Hay discos que tienen un single que bombea sangre al resto de las canciones, un corazón en forma de hit que le da sentido a todo y que si lo quitas del repertorio, todo se viene abajo, se muere. En 'Parklife', el tercer álbum de Blur , esa canción es 'Girls & Boys' , la joya del pop noventero que Damon Albarn se trajo en la maleta tras veranear en Magaluf, la meca del desparrame.«Sí, se trata de ese tipo de vacaciones», explicó en su momento el artista londinense a la prensa británica. «El verano pasado fui de vacaciones con Justine (Justine Frischmann, líder de la banda Elastica) a Magaluf y el lugar estaba dividido a partes iguales entre cafeterías que servían desayunos ingleses completos y discotecas al estilo de las de Essex, realmente horteras». Albarn hilaba muy fino al describir la urbanística del ocio de esta mini-ciudad del pecado, pero en realidad lo que más le interesaba era algo más humano, más carnal: «Hay una sexualidad muy fuerte en todo esto. La verdad es que me encanta. Y me encantan las multitudes. Todos esos tíos y todas esas chicas que se encuentran en el bar y luego... copulan . No hay moralidad de por medio, no digo que deba o no deba suceder. Mi mente se está volviendo cada vez más pervertida. No puedo evitarlo», confesó el cantante.Con el tiempo, Albarn quiso aclarar que tampoco es que se sumergiera a lo loco en la cascada de bacanales que ofrecía la ciudad mallorquina, sino que más bien se dedicó a observar la fauna humana entre noches delirantes y amaneceres pegajosos, mordiéndose el labio e inspirándose a la vez. «Estaba mirando desde fuera lo que pasaba, con una combinación de asco y deseo. La mitad de mí quería estar ahí dentro», admitió al escritor Martin Power en el libro 'The Life of Blur'.Fiestuqui, tenerla la tuvo. Pero es cierto que en aquel Magaluf subyacía un contexto conceptualmente interesante para el pop, especialmente para el britpop. En los años 60, en Inglaterra se idearon unos paquetes de vacaciones al estilo del Imserso, pero para jóvenes. Se llamaban 'Club 18-30' y a él se apuntaban ejércitos enteros de chavales, que eran pastoreados como rebaños hacia las islas más fiesteras del Mediterráneo para que dieran rienda suelta a sus más bajas pasiones y volvieran a casa desfogados y amansados.Dándole vueltas a la idea de escribir una canción sobre las lúbricas escapadas de la juventud británica a Magaluf, Albarn se dio cuenta de que su conducta gregaria y asalvajada era muy similar a la de las manadas de animales, cosa que encajaba como un guante en el concepto tras el título del disco 'Parklife' ('Vida en el parque'), a su vez inspirado en la observación de los habitantes de los jardines públicos de las ciudades, ya fueran palomas y ardillas, o basureros y paseantes de la tercera edad.Club 18/30, el garitoEl programa de viajes vacacionales juveniles tenía su propio local Club 18/30 en Magaluf, cuya puerta de entrada lucía un cartel que decía: «Nothing is sacred. If there's going to be a good laugh, we're in» («Nada es sagrado. Si va a haber un buen cachondeo, nos apuntamos»). Fue allí mismo donde Blur rodaron el videoclip de 'Girls & Boys', que arranca con la metáfora de unas polillas (la chavalada) revoloteando alrededor de una bombilla (el hedonismo desatado) para convertirse en un carrusel de imágenes de fiestas en discotecas y mañaneos de empalmada en parques acuáticos y macropiscinas de hotel.El single salió mucho antes del verano, un 7 de marzo. Y arrasó porque, tal como explicó el guitarrista Graham Coxon, «es la típica canción divertida por la que el público responde, porque no hay nada complicado en ella y tiene un estribillo pegadizo y unas connotaciones sexuales extrañas. Es un ritmo de música disco con una letra sobre vacaciones y sexo, nada más». Sin embargo, Coxon reveló que la letra no está basada en lo que vieron en el Club 18/30, porque en realidad jamás habían estado allí: «Nunca fuimos, así que escribimos sobre personajes que vimos de fiesta en otros sitios, e inventamos historias sobre ellos. No hay muchas experiencias de primera mano». Albarn resumió así la canción: «Girls & Boys. Cuatro notas. Y el coro es 'Boys, girls, love'. Ese es un mensaje bastante universal, ¿no?».«La calle es como la selva, así que llama a la policía / Siguiendo a la manada hasta Grecia / En vacaciones, el amor en los 90, es paranoico / En playas soleadas, aprovecha tus oportunidades», comienza la letra del hit, que cita al país heleno no para sugerir que la historia transcurre allí, sino por una simple cuestión de rima. Y entonces llega el estribillo que radiografía con genialidad el ecosistema hipersexualizado del 18/30 y explica el éxito de la composición: «Prueba a buscar a / Chicas que son chicos / a los que les gustan que los chicos sean chicas / Que se lían con chicos como si fueran chicas / Que se lían con chicas como si fueran chicos».El single gustó tanto que se lanzaron varios remixes, pero el que más gustó a Albarn fue el que hicieron Pet Shop Boys. «Espero que se convierta en el gran éxito del verano en todas las discotecas de España y Mallorca. Eso es justo lo que queremos. Me encantaría que a esa gente le gustara Blur...», comentó el líder de la banda, a quien según dicen le temblaron las piernas cuando vio que 'Girls & Boys' se convertía en su primer Top5. MÁS INFORMACIÓN Opinión Damon Albarn: «El nuevo disco de Blur tal vez nunca verá la luz»Mientras la canción conquistaba el mundo, Kurt Cobain se voló la cabeza con una escopeta. Dos semanas después, en aquel 25 de abril de 1994, el pelotazo de 'Girls & Boys' propulsó el lanzamiento del disco 'Parklife' para que vendiera cinco millones de copias, y en el pop ya nada sería igual.