Crítica de música / Ibermúsica 'Réquiem Música Giuseppe Verdi Director Daniele Gatti Intérpretes Eleonora Buratto, Elīna Garanča, Benjamin Bernheim, Riccardo Zanellato, Orfeó Català, Staatskapelle Dresden Lugar Auditorio Nacional, MadridDaniele Gatti y la Staatskapelle Dresden han iniciado en España una amplia gira europea que les llevará hasta Praga, el 4 de junio, tras pasar por Viena, Essen, París, Fráncfort y Hamburgo; trece conciertos y cuatro programas en los que la música de Wagner está muy presente en todos ellos excepto en el primero dedicado a su antagonista Giuseppe Verdi y la ' Messa da Requiem '. Una vez más, viene bien recordar que el compositor alemán escuchó esta obra en Viena, en 1875, dirigida por el propio Verdi y, aunque no se conserva ningún comentario por parte de Wagner, por entonces enfrascado en los preparativos del Festival de Bayreuth y la primera representación completa del 'Anillo', ha quedado un breve pero decisivo registro en el diario de su esposa Cósima: «Escuchamos anoche el 'Réquiem' de Verdi, una obra sobre la cual, ciertamente, lo mejor sería no decir nada».El comentario es comprensible en el contexto de una música que, con independencia de su mayor o menor penetración en el hecho religioso (asunto que Verdi siempre miró con prevención), presenta al espectador una realista y cruel visión de la muerte. Hace medio siglo -lo explicaba el especialista Massimo Mila quien, con mucha perspicacia distinguía entre los réquiems de carácter reflexivo y resignado- que preguntan sobre el porqué de la muerte a la manera de Brahms o de tantas aproximaciones operísticas wagnerianas que se consuelan y gozan ante el final, y los situados 'ante mortem' en los que el protagonista es el hombre, el lugar de la acción es la tierra y la obra un grito desgarrado ante la desaparición.La 'Messa da Requiem' de Verdi es un drama realista y crue l, y, a poco que se vea de esta manera, se entenderá la razón de ser de aproximaciones como la de Daniele Gatti sin resquicio para la lucubración: desde la perspectiva interpretativa porque, a tenor de lo escuchado en Madrid, la idea se presenta con una calidad instrumental y vocal realmente importante; y desde la consideración significante porque el director italiano llega hasta aquí tras años de depuración y análisis. Hace tiempo (por ejemplo en aquella Quincena Donostiarra de 2001), Gatti ya puso en claro que el 'Réquiem' de Verdi tiene poco que ver con la plegaria operística a la que se reduce en ocasiones, y que es mejor olvidar la tentación de una teatralidad que acaba por convertir la partitura en una forma de exhibicionismo vocal. El Gatti de entonces sigue siendo el director de ideas precisas, de gesto económico e inflexible , innegociable con los solistas y pulcro en el detalle. Pero, sin duda, surge ahora una expresividad mucho más acendrada, una continuidad más cerrada capaz de convertir el silencio en un elemento poderosamente sustanciador de un discurso que crece al tiempo que va limando las contradicciones de una partitura especialmente compleja, y que, sobre todo, desarrolla una arquitectura musical profundamente ensamblada sobre una muy sólida (que no rígida) consideración rítmica. Colóquese aquí la posibilidad de disponer de una agrupación centenaria y virtuosista como la Staatskapelle Dresden , de la que Gatti es titular desde 2024, la colaboración del Orfeó Català que dirige Xavier Puig y cuya claridad tímbrica y estupenda actuación apenas se empañó con un muy ligero desajuste con la orquesta en el 'Agnus Dei', y la participación de un cuarteto vocal de poderosa consistencia. Más concretamente, el bajo Riccardo Zanellato fue el menos afortunado, con un registro grave de poca espesura y, tras él, la soprano Eleonora Buratto , que desarrolló su parte con cierta contención, logrando momentos culminantes en el final pero también dejando otros más inestables. La expresión homogénea y un punto solemne de la mezzo Elīna Garanča , y la valiente y muy segura actuación del tenor Benjamin Bernheim completando el cuarteto. Sin duda, se trata de un grupo de solistas difícil de reunir, por su homogeneidad global y por el desempeño de un trabajo orientado a representar las ideas de Daniele Gatti, un director que apoya y facilita sin dejar de exigir exactitud. La rutilante entrada de Bernheim puede considerarse una valerosa declaración de principios ante una versión que no estuvo exenta de magnificencia, del mismo modo que el estupendo dúo de voces femeninas en el arranque de aquel mismo 'Agnus dei' podría servir como ejemplo a la hora de definir el principio de calidad y minuciosidad que distinguió una versión extraordinariamente perfilada. Tras actuar en Barcelona, estos mismos intérpretes han recalado en Madrid, en el ciclo Ibermúsica. Lo han hecho ante un público verdaderamente veterano, es decir, curtido en suficientes batallas musicales como para comprender que algo así no se escucha todos los días.