A Bad Bunny se le podría endosar el topicazo de haber triunfado gracias a una combinación de tradición y modernidad, pero explicar su éxito con esa imagen, la última que nos ha ofrecido, la del patriótico y salsero 'Debí tirar más fotos' , no sería ajustarse a la realidad: el conejo malo ya era un gigante antes de que se publicara ese disco que reivindica las raíces de la historia musical del Caribe. En todo caso, este último álbum ha puesto la guinda a un imperio construido sobre dos elementos: el compás del dembow y la caja de ritmos Roland 808 . Es decir, sobre el reguetón y el trap. Lo mismo que otros tropecientos artistas actuales, se podría pensar. ¿Qué es lo que ha marcado la diferencia con don Benito? Su talento para dar con lo que gusta, su inteligencia al elegir productores, y una forma de componer que completa la faena con identidad propia dentro de una escena musical tremendamente homogeneizada. Un sello personal que ha sido, por tanto, disruptivo en ambos géneros.Nadie esperaba que un aspirante a rey del reguetón escribiese letras contra el machismo o que se pusiese tierno y sensiblero exhibiendo su vulnerabilidad y sus inseguridades. Mucho menos que desplegasen notorios salpicones de crítica social. Eso estaba en las antípodas de un movimiento que siempre había sido el colmo del hedonismo, la chulería y el individualismo, cosas a la que Bad Bunny ni de lejos renuncia, pero a las que ha aportado los mencionados elementos nuevos, que son precisamente los que faltaban para elevarlo por encima del pop mainstream de toda la vida, el de Taylor Swift, por poner a su gran rival en el mercado del streaming como ejemplo.Noticia relacionada No No Nuevo disco del rey de la música latina 'Debí tirar más fotos', el perreo patriótico de Bad Bunny Nacho SerranoUna institución tan insigne como la Universidad de Harvard ha intentado desgranar estas claves con un estudio a fondo a cargo de uno de sus profesores de música, Alejandro L. Madrid, quien señala que «las primeras canciones de Bad Bunny eran la versión en español del trap y no sonaban muy latinas a pesar de estar cantadas en español». Siguiendo los preceptos del género, Benito escribía sobre drogas, violencia y sexualidad, «al igual que el trap estadounidense», apunta el maestro en su investigación. «Al principio, su música fue criticada porque muchos puertorriqueños no querían que su cultura e identidad se asociaran con el trap, que era visto como algo vulgar y carente de valores estéticos. Pero debemos recordar que otros géneros musicales, como el danzón, el maxixe y el mambo, también fueron tachados de vulgares en sus inicios».Poco a poco Bad Bunny fue fusionando el trap con el rap de toda la vida y con el reguetón, y entonces, justo en ese mismo momento, el contexto le allanó el terreno cuando el auge de la música latina llegó a su apogeo con el bombazo del 'Despacito'. «Fue entonces cuando la música latina se globalizó, y Bad Bunny, quien había lanzado su primera canción en 2016, se encontraba en el lugar y momento precisos», afirma Madrid. «Con gran visión de futuro, comenzó a colaborar con Cardi B, J Balvin, Karol G, Drake, Rosalía y otros artistas populares, mientras conectaba con diferentes públicos y creaba el suyo propio. Para 2020 ya era una estrella y fue invitado como artista principal al Super Bowl, evento que también contó con Jennifer Lopez y Shakira como cabezas de cartel. Lo más significativo de su ascenso a la escena musical global es que lo logró en español, lo cual es una hazaña extraordinaria».Ya lo hizo C. TanganaEs cierto que ya era un fenómeno planetario antes de 'Debí tirar más fotos', pero también lo es que, igual que pasó a otra escala con C. Tangana y 'El Madrileño', aún le faltaba un sector del público por conquistar, ese que no está 'al día' ni escucha las playlists de moda, y lo consiguió apelando a las emociones culturales de generaciones anteriores. Es decir, tirando de tradición y colaborando con artistas clásicos. «Este álbum ha cambiado la opinión de mucha gente sobre Bad Bunny, incluyéndome a mí», corrobora el profesor de Harvard. «Cuando escuché hablar de él por primera vez en 2017, vi a Bad Bunny como un buen artista en el mundo del trap español, pero para mí, era solo otro cantante de reguetón». Igual que le ha ocurrido a infinidad de padres y madres de medio mundo, Madrid ha tenido que escuchar a Bad Bunny hasta la saciedad por su hija, «y eso ha hecho que vea su evolución musical durante la última década», asegura. «Ha madurado musicalmente, y con este último álbum, ha vuelto a sus raíces. Es un disco muy puertorriqueño; suena completamente diferente a sus anteriores. Está conectando el reguetón y el trap con géneros musicales tradicionales puertorriqueños como la plena, la bomba y la salsa. Antes de este álbum, la gente decía que no sabía cantar y que carecía de talento musical, pero está demostrando que todos están equivocados. Demuestra que es un buen músico. Canta, rapea y está acompañado por músicos puertorriqueños que son iconos, respetados tanto por la crítica como por los fans en la isla». MÁS INFORMACIÓN Opinión La locura de Bad Bunny: doce conciertos en España en cuatro semanasSolo queda por saber si Bad Bunny se convertirá en otro icono al que se seguirá escuchando dentro de cincuenta años, o si por el contrario su nombre se desvanecerá del altar de la música popular mundial con el tiempo. Y en ese sentido, el investigador de Harvard concluye: «Él está llevando la música y la cultura puertorriqueña al escenario mundial, algo que otros no han podido hacer. En ese sentido, si continúa en esa dirección, manteniendo la cultura española y puertorriqueña en el centro de su carrera musical, existe la posibilidad de que su legado musical perdure más que el de otros».