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‘Corridos bélicos’, la música prohibida que suena entre los disparos y la muerte

En la tarde del pasado 5 de agosto, un creador de contenido mexicano compartió en sus redes un corrido bélico llamado 'La Cita Fresita 2.0', que dice: «Sí, soy malandro, ¿y pa' qué tanto pedo? / Yo no lo voy a ocultar / Quе es peligroso el trabajo quе tengo / Pero pa' cuidarnos traigo mi cuerno». Unas pocas horas después, dos individuos vaciaron sus 'cuernos' sobre él asesinándolo a balazos en pleno directo durante su transmisión en Instagram. Las autoridades aseguran que no han podido confirmar que haya relación entre la publicación de la canción y el homicidio, pero el mero hecho de que se lo hayan planteado es tremendamente significativo y da buena cuenta de cómo están las cosas en México con este género musical que canta a la violencia armada como forma de vida.Casi todo el mundo sabe qué son los narcocorridos , pero los corridos bélicos son un estilo que aún permanece en la sombra fuera de México y que tiene como lema la frase «más vale vivir cuatro años como rey que diez como buey». Sus letras no tienen por qué hablar necesariamente de narcotraficantes ni glorificar sus gestas, sino que toman como protagonista a cualquiera que empuñe un arma para conseguir lo que quiere.«Van y hacen pedazos, a gente a balazos / Ráfagas continuas, que no se terminan / Cuchillo afilado, cuerno atravesado para degollar», dice la canción 'Sanguinarios del M1' de Movimiento Alterado. «En una Urus me salgo a pasear. Diez camionetas se miran atrás. Cuido la plaza del señor Guzmán», cantó el mismísimo Peso Pluma en homenaje al Chapo, en su colaboración con Luis R. Conríquez , 'el Rey del corrido bélico', que esta semana está de gira por España.El poder, el lujo y a veces la crueldad gratuita son las metas de los personajes que habitan esta música proscrita que ya está prohibida en buena parte de México ante la oleada de asesinatos de cantantes y quienes los rodean, en 'balaceras' que se llevan por delante a quien haga falta y que luego son glorificadas por los compositores de estos temas que, según explica el propio Conríquez, tienen otros elementos distintivos con respecto a los narcocorridos. «Para empezar es un género más moderno, con instrumentaciones distintas y letras que... no son tan casuales», explica con cierto tono dubitativo.Este artista de Sonora es consciente de que fuera de su país cuesta entender que los defensores del 'corrido bélico' digan que no están haciendo apología de la violencia. «Es muy simple: vayámonos a cualquier película o serie de acción. Hay pistolas, tiros, violencia, y nadie lo critica. Hasta los superhéroes siempre tienen algo turbio detrás. Esas películas y series tienen que tener algo que interese, un conflicto, algo que llame la atención. Esta música hace lo mismo, y en todo caso no glorifica a nadie ni a nada, sino que refleja cosas que ocurren».Conríquez, un joven de treinta años que supera de largo los veinte millones de oyentes mensuales en Spotify, debutó en Europa este jueves 24 de septiembre con un concierto en La Sala del Movistar Arena de Madrid, al que le seguirán otros en Barcelona, Bilbao y Valencia antes de viajar a otras capitales como Berlín, Ámsterdam o París. Pero llega al viejo continente con un aire más domesticado, por así decirlo, tras 'abdicar' de su trono dejando atrás el estilo que lo dio a conocer. «Sí, me he distanciado del género y ahora hago reguetones, dembows, un poco de todo», reconoce nada más aterrizar en España.Las cosas se han puesto feas en torno al corrido bélico, y si Conríquez quiere conquistar nuevos mercados tiene que marcar distancias. Las relaciones entre la escena y el mundo criminal de México parecen estar estrechándose a pasos agigantados, el propio Peso Pluma ha recibido amenazas y en los últimos meses los incidentes con artistas implicados en tiroteos se han multiplicado causando tantas muertes a lo largo y ancho del país que ya se pierde la cuenta. «Eso siempre ha ocurrido», asegura el artista. «No quiero decir que es parte de la cultura mexicana, pero en todos lados pasan cosas... En Estados Unidos los raperos también se matan entre ellos . Yo, gracias a Dios, nunca me he sentido amenazado».Toda esta tensión ha hecho que la escena no viva su mejor momento, ni fuera de México ni dentro. «Ahorita justo está empezando a haber prohibiciones en muchas partes de mi país», asegura Conríquez. «El corrido bélico ya está vetado en dieciocho de los treinta y dos Estados mexicanos. En esos lugares puedes grabar un disco de corrido bélico, pero allí ya no se pueden organizar conciertos por orden gubernamental. Es una censura que a mí me parece ilógica. Si se creen que así se va a acabar con la violencia, están muy equivocados. Los corridos no son lo que causan la violencia».MÁS INFORMACIÓN Opinión El cantante de narcocorridos Gerardo Ortiz confiesa haber dado conciertos para el Cártel Jalisco Nueva GeneraciónEn cualquier caso, Conríquez sabe que el 'corrido bélico' es un género difícilmente exportable y más aún en el contexto actual. Y quizá por eso, ante la perspectiva de expandir su carrera, ahora su eslogan sea «repartir alegría» y no balazos a diestro y siniestro.