El 6 de noviembre llega a los cines 'Fiesta Pägana' , una película sobre Mägo de Oz dirigida por Álvaro Brechner con Adrián Lastra encabezando un reparto que cuenta con Adrià Mondaray, Jorge López, Carlos Librado 'Nene', Guillermo Furiase, Luis Bondia, José Sospedra, Jon Arias, Marc Parejo y Michelle Renaud dando vida a distintos integrantes de la banda de folk-metal, junto a otros actores como Roberto Álamo, Antonio Dechent, Eduardo Velasco, Neus Sanz y Felipe García Vélez.Será un estreno con sabor agridulce para los fans del grupo, ya que éste decidió desvincularse del proyecto tras descubrir que la productora de la película había registrado el nombre 'Fiesta Pägana' sin su permiso, anunciando medidas legales al respecto. Pero además, la banda parece haberse partido en dos a raíz de este asunto, ya que dos miembros de la formación actual, Ix Valieri y Rafa Blas, han creado la canción oficial del filme y este pasado jueves han estado presentes en su estreno en México acompañados por José Andrea, el cantante que salió abruptamente de Mägo de Oz en 2011 tras una etapa final llena de desencuentros con su baterista, Txus di Fellatio , que es quien nos explica esta enrevesada situación en llamada telefónica.—Cuando he visto que vuestro guitarrista Ix Valieri y vuestro cantante Rafa Blas asistían al estreno de una película que habéis demandado, he pensado «ahora sí que no entiendo nada».—Yo tampoco. Ni yo ni el resto de la banda. Tu banda entra en pleitos con una película, y tú vas y decides ir al estreno de la película. Tío, ¡no muerdas la mano que te da de comer! Además es que ni siquiera salen en la película, porque se centra en la primera etapa de la banda. ¿Por qué os ponéis en entredicho?—¿Fueron al estreno en México sin hablarlo contigo?—Sin hablarlo conmigo, ni con nuestro manager ni con el resto de la banda. De hecho, hoy teníamos un concierto en Milán y hemos tenido que cancelarlo porque ellos no han querido ir al haberse comprometido con la película.—Entiendo que esto supone que ya están fuera de la banda, ¿no?—No. Hace cinco años sí. Pero ahora no, porque voy a ser bastante más pragmático y voy a pensar primero en las dieciséis familias que comen de Mägo de Oz. Pero ya sé cómo son, sé que no son leales, así que a lo mejor en vez de ganar el dinero que tienen que ganar, ganan menos, o si tienen un problema, no se les va a ayudar. Nos quedan sesenta conciertos, pero cuando acabe la gira probablemente tenga que extirpar el cáncer. Y evidentemente, el cáncer no es Rafa Blas. Ahora no tengo fuerza ni capacidad para ¡oootra vez a buscar cantante! Nos va muy bien, y por una vez en la vida voy a ser pragmático. Aunque vaya en contra de mis principios. Mira, Michael Kiske y Kai Hansen (de Helloween) no se pueden ni ver, cada uno va en su avión y tiene su hotel. Nunca lo había entendido, pero ahora sí lo entiendo.—Además es que Valieri y Blas, que tienen la banda paralela On, han hecho la canción oficial de la película.—Cosa de la que yo tampoco me enteré. La gente de la productora es también un poco mala, porque como vieron que nos desvinculábamos del proyecto, dijeron «pues vamos a liar al cantante y al guitarrista». Yo siempre he dejado que los músicos de Mägo puedan hacer otras cosas, me parece que es bueno porque se oxigenan e incluso pueden volver con ideas diferentes. Pero con esto de On se van a pegar una hostia... Fuera de Mägo de Oz hace mucho frío. No se entiende que muerdan la mano que les da de comer, porque Rafa Blas, ganando dos mil euros por concierto y teniendo una gira enorme por delante...—Es que casi parece un órdago para que los echéis.—No, no, ellos han dicho que quieren seguir en el grupo. Asistir al estreno ha sido como ir a un cumpleaños al que no te han invitado...—En verano anunciasteis medidas legales por el registro no autorizado del nombre 'Fiesta Pägana'. ¿En qué punto está eso?—Está en el juzgado, así que ahora a esperar. Es que es un bien que pertenece por derecho a Mägo de Oz, han incumplido la Ley de Propiedad Intelectual.—Imagino que no has visto la película.—No, ni me apetece. He felicitado a Adrián Lastra y a los actores por lo poco que he visto en el trailer, sé que le han echado mucho cariño y que se han dejado el alma.—Lo cierto es que está resultona, aunque a Lastra se le nota un poco agarrotado a la batería. —Estuve a punto de darle clases, pero entonces empecé a ver cosas raras en el proyecto. Nos reunimos con dos productores en mi casa, y cuando dijeron que íbamos a ganar un millón y medio de euros con la película, no para todos, sino un millón y medio de euros cada uno, me levanté, miré el reloj y dije «perdonad chicos pero tengo que ir a buscar a mi hija». Moha (el violinista) me miró en plan «¿pero qué te pasa?». Y le dije «pero Moha tío, ¿no te das cuenta de que esto es mentira, estás tonto o qué?».—En la película te retratan como un dictador con complejo de inferioridad, que tiene envidia del cantante cuando le ovacionan... —¿Soy el creador? Sí. ¿El que ha tenido la idea? Sí. ¿El que decide de qué van a hablar los discos? Sí... Pero es que en las bandas de rock no existe la democracia. Y no nos ha ido mal. Si el cantante no se lleva más aplausos que yo, es que algo estoy haciendo mal. Cuanto mejor sea el cantante, mejor para el grupo. Yo toco la batería y punto, aunque sea el líder y la cabeza visible.MÁS INFORMACIÓN Opinión El nº 1 de Mägo de Oz: «Somos los hijos bastardos de la música, pero de vez en cuando damos un golpe en la mesa»—La película comienza con una escena en la que el cantante José Andrea y tú acabáis a puñetazos en mitad del escenario, con una voz en off que dice «nadie sabe si es cierto que esto ocurrió...».—Si es verdad, ¿cómo es que no hay imágenes de eso? José Andrea y yo no podemos estar ni un minuto solos los dos juntos en una habitación. Para mí es una persona tóxica, no me parece buena persona. Ha sido parte importantísima en el éxito de Mägo de Oz, musicalmente lo he admirado muchísimo, pero no podemos convivir. Él me odia mucho, pero yo a él no porque creo que sufre más el odiador que el odiado. Y jamás nos hemos puesto la mano encima, jamás. Si no te lo diría. He agarrado del cuello a promotores, a algún que otro periodista, porque soy un tío de barrio. Pero eso nunca pasó.