Escuchando

Bunbury: «Antes era tabú unir tu música a una marca, ahora los jóvenes lo están deseando»

Quizá no quiera seguir leyendo porque Bunbury no le interesa, pero hágase un favor: escúchelo cantando tango. Ese es uno de los grandes hallazgos que ofrece 'De un siglo anterior' , un nuevo álbum que profundiza en la inmersión folclórica latinoamericana que inició con todas las de la ley en su trabajo anterior, 'Cuentas pendientes' (grabado en el mismo lugar, el Desierto de los Leones en México) después de haber coqueteado con ella en el disco de versiones 'El Licenciado Cantinas' y otros momentos puntuales.—Su trabajo anterior estuvo muy bien, pero este tiene magia.—Muchas gracias. Cuando uno hace un disco no tiene perspectiva, y yo antes salía súper entusiasmado de las grabaciones. Cuando hicimos 'El mar no cesa' (de Héroes del Silencio) nos lo pusieron en los estudios de Hispavox por los altavoces grandes, a todo volumen, y claro, yo pensé: «¡Este disco suena mejor que el 'Thriller' de Michael Jackson!». Yo tenía diecinueve años, y dentro de mi ignorancia absoluta, salí muy entusiasmado. Pero luego llegué a casa, lo escuché otra vez y dije: «Hostia, pues no». Con el tiempo aprendes a ser más comedido con tus apreciaciones entusiastas, y sales pensando en que el tiempo ya colocará al disco en su lugar.Noticia relacionada No No Bunbury actuará en el Roig Arena de Valencia: fecha y entradas ABC—¿Este disco es de alguna manera una prolongación del anterior? ¿O fueron procesos completamente independientes?—Son parientes, son discos hermanos, o primos. Porque están realizados con el mismo equipo técnico y humano, los mismos músicos, los mismos técnicos, las mismas cocineras, el mismo estudio. Pero en momentos diferentes. Es la misma mirada hacia la música latinoamericana, con palos o géneros que no aparecían en el anterior, pero el espíritu es el mismo: continuar con esa mirada hacia la música tradicional latinoamericana. Yo pensaba que después de 'Cuentas Pendientes' me iba a ir a otro lado, pero salí muy contento del trabajo y de la relación humana. Y pensé, «quiero estar más tiempo aquí, no me quiero ir tan pronto».—En cierta manera eso es quedarse en una zona de confort donde relajarse, y decía Bowie que si te sientes cómodo haciendo un disco, no estás haciendo lo correcto. Pero tampoco hay que hacer una revolución en cada grabación, ¿no?—Los músicos nos expresamos en las entrevistas con un pensamiento, digamos, momentáneo, o que coincida con tu momento artístico, o con la forma en que hayas levantado ese día. Entiendo que Bowie se refería a un momento concreto de su carrera. Estoy seguro de que hizo muchos discos en los que se sintió cómodo y relajado. Yo entiendo lo que quiso decir, porque de alguna manera, yo me sentí cómodo humanamente, disfrutaba levantándome por la mañana y tomándome un café en el Desierto de los Leones, que es un lugar maravilloso, pero a la vez no controlaba esos géneros, no son los que toco todos los días. Es la primera vez en mi vida que grabo una zamba, por ejemplo. Me acerco a esos géneros con ambición de conocimiento. Quiero aprender durante la grabación, y una grabación tiene que sorprenderte, tiene que descubrirte algo que no sabías.«El término 'partido político' es muy adecuado. Partido, porque parte, porque quiere dividir»—La foto de portada, con su rostro medio iluminado medio en sombra, ¿es una metáfora de haber «vivido entre dos siglos», como canta en el bolero que da título al disco?—Me encanta. No lo había pensado y lo voy a usar en todas las entrevistas. Efectivamente, yo creo que pertenezco a una generación que no solo ha vivido entre dos siglos, sino que hemos trabajado en los dos siglos. Yo nací en un siglo anterior, pero desarrollé una carrera mucho más larga en este. De alguna forma, la mirada que tengo hacia los cambios que estamos viviendo, es una mirada privilegiada. Ya hay una generación que no sabe cómo era el mundo sin internet, que no han utilizado un mapa de carreteras en su vida. A mí me encantaban los libros sobre restaurantes de España, donde un crítico te hablaba de los mejores y demás, pero ahora tienes Trip Advisor y las críticas consisten en cosas como «las raciones son generosas y el servicio estupendo». ¿Y la comida qué?—Si ahora tuviera quince años, ¿cree que se encontraría las condiciones adecuadas para que se le despertase la vocación de dedicarse a la música?—Bueno, por qué no. Hay muchos chavales con mucho entusiasmo por la música. Lo que pasa es que mi visión sería totalmente distinta,porque había algo revolucionario y contestatario en lo que yo recibía de la música a finales de los setenta y principios de los ochenta. Por delante estaba el nacimiento del punk, pero también venía de escuchar la música de finales de los sesenta, toda la era hippie y contracultural, y todo eso me hacía pensar en la música como vehículo para ser diferente, de una manera que ahora es completamente distinta. Ahora, los chavales que se dedican a la música no se plantean las contradicciones que puede haber uniendo tu nombre a una marca comercial, de hecho lo están deseando. Para mi generación era un tema absolutamente tabú. No es que no nos lo planteáramos, es que nos lo planteábamos y la respuesta era no. Que no venga Coca-Cola o Louis Vuitton a decirnos que hagamos un anuncio.—Y es una generación obligada a crear contenido en redes, estar siempre pendiente de los números del streaming...—Claro, venía con otro bagaje cultural y otros temas en la cabeza. Me parece que los músicos jóvenes tienen un problema muy serio, porque tienen que ser 'multi-task' ¡Están encargados de su promoción! Yo vengo aquí, y esta buena gente de Warner se encarga de decirme, «ahora tienes una entrevista con ABC», y yo no he pensado ni un segundo en cómo tiene que ser el plan de promoción. Yo he pensado en las canciones, ¡suficiente tengo con el La menor! MÁS INFORMACIÓN Opinión El huracán Bunbury encandila a un Madrid motivadísimo—'Peor que como estamos' es una cumbia sobre la idea de la calamidad, del fin del mundo, del apocalipsis, como una sombra constante, inherente al ser humano.—Es una canción que tengo la absoluta seguridad de que no va a envejecer. Siempre va a haber alguien que piense que peor que como estamos, imposible. Dentro de veinte años habrá gente mirando al panorama mundial convencido del apocalipsis. Quizá es que la idea del apocalipsis ahora tiene más promoción que en otros momentos, y por eso ese sentimiento permea más en nosotros. O a lo mejor es cierto y estamos abocados al fin del mundo. A mí me cuesta pensar que los seres humanos queramos autodestruirnos. Creo que buscamos lo mejor, pero no siempre usamos las mejores soluciones para nuestros problemas. Y sobre todo nuestros dirigentes, que tienen otros intereses que no son los nuestros, que son los suyos propios. El término 'partido' es muy adecuado. Partido, porque parte, porque quiere dividir, buscar un terreno ideológico y poner a los demás en el otro. Mi oficio es otro, es unir, para que todos cantemos juntos. Yo no juzgo a mi público, y estoy seguro de que viene gente con ideas totalmente opuestas a las mías. En mi propia casa, cuando he celebrado cenas a las que han venido treinta personas, viene gente de distintos orígenes e ideología, y yo no le pido el carnet de nada a nadie. Hablamos de cosas y de repente puede surgir un tema político y... Bueno, alguna vez me ha tocado tener que separar a dos que estaban discutiendo.