Más de 70 espectáculos en once espacios de la capital andaluza, incluyendo 52 nuevas producciones, 22 de ellas estrenos absolutos, 24 noches y 6 matinés únicas son las cifras que maneja la nueva edición de la Bienal de Flamenco de Sevilla , que se celebrará entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre con la mirada puesta en el centenario del arte jondo de los años 20 del siglo pasado, una época a la que los estudiosos suelen denominar 'Ópera Flamenca'.'El mundo por montera', un espectáculo que contará con José Mercé, José de la Tomasa, Martirio, Arcángel, La Tremendita, el Ballet Flamenco de Andalucía con Patricia Guerrero, Ángeles Toledano, El Perrete y Manuel de la Tomasa servirá para inaugurar la Bienal revisitando ese periodo de esplendor y después abrir una programación que además de las actuaciones mencionadas incluye conciertos callejeros, conferencias, exposiciones, propuestas gastronómicas y actividades para niños. Muchos espectáculos ya han vendido todas las entradas; de hecho, el día de la presentación de la programación, a primeros de abril, ya se habían agotado para más de diez funciones: las de Pedro El Granaíno, Encarna Anillo y Alejandro Hurtado en la Iglesia San Luis de los Franceses, los espectáculos de Aurora Vargas junto con Juana Amaya y de Mayte Martín y de Dorantes en el Teatro Lope de Vega, la función de Israel Fernández en el Real Alcázar, la de Juan Tomás de la Molía y Águeda Saavedra en el Teatro Central y el concierto de Ángeles Toledano en el Teatro Alameda. Pero Ybarra enfatiza que «aún quedan localidades para muchas actuaciones», así que los amantes del género que quieran pasarse por Sevilla en esos días solo tienen que chequear la web del festival y elegir.Noticia relacionada general No No La Bienal de Flamenco de Sevilla recupera su corazón y vuelve al teatro que la vio nacer Marta Carrasco—Es su segunda edición como director de la Bienal. ¿Se la toma uno con más calma y confianza habiendo gestionado una con éxito?—Es verdad que la anterior tuvo muy buenos resultados, con datos históricos de taquilla y una programación que se recibió muy bien. Eso ha generado unas expectativas, y mi intención no es cumplirlas sino superarlas, primero con la programación y luego con la venta de entradas, que de momento va muy bien porque se han agotado ya trece espectáculos. En junio presentaremos las actividades paralelas con ciclos de cine, conciertos a pie de calle, exposiciones, conferencias, sesiones de flamenco y cata de vinos, etc. —¿Cómo ha enfocado el homenaje al flamenco de los años veinte del siglo pasado, la época en la que se empiezan a normalizar las grabaciones, en la que el género empieza a tener difusión en la radio, y que también tiene mucha mitología que ahora tantos artistas jóvenes reivindican?—Así es, yo lo veo sobre todo en la guitarra, con gente como Alejandro Hurtado o incluso Yerai Cortés. Es un enfoque sin nostalgia, porque se va a revisitar como lo están haciendo los jóvenes, desde la contemporaneidad. También se cumplen cincuenta años de la muerte de Pepe Marchena, una figura un poco soslayada en Sevilla y en la Bienal en sus primeras ediciones, porque se consideraba que hacía un flamenco más lírico y musicalizado, un flamenco muy lejos del mairenismo y de lo que después supuso Camarón. Tirando del hilo, me di cuenta de que en los años veinte fue cuando Marchena fichó con el empresario Carlos Hernández 'Vedrines' y entra a formar parte del espectáculo de la Ópera Flamenca, que de ópera no tiene nada [risas]. Vedrines se dio cuenta de que la ópera tributaba al siete por ciento en lugar de al diez, y se inventó el truco para pagar menos impuestos. Este 2026 también se cumplen cien años de la Llave de Oro que se le dio a Manuel Vallejo. Como decías, también en esa época se empiezan a grabar bastante discos, sobre todo en el sello La Voz de su Amo. Es una época de efervescencia, en la que el flamenco se empieza a desarrollar como un arte de masas. Para mí es como una generación del 27 del flamenco, que fue irrepetible.«El flamenco vive un muy buen momento, por mucho que persista esa obsesión endémica de que la esencia ya se ha perdido» Luis Ybarra—Todos los festivales tienen la obsesión de crecer, crecer, crecer. Pero en la Bienal el crecimiento se mide con lupa para preservar su esencia, ¿verdad?—Hay que evitar morir de éxito. El flamenco está creciendo mucho pero no es una cultura de estadio, y hay que apostar por el flamenco de teatro. Pero es importante apostar también por cuidar un evento que en mi opinión, es una de las mayores singularidades que tiene Sevilla. Mi sueño es que el sevillano, o el visitante, viera a la Bienal como la Semana Santa o la Feria de Abril, los grandes hitos culturales con arraigo. El flamenco está en muy buen momento, aunque todavía persista esa cosa endémica del flamenco, esa obsesión con que el género se muere. Lorca y Falla organizaron el primer concurso de cante jondo de Granada en 1922 con esa idea de que la esencia se había perdido y había que rescatarla del olvido. También hay una entrevista muy curiosa que dio Antonio Chacón de ese mismo año, en la que decía que el flamenco ya no es lo que era, etc.—También quiere reforzar la presencia de la Bienal en Sevilla en los años que no hay festival, ¿verdad?—Creamos el ciclo Amalgama para darle la voz a los flamencos en los años que no hay Bienal, con conciertos y conferencias, y mi idea es ampliar eso llevándolo a la calle con tertulias, para tomarse una cervecita con los artistas y conocer curiosidades de su trabajo y su vida.MÁS INFORMACIÓN Opinión Angie Moreno, delegada de Cultura de Sevilla: «El Teatro Lope de Vega estará listo para la Bienal»—¿De qué logros de esta edición está más satisfecho personalmente?—Por un lado, del equilibrio entre el cante, el toque y el baile. Y por otro, del equilibro entre la cantidad de nuevas figuras que se incorporan, como David de Arahal, Alejandro Hurtado, Ángeles Toledano o Macarena López, figuras consagradas como José Mercé, José de la Tomasa o Sara Baras, que llevaba catorce años sin venir y ya iba siendo hora, o veteranos de todas las provincias andaluzas que ya estaban retirados y que hemos rescatado del olvido. De Huelvas viene El Pecas, de Sevilla viene El Boquerón, de Córdoba viene Curro Lucena, de Almería José Sorroche de Almería, de Cádiz viene Romerito de Jerez, con sus 94 años... Alguno me decía «¿pero a estas alturas cómo voy a cantar?», pero va a ser mágico verlos juntos en el Teatro de la Maestranza. Espero que dentro de veinte años todo esto se valore.