'Noche en un jardín español' Obras de Maurice Ravel y Manuel de Falla Intérpretes Bertrand Chamayou, piano. Orchestre national du Capitole de Toulouse Director Josep Pons Lugar Iglesia de Saint-Jean-Baptiste, Saint-Jean-de-Luz, FranciaLa historia explica que la frontera de España con Francia no es una línea que separa, sino un espacio de tránsito donde se han acumulado deseos y cicatrices. 'Estos días azules y este sol de la infancia', sobre los que quiso escribir Antonio Machado tras cruzar los Pirineos en 1939, evocan, en lo musical, las baladas y virelais que se importaron a las cortes de Castilla y Aragón a las puertas del Renacimiento, las fiestas teatrales desplazadas desde Francia a la corte los últimos Austrias, el nuevo gusto introducido por el Borbón Felipe V, y a moda que, en el siglo XIX y principios del XX, intercambiaron ambos países. Tiene una especial resonancia este periodo porque entonces se conjugaba en España un espíritu de modernidad desgraciadamente aniquilado por la Guerra Civil. Francia fue la escuela de Albéniz, Falla, Granados y Turina ; la de Nin, Rodrigo, García Ascot y Mompou… y hoy se ha renovado en José Manuel López López, Hèctor Parra o Ramón Lazkano. España ha aprendido en Francia la técnica y el espíritu de libertad. A cambio, le regaló una forma de ver el mundo: exótica y costumbrista. La moda de lo español definió un modelo artístico que el Festival Ravel, que se celebra estos días en Saint-Jean-de-Luz, trata como un viaje hacia una España real e imaginada.Apenas tiene seis años, pues el Festival Ravel surgió de la fusión de Musique en Côte Basque y la Académie Ravel, dinamizadores musicales de la región. Los pianistas Jean-François Heisser y Bertrand Chamayou, que fueron profesor y alumno, le dieron forma hasta que este último asumió la dirección artística exclusiva del proyecto. Si la academia del festival sigue apoyando a las nuevas generaciones de intérpretes y compositores mediante clases magistrales y disertaciones, la programación general busca ahora en la herencia artística de Maurice Ravel su razón de ser. La edición 2026 se centra en el espíritu español que configura buena parte de la obra del compositor de Ciboure, en la otra orilla del río Nivelle, y lo hace recorriendo el tránsito que va desde las músicas dieciochescas de Domenico Scarlatti, que tan importantes fueron en la definición de buena parte del pianismo español en la Edad de Plata, a incursiones contemporáneas en partituras de José María Sánchez-Verdú, Álvaro Pérez Sánchez y Lazkano. No es menos relevante la presencia de intérpretes como Javier Perianes, el Cuarteto Quiroga, Xavier de Maistre, Lucero Tena y Enrike Solinís en relación con Nelson Goerner, intérprete de 'Iberia'; Heisser dedicado a la 'Música callada' de Mompou; Yulianna Avdeeva con los preludios de Chopin; los ensembles Les Métaboles y 2e2m; la polifacética Barbara Hannigan sumergiéndose en los noventa años del asesinato de Lorca; y el clavecinista Benjamin Alard buscando la inspiración y las filiaciones de Manuel de Falla.En varios conciertos del festival hay una presencia activa del pianista Bertrand Chamayou, intérprete en la sesión inaugural de las 'Noches en los jardines de España' de Falla, junto a la Orchestre national du Capitole de Toulouse con dirección de Josep Pons. A ellas se suman la Orchestre des Champs-Élysées dirigida por Nicolas Altstaedt y la Orchestre National Bordeaux Aquitaine con Valentina Peleggi completando el apartado orquestal del festival que se instala habitualmente en la iglesia de Saint-Jean-Baptiste. Aquí, en 1660, se casaron Luis XIV, rey de Francia, y María Teresa, infanta de España, hija de Felipe IV, como rúbrica final al Tratado de los Pirineos que puso fin a la guerra franco-española, previamente firmado en la cercana isla de los Faisanes, en la desembocadura del Bidasoa. En el pasado mes de abril, Chamayou interpretó la obra de Falla en Madrid, junto a la Orquesta Nacional de España y su todavía titular, David Afkham . La versión de entonces y la de ahora sirven también para entender otro aspecto del paradigma de lo español: primero Afkham, centrado en una visión más lírica, poética y ensoñada, heredera de aquella España idealizada que concluye en Debussy, el más español de los compositores franceses, según lo describió Falla; y ahora Pons como custodio de una perspectiva sostenida sobre la autoridad del ritmo, el orden y el acento. En todos los casos, Chamayou aporta encanto, dignidad y gracia a los coloristas 'jardines' de Falla inspirados en la luminosidad del modernista Santiago Rusiñol. En ese sentido, su criterio está más cerca de lo expresado en Madrid, a pesar de que el pianista francés conoce bien lo que es la precisión y la claridad. Intérprete consumado de la obra de Ravel, de quien ha grabado su obra completa, encontró en Pons a un aliado dispuesto a convertir las 'Noches en los jardines de España' en un retrato veraz y sustancialmente positivista. Como obra fuera de programa, Chamayou interpretó con notable fortaleza la 'Alborada del gracioso', al igual que hizo en su estancia madrileña. Esta vez como prólogo a la versión orquestal de la obra que Pons dirigió luego con volumen, estructura e impulso.El concierto se había abierto con una versión todavía contenida de la 'Rapsodia española' en manos de una orquesta de notable fortaleza, y se completó en la segunda parte con la segunda suite de 'El sombrero de tres picos'. Fiel a su credo, Pons encontró en la farruca de la 'danza del molinero' un espacio cómodo, donde expresarse con austera nitidez. La jota de la 'danza final' facilitó una grandiosidad algo precipitada como prólogo a una engrandecida versión del 'Bolero' raveliano. La temperatura ambiental, extraordinariamente alta, que el miércoles se sufrió en Saint-Jean-de-Luz, también colaboró con la causa de este concierto, que concluyó con la más famosa de las obras de Ravel a partir de una versión no exenta de apremio. Desde un pianísimo inédito, definido estupendamente desde la caja por Émilien Prodhomme, hasta un fortísimo adelantado al clímax, por el camino quedaron algunas irregularidades instrumentales. Todo ello puso de manifiesto la exigencia del programa y las dificultades de interpretarlo en un día meteorológicamente riguroso.