Escuchando •

Fontaines D.C. se reinventan otra vez

El concierto de Fontaines D.C. en el Movistar Arena de Madrid era el más señalado de la nueva temporada en todos los calendarios. Y cumplió con creces las expectativas. Lo hacen con nuevo álbum bajo el brazo, 'Dopamine Chamber' que acaba de publicarse el viernes 16 de octubre. Vienen de inaugurar su gira europea este jueves en Lisboa. El sábado actúan en Barcelona.Algunos ya comparan a Fontaines D.C con U2 o Radiohead. Pero un artista que pincha como tema de apertura 'Sponge' de Vic Chesnutt, sabe de dónde viene,- del underground-, por mucho que le haya encumbrado su anterior álbum 'Romance' (2024). O también por el hecho de haber tocado este verano dos fechas en Cádiz, una en Alicante y otra en Pamplona, que muchas bandas ya en la cima podrían considerar ciudades secundarias, y no, también son plazas importantes.Presiden sus iniciales fdc un escenario con dos pantallas laterales. Y con la sensación de que el escenario está más comprimido que en su anterior visita al mismo recinto el 6 de noviembre de 2024.Desde el primer momento Grian Chatten desprende toda su energía escénica y su poderío vocal. Me dice Deivi Ruiz, de Pogología (y el digital El Último) que Chatten le recuerda a David Muñoz de Estopa en la época de La Maketa pero yo le veo más un cruce entre Robbie Williams, Liam Galagher y Bobby Gillespie. Empiezan tibios con canciones nuevas, pero enseguida cogen temperatura con 'Here's The Thing',-el guitarra Carlos O'Connell, que nació y creció cerca de Madrid, aprovecha entre canción y canción para soltar un «¡Qué pasa Madrid!». La temperatura sube con el rock imparable de 'Boys in The Better Land'. Y el público clama , o aulla, cuando escucha la melodía inicial de 'Marianne', donde la banda parece entregarse levemente a la densidad y la espesura de lo gótico o lo siniestro.Con 'Jackie in the Line', que tiene mucho énfasis en la acústica y en la pegada de la batería, el sonido es potente pero algo distorsionado, desde la grada lateral derecha. Una pena porque la anterior vez que les vi aquí en grada frontal sonó bastante bien. Un sonido que no hace justicia a una banda, que ya está en la cresta de la ola, es como escupir al cielo.Cuando ves a Fontaines D.C se refleja una tradición musical, la de la islas británicas. Y claro, todo reluce con sus apuntes clásicos y sus toques de modernidad, pero sobre todo porque aporta mucha frescura. El rock también es actitud y moda. Y llevan unas pintas muy suyas: camiseta con la inscripción de Eire (Irlanda del Norte) de Chatten, sudadera, pantalones piratas, gafas, cadena, tatuajes, piercings, pelo teñido, 'yonki' latas de Guinness,... Son el reflejo de una banda de la clase trabajadora. Un detalle, el cable del micro de Chatten lleva cinta americana con los colores de la bandera palestina ¿Serán por esas cosas que conectan con el gran público?'You Miss Me' posee mucho de poder evocador, como queriendo reencarnarse en un crooner a lo Scott Walker. 'Happy for You' la dedica Carlos O'Connell a una profesora que le trajo a ver un concierto ¿de 'Korn'? en este recinto. Y el sexteto suena compenetrado, se nota que van todos a una.La canciones de 'Dopamine Chamber' suenan aún crujientes, a pan recién hecho, pero convence la paleta sonora de 'Mimesis' o 'Tongue'. Éste álbum dará muchas alegrías en esta gira cuando el público esté más familiarizado con las canciones.'Free Palestine' lanza Chatten entre canciones. Aplauso. La potencia de 'Big Shot' nos levanta. 'Favourite' suena radiante, a música que ilumina, ese pop-rock universal. Tienen el poder de cautivar siendo un cruce entre The Smiths y Teenage Fanclub, o entre Primal Scream, The Cure y Oasis. En 'Where is Gone?' recuerda a la prodigiosa y elegante colaboración entre Lee Hazlewood y Nancy Sinatra; faltó Rosalía, o un coro femenino.En los bises, 'Japan' suena a himno de grandes estadios. Recuperan 'I Love You' del magnífico 'Skintty Fia' (2022), y la épica sube. Con aquel álbum tocaron en La Riviera a rebosar sin nadie presagiar que lo siguiente sería verles en grandes recintos. Chatten se convierte en auténtico predicador musical cuando utiliza la pasarela central. Con 'Starbuster' el recinto se viene muy arriba: es un temazo absoluto con el poder del recitado, del spoken, del fraseo punzante. Y seduce ese momento del hiy en el que la calma y teclado pausan el subidon. Todo esto hecho con el saber de qué tienes mucho 'power'. Cierra 'Six Shot Morning' prolongando la sensación tiempo-espacio, quizás su canción Primal Scream meets Joy Division meets Cristal Castles. Y todos satisfechos. Dopamina para todos.