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Así es una audición en la Jonde, el examen más importante para un joven músico

Las puertas del Auditorio Nacional amanecen cada día en paz y armonía, pero durante unas semanas un trasiego de fundas de violas entra y sale de allí. No es frecuente ver a tantas yendo y viniendo por los pasillos de ese lugar. Van sobre los hombros de jóvenes músicos que se adentran en unas pruebas de admisión que pueden cambiar su vida. Son los candidatos para entrar a formar parte de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde), la institución que ha formado a grandes músicos que hoy están en las mejores orquestas del mundo, desde la Royal Concertgebouw Orchestra hasta la Filarmónica de Berlín . Entrar allí es el sueño de cualquier joven estudiante que quiere dedicarse a la música clásica de manera profesional. Como el de Marcos Langreo, que, conforme se presenta en el Auditorio, es acompañado hasta las cabinas donde va a poder calentar hasta que sea su turno. «En estos momentos me pongo supernervioso, es algo así como una crisis existencial de pensar: «No me sale nada, Dios mío. Entras en pánico», explica mientras desenfunda su viola. Minutos más tarde sube a un ascensor para acercarse a la sala de cámara y tocar delante de un tribunal. Por el camino se cruza con una antigua amiga, a la que abraza emocionado, y vuelve a su estado de concentración en milésimas de segundo. Se lo juega todo en cuestión de 20 minutos.Noticia relacionada No No Un día en los ensayos de la Jonde: Así sucede el milagro de la joven orquesta Clara Molla PagánSolo en la especialidad de viola se han presentado 144 jóvenes de todo el mundo, de los cuales, tras pasar una primera fase de preselección por vídeo, han sido seleccionados 71 para realizar las audiciones presenciales. Es la orquesta de ensueño a la que toda orquesta profesional debería parecerse. Este lugar ha sido descrito por muchísimos músicos, también por su propia directora, como un oasis. «Esto no te lo vas a encontrar siempre, porque no siempre es realizable, pero siempre recuerdo una frase de mis profesores, y es que hay que dar mucho y, si das mucho, puedes exigir mucho de vuelta », confiesa su directora, Ana Comesaña. Por eso, asegura que para que haya un determinado resultado artístico hace falta apuntar a un determinado perfil de jóvenes. «Si no haces esto, no alcanzas ese ideal. Si lo tienes y apuntas en esa dirección y juntas a 100 personas que representan eso, puedes llevar a ese grupo a alcanzar una gran cota artística, que es lo que quieres que se lleven como referencia a su vida profesional. Es vivir un ideal y que ese ideal te acompañe, para que sepas cómo tiene que ser y para llevarlo luego a tu vida e intentar cultivarlo adonde vayas», añade.Estos jóvenes que se presentan nacieron entre 1999 y 2007 y, aunque muchos se presentan por primera vez, recién graduados del conservatorio profesional, varios quieren repetir esta experiencia, como Lorena Sainz, que ya había formado parte anteriormente de este conjunto. La joven llega, además, corriendo porque está compaginando su formación y las pruebas con su actividad profesional en la Orquesta Sinfónica de Madrid. «Creo que ha salido mejor de lo que esperaba porque en los momentos previos me estaba preguntando si me había preparado lo suficiente», cuenta nada más salir de la sala de cámara donde ha hecho la prueba frente al tribunal. «He aprendido que nunca vas a tener el 100 % del tiempo que a ti te gustaría, nunca va a ser la situación perfecta para preparar una prueba. H ay que aceptar que la situación es la que es . Me hubiese encantado estar más libre, pero no lo estoy. Acepto que estoy hasta arriba; con el poco tiempo que tenga, lo voy a dar todo, y eso me ha venido bien, en el sentido de que, cuando me he puesto, he estado superconcentrada», asegura la violista. Arriba, la funda de una viola de un candidato. Izquierda, Ana Comesaña, Macarena Pesutic y Silvina Álvarez durante la deliberación del tribunal. Derecha, dos candidatos que vuelven a casa Isabel ImazEn los pasillos de las cabinas de ensayo suena desde el 'Don Juan' de Strauss, que causa resoplos y arqueamientos de cejas en quienes han tenido que interpretarlo, hasta el 'Sueño de una noche de verano' de Mendelssohn. Ocurre lo mismo en la sala de cámara, pero todo ello frente a un tribunal, compuesto esta vez por Macarena Pesutic y Silvina Álvarez, ambas violistas y docentes, así como por la propia directora, Ana Comesaña. Todas ellas coinciden en la búsqueda de «un cierto peso técnico y musical» en los intérpretes. «Hablamos de detalles técnicos, son detalles rítmicos, de fraseo, de afinación, de una cierta musicalidad que tiene que caber en el grupo, que es una cosa muy especial. Es realmente un trabajo de equipo dentro de la propia sección, en nuestro caso lo que serían las violas, y luego dentro de la orquesta». Las obras que deben presentar son clave. «Hay obras que son específicamente para medir y para comparar; hay conciertos que son específicos y muestran todo lo que se necesita saber para ver si la persona tiene el nivel», asegura Silvina.Aunque ser bueno tampoco es suficiente. «Hay perfiles y perfiles. A veces hay una persona tan preparada para el mundo profesional, que a lo mejor ha pasado por muchos años de orquestas jóvenes, donde, a pesar de que toca bien, ves que ha superado, en su desarrollo, una situación de joven orquesta y puedes pensar que esto va a retrasar el acceso de esta persona al mundo profesional. Hay que ponderar un poco hasta qué punto y hay que darle paso a quien se puede beneficiar al máximo de esta situación artística », confiesa Comesaña.La Jonde deja una huella imborrable en todos los músicos que pasan por ella. Enfrentarse a sus pruebas supone también un aprendizaje para la vida. Algunos jóvenes prefieren guardar silencio por prudencia tras los nervios del proceso, mientras que otros, como Lorena, no pueden ocultar la alegría de formar parte de esta familia. «Para mí la Jonde es todo, me ha convertido en el músico que soy ahora mismo, da sentido a lo que para mí significa ser músico y hacer lo que hago. Es vibrar con la gente en una misma frecuencia porque estamos haciendo lo que nos llena por igual y es maravilloso », asegura Lorena, que finalmente recibió la gran noticia de que volvería a formar parte de la Jonde y ahora mismo se encuentra en la gira de este conjunto, que empieza mañana en Badajoz y que pasará por lugares como el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, el Baezafest o el Ciclo de Orquestas Jóvenes en Águilas.