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Discos de la semana: la bola negra de Refree que ilumina la guerra de Los Javis

Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los últimos discos que se han publicado. Refree 'La bola negra'(8/10) «Refree llena de color una historia tan terrible como esta de Lorca» Discográfica: Lakeshore Por Israel Viana A priori, no se me ocurre mejor compositor que Refree para una película de Los Javis como 'La bola negra', si tenemos en cuenta como los cineastas mezclan en parte de su filmografía lo moderno y lo tradicional. En esta, sobre todo. Es la misma razón, supongo, por la que han escogido a un artista plástico como Manuel Antonio Domínguez para que se encargue del cártel y los créditos. Todo un acierto el de Ambrossi y Calvo –o Calvo y Ambrossi–, que incorporan así el rosa pastel a un filme ambientado, en parte, en una época tan oscura como la Guerra Civil, en la que todo se documentaba en blanco y negro. Eso es lo que hace igualmente Raül Fernández con la música, llenar de color una historia terrible como la de Lorca. Ya me lo dijo hace unos años durante una larga entrevista en la calle Pez de Madrid, en referencia a sus incursiones –entonces recientes– en el cante jondo. «¿Por qué iba a tener miedo al flamenco? Los guitarristas de Pepe Marchena eran unos punkis?». Pues eso, miedo a nada, como ya ha demostrado de sobra en su trabajo como productor –tras aquellos inicios en una banda de hardcore como Corn Flakes– para artistas como Rosalía, Rocío Márquez, Silvia Pérez Cruz, Rodrigo Cuevas o Niño de Elche. En 'La bola negra', sin embargo, la parte tradicional pesa más que la visión contemporánea de su música, que a menudo salpica con recursos electrónicos. Ya se sabe como es el cine: manda quién dirige, algo que me comentó también en su momento nada menos que el maestro Morricone. Amén. Refree, aun así, acierta tan de lleno que tiene muchas papeletas para llevarse el Goya, pues en sus 24 cortes y una hora de música nos sube a una montaña rusa de emociones que casan a la perfección con la angustiosa, bella y trágica historia que Los Javis nos cuentan. Del misterioso, asfixiante y dramático piano de 'Las Tres' y el suspense de 'Votación', a los violines luminosos de 'Los Cinco'. De la tranquilidad de 'El río' a la agitación de 'Se han equivocado', '¡Que escapa' o la 'Seguiriya de los valientes', con la voz de la cantaora María Terremoto. Y si prescindimos de las imágenes, el compositor nos regala momentos de gran belleza como los de 'Polca de los desamparados', la canción más accesible del disco; 'Tren e incendio', que podría formar parte del cualquier trabajo de The Cinematic Orchestra; 'El pueblo quiere sangre', con esos arpegios y rasgueos en una especie de versión oscura y tenebrosa del 'Cogiendo rosas' de Riqueni –escúchenla si no lo han hecho, háganme caso–, y los coros finales de 'Mira que nos acechan', que parecen mirar de reojo a la música de 'La Misión' escrita precisamente por Morricone. Por último, como no, la colaboración de Guitarricadelafuente en 'La Nieve'. Tras participar en otras bandas sonoras como 'Entre dos aguas', de Isaki Lacuesta, o 'La llamada', otra de Los Javis', parece que Refree ha hecho cumbre de la mano de Lorca en lo que al cine se refiere. Michael Kiwanuka 'Fudge'(6/10) «Kiwanuka avanza en una dirección más parca sin darnos ningún temazo como 'Cold Little Heart', y no acaba de satisfacer» Discográfica: Universal Por Juan Roig Valor Michael Kiwanuka se aleja de la influencia de sus dos principales productores, Inflo y Danger Mouse, para alejarse del sonido y las fórmulas que le propulsaron al estrellato con 'Kiwanuka' (2019) y el claramente continuista (pero más soso) 'Small Changes' (2024). Con 'Fudge', su quinto disco, y el primero tras el derrame cerebral que le llevó a cancelar sus conciertos el año pasado, el músico inglés, busca un sonido más parco y se aprecia con grabaciones 'in media res', el sonido de la cinta en el estudio o el sentido del ritmo de los músicos tocando en vivo y sin metrónomo. El resultado es un disco distinto a los anteriores que se nota menos pulido (aunque aparecen arreglos de cuerdas y solos de guitarra piscodélicos que harán las delicias de los que se enamoraron de su sonido en el pasado), pero que, sin embargo, se siente un poco hueco en comparación con la calidad a la que nos tiene acostumbrados. En definitiva, Kiwanuka avanza hacia una dirección ignota sin entregarnos ningún temazo a la altura de 'Cold Little Heart', bocaditos agradables pero que no acaban de satisfacer al oyente. Depedro 'Furia y calma'(7/10) «El álbum ensancha el paisaje habitual de Zavala: a las raíces latinoamericanas y la querencia pop se le suma la rabia» Discográfica: Calaverita Records Por Luigi GómezLas MAYÚSCULAS de los títulos de las canciones te vienen avisando a gritos: aquí ha habido un giro de guion. Frente al intimismo acústico de 'Un lugar perfecto' —álbum por el que Jairo Zavala recibió el Premio de la Academia de la Música al mejor álbum de pop-rock— llega la intensidad eléctricamente crocanti de 'FURIA Y CALMA'. 'DE MOMENTO', el primer corte, lo confirma al instante. El regusto nos resulta familiar, pero la receta ha cambiado. Grabado en Ciudad de México y producido por Camilo Lara (Mexican Institute of Sound), el álbum ensancha el paisaje habitual de Zavala: a las raíces latinoamericanas y la querencia pop se le suma una rabia que gana protagonismo. Ese cabreo, que busca escapatoria en canciones como 'LOS TERCOS', encuentra su contrapeso emocional en 'VA A LLOVER', un tema hondo y expansivo que recurre a nuevas armas para exprimir su potencial evocador. Entre ellas, el piano, que gana terreno a la fiel guitarra que acompaña al cantante desde los tiempos de La Vacazul. El madrileño, que siempre ha sido de viajar, ha hecho buenos amigos por el camino. Algunos lo acompañan en esta aventura: Iván Ferreiro, Vivir Quintana y Camila Moreno amplían y refrescan el recorrido de su octavo álbum. Que no es poca cosa. La experiencia es un grado, pero el reto de aportar algo nuevo crece con cada entrega. Aquí, el discurso tiene sus límites: la fraternidad, la resistencia y las contradicciones del presente son asuntos bastante transitados. El interés está en cómo Zavala les da cuerpo, entre melodías accesibles y una instrumentación con carácter. Ahí encuentra el disco su mejor argumento. Tampoco hace falta descubrir una emoción nueva cada vez que se entra en un estudio. Con darle una forma reconocible, propia y habitable ya hay trabajo. Y Depedro lleva unos cuantos años sabiendo dónde colocar los muebles.