Escuchando

Barry B: «Todos tenemos un lado oscuro, pero los artistas hemos decidido ponerle nombre»

Es de actitud campechana. Se muestra cercano y con sentido del humor. Decide acomodarse en uno de los salientes del Palacio de Negralejo (Rivas-Vaciamadrid). Con el técnico de sonido ajustando el repertorio, la escena se envuelve en ese sentir de la madrugada donde se desencadenan la mayoría de interrogatorios, improvisados y envalentonados. Se encuentra bien. «Increíblemente bien», de hecho. Responde, desde un principio, como Gabriel Barriuso. Y es que la dualidad entre Gabriel y Barry B –el personaje con el que ha dado forma a dos álbumes en menos de un año y que suma ya un tercero en camino– atraviesa buena parte de su conversación. El propio músico arandino ha hecho ya referencia en otras ocasiones a esa superposición, en la que su encarnación artística parece imponerse con cierta frecuencia. Lo confiesa al comienzo de esta entrevista: «¿Qué cosas de Gabriel no habrían sobrevivido sin Barry B? El propio Gabriel», responde sin fisuras. «Pienso que todos tenemos ese lado oscuro, del que tendemos a protegernos con alguna que otra máscara. Digo todos porque creo firmemente que todos y todas las tenemos; lo que ocurre es que los artistas hemos decidido ponerles nombre». En su caso, ese desdoblamiento ha tomado forma propia. Barry B no es sólo un nombre artístico, sino también un impulso, una vía de escape, una manera de atravesar ciertas etapas. «Ese lado más desenfrenado me ha ayudado a salir adelante en muchas ocasiones. En ciertos aspectos de la vida te envalentona. Lo admito, sin Barry B, Gabriel no habría hecho la mayoría de las cosas que ha hecho», reconoce sin rodeos. Ambos planos se retroalimentan de manera constante. Vivencias que pertenecen a uno terminan filtrándose en el otro. «Muchas de las experiencias de Barry B acaban en manos de Gabriel, quien las convierte en canciones» resume. Hace memoria cuando se le pide concretar, y acaba trazando un inventario disperso de experiencias: viajes, apuestas, excesos. Incluso un accidente de coche en 2020 tras haber bebido más de la cuenta. Aquel siniestro marcó, sin duda, el antes y el después. De regreso a Aranda de Duero, comenzó a trabajar en el hostal de sus padres para afrontar las multas. En ese contexto y como forma de desahogo volvió a la música: empezó a experimentar con programas de producción, a colaborar con productores locales y a construir temas como 'Kit Kat'. Y es que la relación con la música venía de antes de lo que el artista considera su alter ego: en su etapa como Gabriel formó su propia banda de punk, The Girondines, con la que incluso llegó a subirse al escenario del Sonorama Ribera en 2013.Noticia relacionada No No De farra por Jerez con Los Delinqüentes Israel VianaReconoce que hay momentos en los que quizá no debería haber sido tan explícito en algunas de sus letras. Señala, por ejemplo, 'Joga Bonito', incluido en 'Chato', su primer disco. Se ríe, visiblemente nervioso, antes de apresurarse a puntualizar: «Más que nada por mis padres». Aun así, defiende que su música forma parte de su propia vida y que, en ese sentido, «hay que ser realista con lo que uno ha hecho».Cantar esas canciones en directo no le incomoda. Al contrario: «Me gusta porque la gente conecta. Y, ¡joder!, si han pagado la entrada, imagino que es porque han estado en situaciones parecidas y se sienten identificados. Pero remueve por dentro, porque de repente revives todos y cada uno de los momentos en los que te inspiraste para escribirlas. Aun así, es algo bonito, porque sientes que, de alguna manera, todos compartimos ideas parecidas. Y cuando el público entero las canta a la vez, eso también cura un poco». Se detiene un instante antes de añadir: «Ayudas tú a la gente, y la gente te ayuda a ti». La conversación avanza hacia un terreno más íntimo. «Si 'Infancia mal calibrada' –su segundo disco– fuera una conversación pendiente, ¿con quién sería?». «Con mis padres», responde sin dudar. «¿Te preocupa convertirte en una versión demasiado pulida de ti mismo?». «¿Pulida? No creo que eso llegue a pasar nunca».Su nueva propuesta mantiene un pulso autobiográfico, «aunque cada vez más filtrado hacia lo épico»Se prolonga la madrugada en la finca madrileña más allá de la entrevista. Y es que el propósito esta noche del artista arandino es reunir a su banda, amigos y fans para abrir, por primera vez, las puertas de su nuevo universo creativo. A lo largo de la noche, en una fiesta organizada por Ballantine's, Barry B va desgranando pistas de esta nueva etapa, combinando algunos de los temas que ya forman parte de su identidad con la presentación en primicia de su próximo single. Uno de los momentos más especiales llegó con la aparición sorpresa de Gara Durán, quien se sumó al escenario para interpretar 'El lago de mi pena', desatando una de las reacciones más celebradas del público. El buen ambiente que se respira allí es el mismo que horas antes atravesaba la entrevista: una sensación de cercanía, de música entendida como punto de encuentro. Su nueva propuesta, confiesa, mantiene un pulso claramente autobiográfico, «aunque cada vez más filtrado hacia lo simbólico y lo épico. Me gusta escribir sobre cosas que me han pasado, pero esta vez llevándolo un poco más a lo epopéyico. Siempre con ese tinte realista, para que la historia tenga sentido». El proceso, explica, es casi un ritual: Búsqueda de contexto y una especie de retirada voluntaria para escribir. El artista avanza, además, que su nuevo disco verá la luz este año y que ya tiene cerrada una de las grandes citas de su próxima etapa en directo: en enero de 2027 actuará en el Movistar Arena, una gira que marcará el salto definitivo a esta nueva etapa. «Siempre con los pies en el suelo».