Escuchando •

Alcalá Norte: «El grupo es tan importante para nosotros que nos la suda»

Con todas las cosas flipantes que les han pasado a los Alcalá Norte tras el pelotazo de su debut, lo normal sería que sus egos y los de quienes los rodean se hubieran disparado y que la 'promo' de su segundo disco se hubiese inflado de boato, al menos un poquito. Pero nada de eso: en lugar de un manager, un asistente o alguien de su sello es el baterista Jaime Barbosa quien nos recibe tan campechano como siempre al pie de la escalera de la modesta oficina donde están haciendo las entrevistas para presentar 'Dejémoslo como estaba' , por derecho propio uno de los lanzamientos más esperados del año.Barbosa nos conduce a un cuartito minúsculo con un par de sofás donde sus colegas se apiñan ante una mesita con un plato con par de lonchas de chorizo y un cenicero que necesita recambio urgente, y después de intercambiar saludos muy amistosamente la conversación fluye espontánea tras adelantarse ellos con las preguntas. ¿Qué te ha parecido el disco? ¿Te ha gustado más que el primero? ¿Te molan Oasis?«Saber que la gente te va a escuchar te quita preocupación, es como que ya sabes que estás hablando con alguien», dice el cantante Álvaro Rivas para quitar presión ante las altísimas expectativas que han desatado. «Hemos tenido más tiempo, más medios y hemos sido menos gente. En este disco ha habido cinco personas involucradas y en el anterior, trece. Ahora también tenemos la constancia del directo, tocamos todas las semanas y sabemos cómo es Alcalá Norte. Cuando hicimos el primer disco, grabar era una novedad para nosotros. Ahora hemos querido hacer un disco que suene como sonamos en directo. La premisa ha sido 'dejémoslo como estaba en el último concierto'». «Yo matizaría», interviene la teclista Laura de Diego. «Más que quitar preocupación, saber que hay gente esperando el disco lo que hace es añadir ilusión, motivación, porque ahora todo tiene más sentido, para nosotros y para esa gente». «Alcalá Norte es tan importante que nos la suda. Es una frase de Liam Gallagher, cuando algo es muy importante te la tiene que sudar», remata el mordaz bajista Pablo Prieto, protagonista del memorable pique tuitero con el cantante de Oasis .Lo que decíamos: si no quieres que te afecte, haz como si nada. Con esa forma tan natural que tienen de ver las cosas, al quinteto madrileño ni siquiera llegó a rozarle el síndrome del 'temido segundo disco', ese pánico que a veces acogota a los grupos debutantes a la hora de ratificar su talento. «No hemos sentido esa cosa de 'oh Dios mío, la que se nos viene encima', y tampoco nos sentamos en plan 'chicos, ¡qué queremos hacer en el segundo disco?' Todo ha sido ir haciendo canciones, de forma parecida al anterior», asegura Barbosa. «Con una importante diferencia», apunta Rivas. «Y es que ahora tenemos un local disponible todos los días para nosotros, un estudio que nos reserva los días que haga falta, todo el tiempo del mundo para ir a casa de Carlos a maquetar ideas...».La formación de Alcalá Norte de izquierda a derecha: Jaime Barbosa, Laura de Diego, Pablo Prieto, Álvaro Rivas y Carlos Elías Tania SieiraSe refiere al guitarrista Carlos Elías, el último en incorporarse a la formación y quien los puso firmes poniéndose a los mandos de la producción para sacar lo mejor de sí mismos y llegar al objetivo último: vivir de la música. «Ahora está todo más engrasado y es más fácil estar todos de acuerdo en las cosas», dice el apodado 'Dr. Rock' por el oficio como médico de familia del que ya se ha despedido dado el éxito de Alcalá Norte. «Se terminó mi contrato en atención primaria de la Comunidad de Madrid, y en lugar de buscarme otro, como vi que el disco estaba subiendo, esperé. Pedí que me ofrecieran algo que se adaptara a mis circunstancias, pero en lugar de eso quisieron negociar conmigo ofreciéndome una interinidad, y yo: '¡no, si lo que estoy pidiendo lo contrario!'».Coquetear con la épicaEl estilo de la banda se ha mantenido más o menos intacto en 'Dejémoslo como estaba' con la salvedad de que hay una salto instrumental notorio respecto al primer álbum, y es que ahora los teclados son mucho más prominentes y cubren todo bajo su manto compactando el sonido y generando sensaciones mucho más atmosféricas y envolventes. «Sí, eso sí que es una diferencia clara», asiente Rivas. «Los teclistas que teníamos antes buscaban arreglos que llevasen el peso melódico de la canción. A Laura le hemos pedido que haga eso, que también lo sabe hacer, pero ella además profundiza muchísimo en las composiciones y eso nos permite coquetear mejor con la épica». «Tampoco fue una cosa de 'queremos más teclados'», objeta la interfecta. «Bueno, un poco sí eh», replica el cantante mientras Barbosa se endereza en el sofá exclamando «¡sí, sí, a mí me molan los teclados!». «Pues me alegro un montón», ríe ella.Excepto Laura, que ha sentido «penilla» dejando la Escuela Municipal de Música de Coslada en la que trabajaba, todos están encantados de haber podido dejar sus curros para dedicarse al cien por cien a su pasión. Sabiendo que, en el fondo, su nuevo oficio exige muchas más horas de dedicación porque entre viajes, ensayos, conciertos y entrevistas acaba siendo una forma de vida. «Ha habido momentos puntuales de mucho desgaste», admite Barbosa. «Sí, ha habido semanas que se parecían a una semana normal de oficina, yo he tenido muchas de esas», confiesa Rivas.MÁS INFORMACIÓN Opinión Viaje al corazón de Alcalá Norte: «En esta banda la cocaína está prohibida»Antes de despedirnos, preguntamos al grupo si ya se han agotado las entradas para el que será el concierto más importante de su vida, que lleva anunciado casi un año y se celebrará el próximo 20 de febrero en el Movistar Arena de la capital. «¡Nooo!», gritan todos a la vez casi saltando del sofá. «Es una locura eso, ¡faltan mazo! ¡es un efecto Mandela! La gente está dando por hecho que ya no puede ir, pero todavía quedan», avisa Rivas. «¡Sí!», grita Laura, «¡comprad, comprad, comprad!».