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Discos de la semana: Bloc Party, la ruptura sentimental peor documentada

Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los últimos discos que se han publicado. Bloc Party 'Anatomy Of A Brief Romance'(5/10) «El resultado es curioso pero irregular, abrazando lo aburrido hacia el final, donde seguir es casi una cuestión de fe» Discográfica: Virgin Por María Carbajo Kele Okereke ha sufrido una ruptura y, en lugar de bloquear a su ex, ha hecho algo verdaderamente peligroso: un disco conceptual de 14 canciones contándolo absolutamente todo. 'Anatomy Of A Brief Romance' reconstruye una relación desde el primer encuentro de '22.01.22' hasta el funeral sentimental de 'Eulogy', pasando por el enamoramiento, el sexo, las peleas, la familia y la vigilancia de las 'stories' de Instagram. Pocas separaciones recientes habrán quedado mejor documentadas. El problema aparece cuando tanta precisión convierte algunas canciones en páginas de diario a las que les falta algo de música alrededor. Modernizan el envoltorio con electrónica, sintetizadores y cierto músculo pop, mientras las guitarras nerviosas aparecen cuando Bloc Party recuerda quién era. 'Coming On Strong', 'Pigwig', 'Lagoon Blue' y 'Rotherhithe' demuestran que todavía se acuerdan de hacerlo bien. En otros momentos, Okereke confunde intimidad con sobreexplicación. El resultado es curioso pero irregular, abrazando lo aburrido hacia el final, donde seguir ya es casi una cuestión de fe. No es 'Silent Alarm', su peak, ni, supongo, pretende serlo, pero sí unos Bloc Party dispuestos a complicarse la vida. Y eso y las canciones mencionadas les salvan del suspenso. Sylvan Esso 'Ow ∞'(8,5/10) «Resuena como uno de los estrenos más originales, cuidados y bellos del año» Discográfica: Psychic Hotline Por Luigi GómezTras cuatro años de intenso trabajo -el periodo más largo en el que el dúo de electropop estadounidense formado por Amelia Meath y Nick Sanborn ha estado cociendo un disco- Sylvan Esso… pues eso, regresan con 'Ow ∞'. ¡Ojo! que se pronuncia «Ou infinity» y ya desde aquí resuena como uno de los estrenos más originales, cuidados y bellos del año. El matrimonio molón ha confeccionado un disco de estética Y2K, que parece estar ensamblado con celofán. Es un collage futurista que utiliza cada disyuntiva creativa para intentar redefinir lo que tiene que ser una base instrumental, una canción pop o cualquier otro concepto sonoro. Es como si se hubieran autoimpuesto la prohibición de recorrer el mismo camino dos veces. ¡Y viva siempre quien abre camino! Los instrumentos de toda la vida de dios copulan equilibradamente con el 'glitch' digital. Es intrigante, es experimental, es valiente pero sin olvidar jamás también ser pegadizo. Vamos, lo mejor de dos mundos. Lo publican bajo su propio sello, Psychic Hotline, y no lo encontrarás en la famosa plataforma musical de emblemático icono verde (la abandonaron hace un año en protesta contra su lampiño dueño y sus recientes inversiones en armamento y tecnología militar). Y siguiendo con el disco: estando como está, tan escrupulosa y minuciosamente construido, habría sido fácil que hubiese perdido su frescura, su mojo. Nada de eso, casi todas las voces de Amelia son primeras tomas, a esto se le suma que han tirado tanto material como el que han propuesto consiguiendo así que el resultado sea sorprendente, incluso, para sus propios autores. El LP cierra con una cancioncita folk sintetizada y tamaño juguete que sirve como colofón a un pequeño gran gran discoSick Gazelle 'Veld'(6,75/10) «Una superbanda de la que casi nadie escuchará hablar, aunque sus miembros sean leyendas de ese rock más experimental» Discográfica: Vampire Blues Por Israel Viana Una superbanda de la que casi nadie escuchará hablar, aunque sus miembros sean auténticas leyendas de ese rock más experimental que alcanzó el éxito allá por los 90 y los dos miles: Bruce Lamont (Bloodies, Yakuza), Eric Block (Veloce) y el batería de Sonic Youth, Steve Shelley, a los que ahora se ha unido Douglas McCombs, el bajista y guitarrista de Tortoise y de otras bandas como Pullman de las que ya os hemos hablado aquí. En realidad, si estás acostumbrado a eso que llaman post-rock, mucho de lo que escuches en 'Veld' ya lo habrás escuchado antes, solo que ellos lo hacen mejor que la mayoría. Además, tienen esa capacidad –no muy extendida, por desgracia– de no copiarse a sí mismos en los mil proyectos que tienen por aquí y por allá. FOMO musical, una delicia. En este caso, la novedad no son tanto los originales patrones de batería cuasi-improvisados de Shelley y cómo estos bailan con los arpegios de las guitarras en canciones como 'Hippies', 'I'll Come Running' y 'Ocean Always Wins', sino en cómo las melodías de saxofón sobrevuelan y sirven de guía a todo, creando atmósferas hermosas como las de 'Maybe You Were Right', que cierra el álbum, y 'February', que lo abre, con esa voz de ultratumba y esa bonita melodía. La veteranía, solo a veces, es un grado.Apartamentos Acapulco 'Todos quien ser los campeones' (7/10) «Diez años después siguen sumando papeletas para reivindicarse como uno de los más fiables talleres artesanos nacionales de la melancolía pop» Discográfica: El Ejército Rojo Por Fernando PérezEn la punta de los dedos, parece pero no. El proyecto liderado los granadinos Ismael Cámara y Angelina Herrera ha dejado siempre esa sensación de estar a casi casi a punto de llegar a audiencias mayores o de colarse con cierta regularidad en esa 'short list' de bandas domésticas que copan los carteles de los festivales nacionales, esos álbumes sobados con los mismos cromos repetidos cada temporada. Pero no ha lugar. No ha ocurrido, no hay manera. «Los días pasan y nada llega, los días pasan y todo sigue igual». La letra y el título de 'Solo quiero descansar' podría entenderse como una declaración explícita del hastío del punto muerto, una mirada nostálgica a lo que jamás llegará a pasar. Pero solo es una falsa alarma. Con su quinto disco, 'Todos quieren ser los campeones' (inmortales, Torrebruno y el 'kitsch'), celebran su primera década de carrera desplegando su colección de canciones más limpias, frescas y melódicas. Nunca han ocultado sus influencias, y aquí arrancan la función agitando el 'Nuevos Discos' de Los Motorizados, se dejan atrapar a cada rato en la alargada sombra de Los Planetas (regresan además para la ocasión a la escudería de El Ejército Rojo) y no faltan los guiños a Slowdive ('Gato'). Pero la luz gana terreno a las brumas y a la distorsión en una 'fiesta transparente' que se acerca más que nunca a la estela de unos Klaus and Kinski sin cinismo e incluso a La Buena Vida de 'Los Mejores Momentos', como en la adictiva 'BB'. 'Quien tiene pena no entiende', el emocionante 'bolero-popema' que cierra el disco, confirma que la desnudez les sienta realmente bien. Puede que nunca acaben en los bombos de la Champions, pero diez años después siguen sumando papeletas para reivindicarse como uno d los más fiables talleres artesanos nacionales de la melancolía pop. Y sin traicionarse en el intento. Si eso no es un triunfo en toda regla, se le da un aire notable.