Escuchando

Discos de la semana: los incorregibles excesos de Muse

Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los últimos discos que se han publicado. Temples 'Bliss'(6,5/10) «Un disco que prefiere pecar de exceso antes que de nostalgia» Discográfica: Temples & V2 Records Por Luigi Gómez Hubo un momento en que parecía que Temples iba a convertirse en esa banda de psicodelia británica que dominaría cada lista, que sonaría en cada esquina, a todas horas. No ocurrió. En algún punto quedaron atrapados en ese limbo donde habitan los grupos que todo el mundo recuerda pero… vagamente, como si fueran un sueño después de una siesta demasiado larga. Y quizá eso haya terminado siendo una ventaja. Porque 'Bliss', su quinto disco, parte precisamente de esa sensación de no tener demasiado que perder. En lugar de seguir puliendo la misma piedrita caleidoscópica y sesentera que tan bien dominan, Temples enchufa los sintetizadores, digitaliza sus baterías y decide que la experiencia lisérgica no tiene porqué estar reñida con el baile. El arranque con 'Jet Stream Heart' es tan descomunal que casi juega en contra del resto del álbum. A partir de ahí, el disco nunca vuelve a alcanzar semejante altura, aunque cortes como 'Megalith' o 'Vendetta' consigan mantener la nave en el aire. Sin embargo, no todo funciona: por un lado a los reyes de la melodía, les faltan melodías, ¡fijate tú! Y por el otro en ocasiones la producción aprieta tanto el acelerador que las canciones pierden profundidad en favor del impacto inmediato. Es un disco que prefiere pecar de exceso antes que de nostalgia. Y viendo el destino habitual de tantas bandas de revival, esa quizá no sea una decisión tan psicodélica.Muse 'The Wow! Signal'(5,5/10) «Musicalmente siguen siendo marca de la casa los excesos, claro» Discográfica: Warner Por María Carbajo Muse lleva más de dos décadas persiguiendo una idea antes que una colección de canciones. Desde 'The Resistance', Matt Bellamy parece más interesado en construir universos que discos, una obsesión conceptual que ha dado lugar a álbumes tan grandilocuentes como irregulares. Esta suerte de oda a los marcianos no rompe con esa deriva. El título hace referencia al misterioso 'Wow! Signal', una señal de radio captada en Ohio en 1977 que durante años alimentó teorías sobre los extraterrestres. Es un símbolo perfecto para un grupo que siempre ha mirado más al cosmos que al suelo. Pero, por primera vez en mucho tiempo, esa fascinación sirve para hablar menos de conspiraciones y más de fragilidad, de pérdidas y de la necesidad de encontrar compañía en el universo (que lo podría haber compuesto el personaje de Matt Damon en 'Interstellar', vaya). Musicalmente siguen siendo marca de la casa los excesos, claro. Coros gigantescos, cambios de ritmo imposibles, guitarras mastodónticas, teclados de ultratumba y un Bellamy incapaz de resistirse a convertir cada estribillo en el clímax de una superproducción, a lo banda sonora de 'Stranger Things'. Sin embargo, canciones como 'Space Debris', 'Unravelling' o 'Shimmering Scars' nos dan la esperanza de que todavía saben esconder melodías bajo toneladas de pirotecnia y 'Hush', a dúo con Ellie Goulding, que pueden parir potenciales hits. No alcanzan en este décimo álbum su otrora original y apabullante inspiración ni se quitan del todo la sensación de autoparodia que lastraba 'Simulation Theory' y, sobre todo, 'Will of the People'. Pero una cosa es obvia: Muse sigue siendo incapaz de pensar en pequeño y esa ambición les honra aunque la intensidad agote.Laura Katze 'Un año dormida'(8,5/10) «Es enormemente poderosa en su fragilidad» Discográfica: Ground Control Por Luigi GómezHay quien entre las líneas de su canción invoca a la muerte, al destino, al tiempo y a otro sinfín de temas elevadísimos y por el camino es capaz de dejarte frío, helado. Luego está quien te describe una escena mínima, profundamente íntima, casi transparente: «Nos comemos un cordero asado, vemos una peli de vampiros, yo quería hacer canciones pero no lo he conseguido. Tú me besas los párpados como diciendo adiós a un cadáver». Y, sin hacer apenas ruido, te pone el cuerpo del revés. Katze, no cabe duda, pertenece a este segundo grupo. Es enormemente poderosa en su fragilidad. Ese poder, ese superpoder, coge fuerza en su piano y se materializa en este mundo en forma de bellas melodías. Domina la fórmula infalible de la triple 'S': Sensibilidad, Sutileza y Sencillez. Si bien ese monstruo que es capaz atraparte en una cama durante todo un año, es uno de los protagonistas de su universo (jamás el bedroom pop tuvo mayor justificación), en este EP también se cuela algo distinto: una ventana entreabierta, un cambio de temperatura, un tímido –pero inequívoco– hálito de esperanza. Comparte productor, el habilidoso 'Harto', con figuras casi mesiánicas como el Kase.O, quien no ha dudado un segundo en piropear a la madrileña públicamente. Lo que está bien hecho no entiende de géneros. Y es que este trabajo es tan de verdad como el pedal del piano que se cuela discretamente en el tema que lo abre.Veta 'Doble negación' (7/10) «Neu! y Can intentando sacar la cabeza del agua para respirar un poco de pop» Discográfica: Repetidor Por Israel VianaNeu! y Can intentando sacar la cabeza del agua para respirar un poco de pop. Algo así es lo que ha hecho Veta en este nuevo trabajo, 'Doble negación', con bastante acierto. Un pequeño paso adelante con respecto a su debut homónimo, muy pequeño, pero firme, con mejores arreglos, mejores melodías, mejores letras y ritmos más elaborados. Canciones más bonitas, en definitiva. Carlos Toronado (PAL) y Ana Galletero (Travolta, Joaquín Pascual) han dejado entrar un poco de luz por esa pequeña grieta que abrieron hace cuatro años. Olvídense de cualquier guiño a 'Double Negative', el penúltimo disco de Low, pero lo cierto es que su música desprende un misterio parecido, con el espíritu de Stereolab sobrevolando aquí y allá. Y aunque el krautrock es la locomotora que lo impulsa todo, hay algo más. Entre los loops, las cajas de ritmos, los sintetizadores y los órganos Farfisa se cuelan pianos, instrumentos de cuerda, palmas cuasi-flamencas y hasta guitarras acústicas en pepinazos como 'Enjambre', la cima del álbum, y en otros cortes como 'Fuera de lugar', 'Hiperstición', 'Espectros' o 'Contrapaso'.