Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los últimos discos que se han publicado. Miley Cyrus 'Bass Persuades'(5/10) «Hay todo lo que uno puede esperar de la Cyrus, pero la realidad es que el disco prometía más de lo que ofrece» Discográfica: Atlantic Por María Carbajo Cuando vimos hace unas semanas el adelanto de este décimo álbum de la exestrella infantil, los millenials nos frotamos las manos al ver esa mezcla dosmilera de Britney vs la Madonna de 'Music'. Y, bueno, algo de eso hay, pero no todo lo que prometía. Ni una pega al tema que abre el disco y que le da título, es precisamente el sencillo que nos había puesto la miel de la nostalgia en los labios. Pop bailable a la altura de las grandes reinas, de cuya corte hace tiempo que forma parte. El problema son los altibajos que te van sacando del álbum, como cuando toca capítulo de transición en una serie. Temas como 'Orbit', una planísima balada muy lejos de sus grandes incursiones en el baile 'agarrao', o 'Let's Get Married', que parece sacada de una fábrica de hacer canciones al peso. 'Different Religion' (con Model/Actriz) es muy britniesca, pero se queda a medio camino de explotar. En la parte positiva tenemos, además del mencionado 'Bass persuades', cañones como 'Innocent Ways', digno de la realeza, o 'Redlights', que deja destellos de melodías de la Miley que todos sabemos que es una musicaza criada entre cuerdas. Hay pop, música de baile, alguna guitarra y todo lo que uno puede esperar de la Cyrus, pero la realidad es que el disco prometía más de lo que ha terminado ofreciendo pese a la voz y las ganas. Mike D 'Thank You'(7/10) «Los hijos adolescentes llegaron al rescate del patriarca para gestar un más que digno debut en a los 61. ¿No es bonito?» Discográfica: Michael Louis Diamond Por Israel Viana Esta versión 5.0 de los Beastie Boys, liderada por Mike D y bajo su propio nombre, es como un juego. Un juego disfrutón. ¿No fue acaso jugar lo que hizo también el trío de Brooklyn hasta la muerte de Adam Yauch en 2012? Aunque no llegue al nivel de aquellos –tampoco está tan lejos– hay mucho de la banda madre en este disco, lo que tiene mérito tras quince años sin hacer nada de música, intentando superar la tristeza de la pérdida de su amigo y la incapacidad para componer sin él cerca. Contaba Mike D hace poco que, incluso, llamó a Adam Horowitz para pedirle permiso por la 'traición' cuando empezó a trabajar en 'Thank You', pues el tercero de los Beastie no participa. Todo fueron abrazos, claro. Comenzó como unas sesiones experimentales –jugando, lo dicho– en su estudio doméstico junto a sus hijos adolescentes, Skyler y Davis. Se puede decir que estos llegaron al rescate del patriarca para hacerse cargo de los bajos, las baterías y los sintetizadores, con el objetivo de gestar un debut en solitario más que digno a punto de cumplir 61. ¿No es bonito? En algún momento el clan se pierde en devaneos instrumentales –la cabra tira a esos montes de los 90– y se echa de menos algo de contundencia, pero no nos pongamos nostálgicos, porque 'Switch Up', 'What We Got', 'That's Right', 'Secrets Pt. 1' y 'Make It Stop' son pepinos. Y 'Back To Stars' y 'Thank You', que cierra el álbum, tienen melodías preciosas. Hay funk, drum and bass, algo cercano al pop y, claro, hip hop, todo bien mezclado (casi) como en los brillantes 'Check Your Head' (Capitol, 1992) 'Ill Communication' (Capitol, 1994). «Aaaay, que no daría yo por empezar de nuevo», que cantaba Rocío Jurado en aquella bulería que quita el sentido.This Is Lorelei 'The Singer In My Band'(8,25/10) «Cualquier reparo se deshace ante unas canciones adictivas, elegantemente melancólicas y reconfortantes» Discográfica: Matador Por Fernando Pérez El aroma alt-country siempre se ha podido apreciar en algunas canciones de Nate Amos, pero esta reinvención completa en clave bluegrass, folk y power pop de las grandes praderas no la vimos venir. Pero bienvenida sea. No hay en su tercer disco en solitario ni un solo rastro del imprevisible y fascinante pop-art de su otro proyecto, Water From Your Eyes. También se pierde la extravagancia juguetona que hacía tan especial su anterior trabajo, 'Box for Buddy, Box for Star'. Pero cualquier reparo se deshace ante unas canciones adictivas, elegantemente melancólicas y reconfortantes en su magnética sobriedad y en su efervescencia contenida. Un camino aparentemente trillado en el que se cruzan Gram Parsons, Jeff Tweedy, Evan Dando y Adam Schlensinger y por el que transitan ese tipo de personajes de la América profunda y rara que poblaban las canciones de Randy Newman o Jonn Prine. El gran mérito de Amos es abrazar todas esas influencias familiares con una brillantez y una honestidad que logran desvanecer la sombra del simple ejercicio de estilo y consiguen que la raíz de la vieja herencia parezca crecer, fascinante tropismo, en una dirección decididamente propia.Orville Peck 'Mule' (5/10) «Cuesta reconocer al cowboy solitario de 2019, así como cuesta admitir que, a veces, es mejor no desvelar los misterios.» Discográfica: Warner Por Juan Roig ValorCuando Orville Peck publicó su debut, el excelente 'Pony' de 2019, el country había encontrado un trovador con vozarrón envuelto en un halo de misterio, figurada y literalmente, gracias a una máscara omnipresente bajo las borlas de su sombrero de cowboy. Introspectivo hasta el punto de llegar al shoe-gaze, Peck encontró rápidamente un séquito de admiradores que buscaban un sonido americano oscuro y dramático, huyendo de los hits de la radio (desde la Península, es difícil ser conscientes del bombardeo que supone el género en EE.UU.). Ahora, sin embargo, el bueno de Orville parece que quiere dejar atrás lo que precisamente le granjeó el respeto, y en su último disco, 'Mule', se quita el antifaz y da un giro hacia, precisamente, fórmulas más radiofónicas y pegadizas. Cuesta reconocerle, si se compara con el cowboy solitario de la década anterior, así como cuesta admitir que, a veces, es mejor no desvelar los misterios.