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Big Thief: algo poderoso a punto de romperse

Big Thief tiene esa bendita costumbre de no hacer dos conciertos iguales. Quedó ayer claro, una vez más, en las Noches del Botánico . Jazz disfrazado de pop, rock y country. Y es que Adrianne Lenker y sus compañeros llevan varias semanas sin repetir apenas canciones entre una noche y la siguiente. Este martes, por ejemplo, en el Cartuja Center de Sevilla, no tocaron un solo tema que hubieran interpretado en el Primavera Sound tres días antes. Y en el festival barcelonés solo repitieron 'Incomprehensible' y 'Vampire Empire' de su anterior actuación en el Northside Festival de Dinamarca.Resultaba imposible, por lo tanto, hacerse una idea de lo que iba a ocurrir anoche en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Complutense, pero los 3.500 asistentes que casi llenaron el recinto madrileño se prestaron al juego con gusto. Un juego poco habitual, por desgracia, en la era de los móviles, donde todo queda registrado. Esa improvisación en el caso de Big Thief siempre trae algún disgusto entre sus seguidores, porque la banda puede dejar fuera las canciones más conocidas sin que le tiemble el pulso. «¡Como no toquen 'Masterpiece' me muero!», se escucha entre el público poco antes de que Ata Aka, el icono del rap y la música electrónica de Ghana, telonero este miércoles, saliera a presentar al cuarteto neoyorquino a la vieja usanza, como en aquellos conciertos en los clubes de jazz de la Gran Manzana en los años 60. «¡El momento que estabais esperando!», grita el músico. El público responde. «Estilo José Luis Moreno», bromea alguien cercano. Y lo cierto es que hay un eco antiguo en la voz de Adrianne Lenker que conecta con Janis Joplin y Joan Baez en el festival de Woodstock. Algo a punto de romperse que, de repente, se vuelve poderoso.Noticia relacionada general No No Bad Bunny: la euforia del chamaquito jugón en un Metropolitano desatado Israel VianaPrimera prueba. Comienza el concierto con 'Bloom' y 'Born For Loving You', mostrando Lenker su lado más amable y juguetón, como si fuéramos a ver un espectáculo de Dolly Parton en Las Vegas y, sin apenas dirigirse a la audiencia, tímida, de repente, azuza a la fiera con 'Vampire Empire', en la que todo el mundo ovaciona el primer punteo de la noche y canta el estribillo con ganas: «Me haces estremecer, estoy harto de los sermones / Yo no soy nada, tú no eres nada…». Neil YoungHasta que libera a la bestia del todo con 'Shoulders' y, sobre todo, 'Not', uno de los momentos de la noche. La canción salvaje perfecta. A Lenker, sin embargo, le gusta ofrecer lo que nadie espera. Cuando la gente quiere ver a la cantante y guitarrista poseída por el espíritu de Neil Young en aquellas tormentas perfectas de los 70 que eran 'Cowgirl In The Sand' o 'Hurricane', ella baja las revoluciones y alarga el punteo de 'Not' improvisando de forma más calmada y de rodillas. Al público le gusta igual este tema que, en 2019, fue nominado a todo y no se llevó nada, que fue versionado por el exguitarrista de Red Hot Chili Peppers, Josh Klinghoffer , y que fue elegido por Barack Obama como una de sus canciones del año.Los conciertos de Big Thief son una pequeña montaña rusa en la que se pasa de la tempestad a la calma con facilidad. En ocasiones, cuando esperas una cosa, te da la otra, como un 'coitus interruptus' algo frustrante. Uno quiere rabia tras la tormenta y Lenker nos susurra 'Forgive The Dream'. La audiencia también susurra, con los arreglos sutiles y bonitos de Buck Meek, su compañero musical y expareja sentimental, sobrevolándolo todo. Unos arreglos tan minimalistas que parece que no quiera que los escuches, pero están ahí, en su justa medida, como cuando Leonard Cohen les decía a sus músicos en los ensayos que tocaran lo más bajo posible.Todo suena de nuevo como si el escenario estuviera a punto de quebrarse por la mitad. Como esos vídeos que alguien subió hace años a YouTube en los que Lenker y Meek aparecen tocando en el parque Washington Square de Nueva York, pidiendo dinero, antes de que publicaran su primer disco como Big Thief. En ellos se la puede ver cantando concentrada, intensa, metida en su mundo, aunque la gente pase de largo sin hacerle caso, tal y como estaba ayer cuando se lanzó a por 'Leave The Light On', una versión del poeta y cantautor Chris Smither, 'Space And Time' y 'Change'.Bob Dylan Quién le iba a decir a aquella chica de Washington Square en 2014, con apenas 20 años, que Jeff Tweedy de Wilco haría versiones de sus canciones y que recibiría elogios de estrellas del pop como Carly Rae Jepsen. O a él que acabaría formando parte de la banda de Bob Dylan. Y que ambos, como Big Thief, tocarían para miles de personas en el festival Glastonbury y llenarían recintos como el de las Noches del Botánico. Para cerrar la noche, por cierto, improvisaron 'Masterpiece', que no la tenían ni apuntada en la lista de canciones que habían confeccionado antes del concierto. Y el seguidor que amenazaba con morirse, con su camiseta de Big Thief y sus cuatro cervezas de más, la chilla como si no hubiera mañana, emocionado, para volver a casa vivito y coleando.