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Alba S. Torremocha : «En Europa todavía se tiene un concepto de la música clásica contemporánea muy cerebral»

Alba S. Torremocha , salmantina, 32 años, es desde hace un tiempo un componente más de esa selecta diáspora de músicos españoles que desarrollan su trabajo en la industria cinematográfica de Estados Unidos. Reside en aquel país desde hace doce años, pero ha encontrado la oportunidad de volver a España por el estreno de la película ' Los Futbolísimos y el misterio del tesoro pirata ', dirigida por Miguel Ángel Lamata , y cuya banda sonora lleva la firma de la compositora y directora de orquesta. El mes que viene, la Orquesta de Euskadi interpretará extractos de su composición dentro del Festival de Cine de San Sebastián .Ella misma se presenta. «La versión corta», sonríe. «Empecé tocando el violín a los 4 o 5 años y a los 7 pasé a formarme en el conservatorio; allí, en Salamanca, di clases de armonía y otro tipo de cosas relacionadas con la música. Ya me di cuenta entonces que me llamaba mucho más la atención la posibilidad de crear algo de la nada que tocar algo que ya hubiera tocado mucha gente, así que fui cada vez a más clases de composición».Como integrante de una joven orquesta allí en Salamanca tuvo la oportunidad de conocer a Fernando Velázquez , autor de las bandas sonoras de películas como 'Lo imposible' u 'Ocho apellidos vascos' por poner dos ejemplos, que le descubrió un mundo, el del cine, por el que Alba se sintió muy atraída. «Al terminar el conservatorio, me fui a estudiar composición clásica a Musikene (el Centro Superior de Música del País Vasco), y allí descubrí que mi creaciones siempre tenían una historia por detrás y que, para mí, la composición estaba siempre muy ligada a la narrativa».Música narrativaYa tenía claro Alba S. Torremocha que quería escribir música narrativa, para cine o videojuegos. Quedaba saber dónde estudiarla. «Busqué cuál era el mejor sitio y eran o la Universidad de Nueva York o la de Los Ángeles». Optó por Nueva York, hizo un máster, «y la verdad es que desde allí fue todo un poco rodado. Al acabar me contrataron para dar clase en el propio máster y allí me quedé».Y allí sigue trabajando en la música aplicada. «Para crear algo necesitas un contexto en el que hacerlo, y en la música clásica también -dice para defender que no se pierde la creatividad en este tipo de composiciones-. La estructura va a estar siempre ahí, ya sea dada desde algo externo, como el guion de una película, o interno, como la mente del compositor».El proyecto de ' Los Futbolísimos y el misterio del tesoro pirata ' le llegó a Alba S. Torremocha a través de Fernando Velázquez. «Después de conocernos en Salamanca mantuvimos en contacto; los dos tenemos muchas cosas en común y él estaba al tanto de mi música y de mi interés en el cine. Así que me puso en contacto con los productores de la película; les gustó lo que hacía y me encargaron el trabajo». El desprecio de las vanguardias musicales en el siglo XX por la melodía parece haber remitido, lo que ha devuelto a los 'músicos cinematográficos' un respeto profesional que llegaron a perder. «Creo que en Europa todavía se tiene un concepto de la música clásica contemporánea muy cerebral para mi gusto. Se intenta rizar el rizo y buscar lo que sea más complejo para seguir innovando; en Musikene no se podía hacer un acorde mayor o una tercera, ni nada que sonara parecido. Pero creo que se pierde la conexión emocional con el oyente, Se supone que la música contemporánea debe de romper moldes y romper reglas, pero al final lo que ocurre es que creas otras reglas que te constriñen de la misma manera. Es una de las razones que me movieron a decantarme por la música de cine, que me da la libertad de crear en el estilo que quería crear».Técnica e inspiraciónLa música cinematográfica, dice la compositora, le permite combinar la pura inspiración creativa y los conocimientos técnicos. «Si un día, por ejemplo, estás trabajando en una escena y no estás muy inspirado, puedes pasar a otra escena donde necesitas aspectos más técnicos que creativos. Hay una parte del proceso más cerebral y técnico, así que puedes refugiarte en él a la espera de que te llegue la inspiración».Puestos a elevar a los altares a un músico cinematográfico, Alba no duda: « John Williams . Para mi lo tiene todo -además de que tengo una ligazón emocional con películas que me han marcado y llevaban su música-. Pero tiene una capacidad de orquestación impecable, un conocimiento técnico de la orquesta, y a la vez esas melodías que son increíblemente reconocibles, a la par que complejas y con unas armonías que también funcionan muy bien. Es toda una referencia».A la compositora le gusta empezar a componer desde cero, sin ver las imágenes, con la lectura del guion únicamente. «Prefiero emplear la imaginación... En este caso, niños, fútbol, energía, épica... Después, cuando me llega el montaje, ya tengo un mundo sonoro y empiezo a poner las melodías en las escenas dependiendo de las necesidades narrativas de la película».El proceso creativo de Alba depende del proyecto. «Si sé que voy a grabar con una orquesta sinfónica puedo crear primero en el ordenador con el midi, pero sin centrarme mucho en que suene exactamente real porque al final sé que voy a grabar con la orquesta real».Inteligencia artificialActualmente, se cierne sobre todos los creadores la sombra de la inteligencia artficial; «es un peligro o una ayuda depende de cómo la uses. Intento no utilizarla para el proceso creativo, tengo mi propia barrera personal, Pero puedo utilizarla en elementos no creativos que me dan mucho más tiempo para la creación».Su trabajo no termina cuando pone punto y final a la partitura, Alba disfruta dirigiendo sus composiciones. «Es una de las partes del proceso que me gustan más, porque la composición es muy bonita pero es muy solitaria, y funciona para mí porque soy más introvertida que extrovertida, pero compartir con otras personas mi música y ver cómo cobra vida en la orquesta es para mí lo más importante, lo que le da sentido. El trabajo con la orquesta tiene muchas sutilezas que me gustan mucho, convencer a gente de que te siga, y esa sinergia es muy interesante». Noticia Relacionada estandar Si Crítica de 'Los Futbolísimos 2' y 'Los Súper Elfkins': Llega el cine infantil como excusa para librarse del tardeo y del Aperol Oti Rodríguez Marchante Las diferentes tramas son blancas como un fiesta ibicenca, aunque de un blanco puro, sin mil rayas, y con unos niveles tolerables de malicia¿Hay todavía restricciones por que una mujer joven sea compositora y directora? «Al principio, sobre todo con orquestas que tienen músicos de otra generación, si hay una energía extraña y la duda de a ver qué haces y si te voy a seguir. Y tú te subes al podio para convencer a la los músicos de que estás ahí para ayudarles y de que no eres uno de estos directores que quieren la gloria. Convencerles de que quieres crear algo con ellos, pero a la vez establecer una jerarquía y dejar claro que son ellos quienes me tienen que seguir a mi».A la compositora le gusta componer para videojuegos , sobre todo los de 'mundo abierto'. «Son esos juegos en los que el jugador tiene un mundo por explorar; la música ha de reaccionar a las decisiones del jugador, aunque el compositor no sabe cuándo o cómo ese jugador va a decidir cambiar de escenario. En una película el hilo narrativo está cerrado, es una 'timeline' específica; sabes que en un momento determinado va a pasar algo concreto o alguien va a decir algo, pero en un juego no».Frecuencias curativasAlba tiene un proyecto personal muy especial que no es estrictamente musical: «una aplicación para móvil que utiliza frecuencias curativas. Lo vamos a sacar el 3 de septiembre; es una parte un poco diferente de la creación, está a caballo entre el mundo médico y el mundo musical, pero me ilusiona mucho poder contribuir al bienestar mental a través de la música». Amplía la explicación la compositora: «hay ciertas frecuencias -una frecuencia es una repetición de una onda- que afectan a procesos biológicos, y por ejemplo bajan los niveles de cortisol, de estrés. Hay por otro lado ondas cerebrales ; nuestro cerebro, dependiendo de en qué estado estés -durmiendo, meditando, en alerta-, manda impulsos eléctricos a frecuencias específicas».A Alba le interesa «por qué ciertos tipos de música afectan a las emociones de diferente manera; obviamente se puedes ver de una manera intuitiva, pero para componer para cine, por ejemplo, yo tengo que saber qué tengo qué hacer para que una persona llore en determinada escena. Lo puedes hacer de manera intuitiva, pero a mí siempre me ha interesado la parte más neurológica, y por qué hay ciertos sonidos y ciertas combinaciones de sonidos que nos hacen sentir de una manera o de otra».«Nuestro cerebro procesa un 5 por ciento de los impulsos que vemos desde fuera, pero el subconsciente está abierto a ese 95 por ciento restante. Ahora mismo, yo estoy centrada en su pregunta y mi respuesta, pero mi cerebro está tomando nota de todo lo que escucha alrededor. Yo siempre digo que tú puedes cerrar los ojos pero no puedes cerrar los oídos, y el sonido es nuestra primera vía de tomar el mundo que tenemos exteriormente y de entenderlo».