La fabulosa flauta travesera de Elisabet Franch centellea entre innumerables hileras de viñedos bajo el cálido sol del otoño leridense, lanzando reflejos dorados hacia una bandada de pájaros que se echa a cantar poniéndole un coro de trinos a la melodía de una 'Tocata y fuga' aflamencada que derrite a una veintena de afortunados espectadores de la bucólica escena. Afortunados pero no privilegiados, porque el recital es gratis y tan solo hay que acercarse prontito por la mañana a los terrenos del Castell de Raimat para disfrutarlo. «Si hubieran venido dos personas ya hubiera sido un éxito», nos susurra el violinista Joan Plana, director artístico del Raimat Arts Festival (RAF), que el pasado fin de semana ha celebrado su quinta edición con una programación que volvió a reunir música, paisaje, patrimonio y gastronomía en distintos espacios de Lleida y Raimat.Cuando un festival de música no busca la máxima rentabilidad por encima de cualquier otra consideración, cuando ni siquiera busca 'likes' y por el contrario tiene como objetivo cuidar ya no solo a su público sino también el lugar donde se celebra, se producen estampas tan bellas y reconfortantes como las que uno se encuentra en esta cita ideada por una familia que, consciente del privilegio de su posición, se ha empeñado en hacer todo lo posible para crear un ecosistema de desarrollo en la tierra que tanto le ha dado.Se trata de los Raventós, una familia vinculada al mundo del vino desde 1551 que, desde el Castell de Raymat y la Fundación Comunitaria Raimat Lleida, lleva un lustro organizando un festival de música y gastronomía que tiene como objetivo primordial dar visibilidad a la cultura y tradición local para mantenerla viva y generar oportunidades de crecimiento dentro y fuera de la región. «Provocar cambios, ser útiles» es el imperturbable lema de su fundadora Elena de Carandini , miembro de la 16ª generación de los Raventós que ha orientado su trayectoria a activar el legado familiar, cultural y territorial como motor de futuro, impulsando proyectos vinculados a la cultura, la comunidad, la regeneración del paisaje y la hospitalidad patrimonial promoviendo desde cursos de tractoristas hasta programas de talento emergente en las artes, pasando por residencias de jóvenes músicos en el Castell de Raymat o iniciativas de visibilización de los productos agrícolas locales.En su quinta edición, el RAF ha contado de nuevo con artistas de trayectoria nacional e internacional en un cartel de conciertos de música clásica y jazz a lo largo de cuatro jornadas de excelencia artística al servicio del desarrollo de la comunidad local, celebradas en enclaves tan especiales como una bodega modernista con huella gaudiniana, un castillo de origen medieval, un pueblo diseñado por Joan Rubió i Bellver y una finca vitivinícola histórica.La cantante, trompetista y saxofonista Andrea Motis dio el pistoletazo de salida el pasado jueves presentando su nuevo disco 'Intimate' en el Auditori Enric Granados de Lleida con un llenazo absoluto que sirvió de inmejorable inauguración para el festival. Al día siguiente el RAF recibió al pianista y compositor escocés Yuanfan Yang en las espectaculares Bodegas Raimat , donde este artista experto en Schumann y Liszt desplegó un impresionante arsenal de recursos estilísticos y emocionales culminado con una sesión de improvisación que embriagó a un público entregado que a continuación disfrutó de una cena de gala benéfica a favor de la Fundación donde se impulsaron nuevas alianzas para fomentar la filantropía comunitaria.Arriba, el concierto de Xavier Sabata y uno de los emplazamientos de los conciertos gratuitos al aire libre, en el Castell de Raimat. Abajo, la inauguración del festival a cargo de Andrea Motis Cortesía RAFEl sábado fue el turno del prestigioso contratenor Xavier Sabata , que sumergió al público en la desolada caminata de 'Winterreise', el célebre ciclo de lieder de Schubert y una de las cumbres del romanticismo alemán. Con una abrumadora capacidad interpretativa que elevó el poderío de su voz para transmitir la aflicción del protagonista de la obra, y escoltado por las prístinas y cautivadoras notas del no menos reputado pianista Francisco Poyato, Sabata impregnó de sabor operístico una velada cerrada con la propuesta gastronómica 'Taste of Lleida', que reivindicó el producto de proximidad y a las personas que mantienen vivo el paisaje agrícola leridano con un cóctel en el que se ofrecieron delicatessen de más de treinta productores locales convenientemente regados con los exquisitos vinos y cavas de la casa Raimat.Además de los conciertos, la cita ha reforzado este año su vertiente divulgativa con una charla sobre el Año Gaudí y la huella del genial arquitecto en Raimat a través de su discípulo Joan Rubió i Bellver, así como una nueva participación del pianista y musicólogo italiano Luca Chiantore con una sesión de conferencia-concierto dedicada al compositor leridano Enric Granados, donde se combinó interpretación musical, reflexión y divulgación, profundizando en una de las líneas habituales del RAF: acercar la música al público también desde el conocimiento y el contexto.MÁS INFORMACIÓN Opinión Raimat inicia una vendimia que prevé excelente y reduce un 20% el consumo de agua en la viñaEl domingo, tras una nueva actuación matutina del programa de microconciertos 'Indrets' a cargo de Elisabet Franch, en esta ocasión frente a la ermita de la Mare de Déu de Montserrat, llegó otro de los grandes hitos de esta quinta edición de la mano de uno de los principales cuartetos de cuerda con criterios historicistas de Estados Unidos, el Cramer Quartet , con un concierto convertido en experiencia multimedia e inmersiva en torno a 'Las siete últimas palabras de Cristo' de Joseph Haydn en la Iglesia del Sagrado Corazón de Raimat, poniendo el broche de oro al quinto aniversario de un encuentro que, según nos revela Elena de Carandini, el año que viene redoblará la apuesta por el crecimiento cualitativo, sostenible (el festival es 'water-positive', es decir, devuelve más agua de la que consume) y transformador. «Llegar a la quinta edición del Raimat Arts Festival confirma que este proyecto ha arraigado en el territorio y que la cultura puede convertirse en una forma de cuidar, proyectar y compartir un lugar», afirma su fundadora. «El RAF invita a los artistas a subir a un escenario, pero también a entrar en un paisaje, en una historia y en una comunidad. Esa es su singularidad. El RAF solo puede pasar en Raimat».