Una enfermedad repentina del pianista de Justin Hurwitz, obligó al director a buscar entre el público a una persona que le pudiera sustituir para continuar con su concierto de La La Land.Así, Hurwitz , ganador de dos premios Oscar, se dirigió a los asistentes y preguntó por «algún músico de cuerda que también sepa tocar el teclado», y que tuviera una «rápida lectura» de partitura, señala el periódico británico 'The Guardian'. La primera respuesta fue no . El reto era demasiado grande y aventurado.Sin embargo, tras varias propuestas insistentes, el joven de 21 años, Sterling Nasa, aceptó. «Estaba un poco indeciso», aseguró. «Le debo gran parte de esta experiencia a mi amiga Scarlett, que, por así decirlo... levantó la mano por mí ».Una vez en el escenario Nasa interpretó gran parte del concierto «improvisando» y reproduciendo piezas «a primera vista y de una sola vez». No obstante, resolvió extraordinariamente la situación y terminó siendo ovacionado por todo el público. El jóven Sterling NasaEl pianista encubierto en el público, es un estudiante de Política y Estudios Internacionales en la Universidad de Sidney, «sin planes de dedicarse profesionalmente a la música», asegura el Daily Mail.Nasa, admirador desde hace tiempo del trabajo de Hurwitz, dijo que fue «una auténtica bendición» poder tocar una obra que admira tanto .Hurwitz, por su parte, definió al jóven pianista como una persona «con una habilidad completamente distinta, además de la rápida lectura » de la partitura. El director quedó asombrado por la capacidad de Nasa al ser capaz de tocar un solo «realmente bueno, en la tonalidad correcta, dentro de la escala adecuada y sobre la marcha, sin ningún ensayo».