estaba tan emocionada con el partido que ni me di cuenta. Empezó a escribirme todo el mundo, pero, con los nervios, nada. Pensaba: '¿Qué están diciendo?'. Al final, aunque estemos acostumbradas a que suene en sitios importantes, claro que nos hizo mucha ilusión… ¡Es la final del mundial!», subraya Pilar Muñoz, la mayor de las tres hermanas cordobesas que forman Las Ketchup. Responden a la llamada de ABC desde Nantes antes de salir al escenario. Aquel sencillo les cambió la vida. Se sitúa entre los sesenta más vendidos de la historia en formato físico y acumula más de 300 millones de reproducciones en Spotify y 450 en YouTube. Se convirtió en la canción no solo del verano de 2002, sino de muchos posteriores. El tema, que fue compuesto por Manuel Ruiz 'Queco' , se inspiró en 'Rapper's Delight' , una banda de la prehistoria del hip hop llamada The Sugarhill Gang, que la registró en 1979 en un estudio de Nueva Jersey, justo donde se jugó el partido entre España y Argentina.«La letra de 'Aserejé' es como si me pongo yo a cantar una canción de Michael Jackson o Madonna. No quiere decir nada, representa a alguien cantando en inglés sin saber inglés», apunta su hermana Lola. Ante la pregunta de cuánto dinero cobraron porque sonara en el evento deportivo más importante del año, retransmitido en todo el mundo y seguido por 61,5 millones de telespectadores solo en Estados Unidos, Lucía zanja entre risas: «Ten en cuenta que no es una versión. ¿Y quién es el autor? Queco. Por lo tanto, ¿quién cobra los derechos de autor? Queco. ¿Quién estaba más contento esa noche? Pues Queco». La juergaTodas bromean con el detalle financiero, pero lo cierto es que 'Aserejé' les cambió la vida y están agradecidas. No paran. Tras el concierto en Nantes, actuarán mañana en Santander y, a continuación, en el festival La Kermesse (Marsella, 2 de agosto) y Oporto (8). Recorrerán después Francia y Suecia hasta finalizar el mes en la localidad malagueña de Torrox (Love The 90's, 29). Y en septiembre, más. No está mal para un proyecto que comenzó de casualidad un cuarto de siglo antes, sin planearlo, después de unos cuantos chupitos durante una noche de juerga en el Surfer Rosa. Estaban despidiendo a Pilar en este garito de Córdoba con nombre de disco de los Pixies que abría hasta altas horas de la madrugada a ritmo de Prodigy, Blur, The Breeders, Chemical Brothers y Rage Against The Machine. «Había terminado Arte Dramático e iba a buscarme la vida a Madrid como actriz –recuerda Pilar–. En un momento de la noche, le solté al dueño: 'Oye, ¿cuándo nos vas a traer a cantar?'. Me respondió: '¿Pero vosotras tenéis un grupo?'. Y le respondí: '¡Claro!'. Me lo inventé sobre la marcha. No teníamos banda ni habíamos cantado jamás juntas. Ni siquiera habíamos ensayado. Entonces preguntó: '¿Y cómo os llamáis?'. En ese momento improvisé: 'Somos Las Ketchup'. Y ya. Alguien le dijo después a Queco que las hijas del Tomate tenían un grupo y quiso conocernos. Lola me llamó cuando ya estaba en Madrid, así que regresé y firmamos el primer contrato discográfico sin que nos hubiera escuchado cantar». Las tres coinciden en que «fue el destino». Desde luego, lo llevaban en el ADN, pues el Tomate era el guitarrista Juan Muñoz Expósito, fallecido hace un año, al que Morente y Camarón iban a buscar a su casa cada vez que pasaban por la ciudad solo para escucharle tocar, si no estaba acompañando a Fosforito. Era la cabeza de una de las dinastías flamencas con más tradición de Córdoba. «Enrique lo admiraba muchísimo. La primera vez que lo escuchó, lo esperó al pie del escenario. Se lo presentó Paco Ruiz [cantaor y mecenas del flamenco en Granada], que le dijo a mi padre: 'Juan, enséñale las manos a Enrique'. En ese momento trabajaba también como camionero y tenía las manos llenas de callos. Casi no podía abrirlas y, al verlas, Morente se echó a llorar y lo abrazó. Le dijo que no entendía cómo alguien con esas manos podía tocar la guitarra de aquella manera. Desde entonces, siempre que pasaba por Córdoba iba a buscarlo», cuenta Lola, que acabó estudiando Flamencología, hizo el máster en la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc) –la misma en la que estudiaron Rosalía, Sílvia Pérez Cruz y María José Llergo– y le dedicó su trabajo de investigación a su padre y la saga. 'Hijas del Tomate'De hecho, el debut que grabaron con Queco, que incluía 'Aserejé' y otras ocho canciones más para llenar el cedé, lo llamaron 'Hijas del Tomate'. Lo puso a la venta la multinacional Sony en junio de 2002 y, gracias al pegadizo e incomprensible estribillo y a un vídeo en el que las tres aparecían bailando en un chiringuito de playa, se convirtió rápidamente en un éxito nacional. ABC ya lo anticipó en un pequeño artículo publicado unos días antes: «Menos mal que, al menos este año, la canción de la feria, si no a flamenco como dictan los cánones, suena a cordobés: 'Aserejé' manda estos días en El Arenal y amenaza con cargarse, incluso, al 'Europe's Living A Celebration' de Rosa. Quizás sea porque las cordobesas están controlando desde el mismo recinto trabajando en la caseta El Gazpacho». De pronto, se empezó a escuchar en todas las discotecas del país, hasta que cadenas musicales como la MTV empezaron a programar el vídeo en toda Europa. Comenzaba la fiebre, hasta el punto de que, en octubre, la famosa y sesuda revista 'Time' publicó un artículo dedicado al fenómeno de Las Ketchup. Sony vendió cinco millones de sencillos y casi dos millones de discos. El aluvión de ofertas de televisión llegó desde regiones tan lejanas como China, Singapur, Estados Unidos y toda Latinoamérica. Se grabaron versiones de 'Aserejé' en inglés e, incluso, en chino. «A pesar de amar el flamenco clásico, a mi padre le encantaba. Era una persona muy abierta a otras músicas, nunca fue un purista. En casa había discos de Elvis Presley, Madonna y Miles Davis. Le gustaba la energía que transmitíamos y se partía de risa viendo a sus tres hijas. Decía: 'Pero vamos a ver, ¿qué hacen estas en Japón?'. Él nunca se atrevió a salir de Andalucía por sus miedos y, de repente, veía a sus hijas recorriendo el mundo», señala Lucía. Y añade Lola: «Cuando La Paquera de Jerez fue a Japón, vino a Córdoba para intentar convencer a mi padre de que la acompañara, pero dijo que no. No quería montarse en un avión para un viaje tan largo ni pasar tanto tiempo sin ver a sus siete hijos. Era muy casero. Le surgieron muchas oportunidades, pero tenía miedo escénico. Por eso dejó de actuar y acabó dedicándose a enseñar. No salió prácticamente de Andalucía porque no quiso».