En los primeros seis meses del año próximo, la Film Symphony Orchestra tiene un calendario apretadísimo, con casi medio centenar de conciertos en prácticamente toda España. ' Toon Story ', un concierto dedicado al cine de animación es el programa mayoritario de esta gira, que incluye también ' Hollylove ', que revive las grandes historias de amor cinematográficas a través de sus bandas sonoras; ' Wanted ', con la música de las mejores películas del Oeste; un especial James Horner , con partituras del músico estadounidense; y ' Classictacular ', con las obras más emblemáticas de la música clásica. Antes, la formación que creó y dirige Constantino Martínez-Orts (Valencia, 1977) despedirá el año en Madrid (Auditorio Nacional, días 26 y 27) y Valladolid (Centro Cultural Miguel Delibes, día 28) con 'Christmassy', un concierto lógicamente navideño. «Llevamos casi quince años de giras por toda España y creo que el público percibe que hacemos un trabajo minucioso y con mucho cariño», dice orgulloso Martínez-Orts, que recuerda que «comenzamos con un concierto en Valencia y estamos ahora con giras de nueve meses con más de setenta conciertos por toda España».La plantilla de la Film Symphony Orchestra, cuenta su director, «varía en función del repertorio, pero la media son setenta músicos; una orquesta sinfónica al completo. La música de cine se concibe normalmente con grandes presupuestos y hacen falta orquestas muy grandes. Hacerlo con algo inferior sería una parodia. Son partituras que llevan una carga especialmente de metal y de percusión muy importante y eso provoca que se necesita una sección de cuerda suficientemente importante para que se pueda escuchar. Esto viene ya de Korngold, Alfred Newman o Max Steiner , que heredaron el legado de Mahler o Strauss».Con el nacimiento del cine, argumenta Martínez-Orts, «la ópera, que era el arte que conciliaba más artes -libreto, escenografía, vestuario, música, interpretación...-, dejó de ser, en cierto modo, la niña mimada de la sociedad. y el cine pasó a ser el arte más extenso. Las bandas sonoras cinematográficas han permitido que los lenguajes musicales crecieran; y tras el nacimiento de las vanguardias, del expresionismo, la atonalidad, la música textural, que se alejó un poco del público, el cine quedó como obra de arte 'mainstream', para todos los públicos. La música de vanguardia, curiosamente, era rechazada por la sociedad al tiempo que encontraba su espacio, por ejemplo, en la música del cine de terror. Si escuchamos las bandas sonoras de cualquier película de este género, beben de Penderecki , de Lutoslawski , de Stockhausen ...». Todo tiene su lugar, añade Martínez-Orts, pero hay que encontrarlo. «Escuchar un concierto de dos horas con música de Xenakis resulta duro hasta para mí; muchas veces, el problema es que no se contextualiza la música. Si escuchas el ' Treno a las víctimas de Hiroshima ' sin saber a qué está dedicado y lo que está evocando, la audición es mucho más difícil que si lo sabes. Si te cuentan que lo que el compositor está emulando con sonido es el derretirse las personas bajo el fuego, la barbarie y la destrucción, entonces esa obra de arte contemporánea ya cobra sentido, como cuando uno está viendo un Kandinsky o un Miró ». «No creo -concluye- que las vanguardias sean rechazadas por la sociedad. Muchas veces lo que ha habido es falta de contextualización».La música de cine establece, en general, una comunicación más sencilla con el espectador, asegura. «Se han creado unos códigos que uno puede entender sin que se lo expliquen: que esta música atiende una escena de terror, esta otra atiende una escena de aventuras y esto es una comedia, y esto ayuda a su comprensión». Los conciertos de la Film Symphony Orchestra le dan a la música cinematográfica un papel protagonista. «Al fin y al cabo la música de cine es una música funcional y nace para estar al servicio de la imagen. Pero nosotros intentamos convertir esa música en el actor principal cuando en las películas la música es el actor secundario; nos cuenta lo que el actor principal no está verbalizando, esas intenciones oscuras que hay».«Pretendemos con nuestros conciertos, más allá de generar un espectáculo entretenido y divertido, poner en valor la música de cine. No toda esta música magnífica, como tampoco lo es toda la música clásica»«Pretendemos con nuestros conciertos, más allá de generar un espectáculo entretenido y divertido, poner en valor la música de cine. No toda esta música magnífica, como tampoco lo es toda la música clásica. Hay obras mayores y obras menores, más inspiradas y menos inspiradas. Nosotros elegimos música -no sé si el término existe- 'concertable'. Llevamos al concierto música creada para la imagen. Tocamos melodías reconocibles, como ' Colores en el viento ' de ' Pocahontas ', o ' Un mundo ideal ', de 'Aladdin ', pero también músicas incidentales que el público no conoce tanto, como dos cortes de ' Ice Age '. Después de ver mucho cine, de analizar las películas y escuchar las bandas sonoras, considero que merece la pena introducir estos fragmentos; pero la ponemos en contexto, y la gente la disfruta mucho más. No queremos que el público se quede simplemente con que le gusta o no le gusta. No, vamos a profundizar un poquito más. Vamos a intentar conocer al compositor, su técnica, de dónde viene, las influencias, qué ha querido transmitir con esta partitura... Creo que es lo que el público valora en nuestros espectáculos».En las dos últimas décadas, el concepto de las bandas sonoras ha cambiado; los compositores especializados son más conocidos por el público, se da valor a las partituras al margen de su utilidad incidental. «Nosotros llevamos desde nuestra creación trabajando pico-pala, pico-pala en esto; en darles visibilidad a todos esos compositores que han entregado su talento y su vida al séptimo arte. Este fue uno de los objetivos fundamentales de la creación de Film Symphony Orchestra, y creo que hemos contribuido con nuestro granito de arena a lograr esa visibilidad».Melómano y cinéfiloLa orquesta tiene claro que tiene que interpretar con el mismo respeto, admiración y cuidado la música de ' Chicken Run ' que si tocaran una sinfonía de Shostakovich o una ópera de Puccini . «Y yo creo que el público se da cuenta -dice el director-. Yo soy tan melómano como cinéfilo, y vento de la música clásica, de dirigir óperas, zarzuelas, sinfonías... Y me daba mucha pena ver los auditorios siempre vacíos de niños, de familias, de gente joven. Creamos Film Symphony Orchestra, entre otras cosas, para 'democratizar' la música clásica, para intentar acercar la orquesta sinfónica a la base de la sociedad, a la familia, a todo el mundo».Constantino Martínez-Ortas insiste en que cuando sube al podio trata del mismo modo las partituras de Puccini o James Horner , y explica que «otra de las motivaciones por las que nace esta orquesta es que yo veía que cuando se invitaba a Valencia, por ejemplo, a Lalo Schifrin , a Bill Conti , a Michael Kamen o a Maurice Jarre , percibía en los músicos una actitud más laxa, como si estuvieran de bolo. Y creamos Film Symphony Orchestra con el propósito de cuidar y respetar estas partituras. Y el público lo nota, creo, y lo valora».«No sería descabellado que una inteligencia artificial pudiera entender los códigos necesarios y los estilos de diferentes compositores, y así poder tener una especie de 'librerías' para que una máquina pudiera componer 'una música de acción al estilo John Williams, por ejemplo»Cuando se le pregunta por el peligro que la inteligencia artificial puede suponer para la industria de las bandas sonoras, asegura que para quien puede ser un peligro para los compositores. «No sería descabellado que una inteligencia artificial pudiera entender los códigos necesarios y los estilos de diferentes compositores, y así poder tener una especie de 'librerías' para que una máquina pudiera componer 'una música de acción al estilo John Williams, una música de terror al estilo Jerry Goldsmith en 'La profecía' o una música de comedia con tintes jazzísticos años 60 que nos lleven a a Henry Mancini o a John Barry. Esto, desgraciadamente, creo que puede suceder, pero, afortunadamente, lo que he escuchado hasta el momento, creadas por la IA, son canciones de géneros mucho más comerciales, mucho más sencillas».Claro que los productores pueden pensar que es más barato pedir a la IA una música «al estilo de John Williams» que pedirle una partitura al propio John Williams. «Sí, desde luego, a algunos productores puede que les dé igual una cosa u otro, sobre todo si el producto es más de consumo que algo más artístico. Confío en que no sea así, pero da miedo, o más que miedo respeto, porque hay cosas que ya están pasando. Pero bueno, mientras se quede aquí y no se convierta en un 'skynet' de 'Terminator' ... Eso sería mucho peor».Noticia Relacionada estandar Si María Dueñas: «Más allá de gustos personales, la realidad es que Rosalía es una gran artista que merece respeto y admiración» Julio BravoTermina Constantino Martínez-Orts elogiando el buen momento de la música cinematográfica en España. «Se ha internacionalizado mucho tanto el cine como sus compositores; hoy en día nombres como Alberto Iglesias, Roque Baños o Fernando Velázquez , están dejando muy buenas bandas sonoras. Tenemos compositores magníficos, eso es una realidad, y cada vez son más los que están trabajando en producciones internacionales».