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Crítica de ‘Foreign Tongues’, un collage como último testamento de los Rolling Stones

Al margen de las excentricidades promocionales (aquel single lanzado en edición súper limitada de vinilo que llegó a un par de tiendas españolas) y de edición (si alguien entiende que hayan sacado portadas alternativas con héroes de Marvel, que levante la mano), el anuncio del lanzamiento de 'Foreign Tongues' el próximo 10 de julio ha llenado a los fans de los Rolling Stones de ilusión -al demostrarse que además de estar vivos siguen coleando- pero también de expectativas altísimas, porque se nos ha venido diciendo que iba a ser un bombazo. Hasta ahora creíamos que este sería el primer disco de los Rolling Stones sin estar al completo, ya que el anterior, 'Hackney Diamonds' (2023), contó con dos baterías que Charlie Watts dejó grabadas antes de morir y en principio no había nada más pendiente de salir que contara con sus baquetas. Pero sí lo había, y está en este nuevo repertorio en el que además de Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood, participan Darryl Jones al bajo, Steve Jordan a la batería, Steve Winwood al órgano Rhodes y Matt Clifford a los sintetizadores, más algunas guitarras, sintes y pianos rematados por Andrew Watt, el joven productor del álbum.El propio Watt marca el paso del inicio del disco con la ya conocida 'Rough and Twisted', saturando la distorsión del sonido hasta que rechina como en un blues-bar de Chicago. Una onda setentera y grasienta a tope de slides punzantes y armónicas abrasivas que en el siguiente corte, el también adelantado como single 'In the stars', deriva hacia los noventa del 'Voodoo Lounge', con un Jagger más melódico y coros abiertamente pop.Noticia relacionada No No Los conflictos de la banda Plagios, robos y demandas: la caja de las vergüenzas de los Rolling Stones Nacho SerranoCon 'Jealous Lover' ya entramos en territorio desconocido (por poco tiempo, ya que se lanza como tercer single este mismo viernes 26 de junio), y siendo el tercer tema ya tocaba balada. Falsete y atmósfera soulera a la Motown un poco al estilo de aquel 'Emotional Rescue' con el que estrenaron la década de los ochenta, pero con poco potencial para incrustarse en la memoria.Y entonces llega una de las grandes sorpresas del disco: los Rolling Stones poniéndose caústicos con la crítica descarnada de 'Mr. Charm', un rock'n'roll desbordante (en concierto sería un misil, pero de eso hablaremos más adelante) en el que se mofan de un tipo que quiere ir a Marte y farda de coches guais, y sin esconder la mano tras tirar la piedra ya que llama «magnate loco» al «señor Musk» . Seguro que fue la letra lo que animó a Robert Smith de The Cure a colaborar en este tema, tal como contó Jagger en una conferencia de prensa con Conan O'Brien en Nueva York: «Estaba grabando voces en los estudios Metropolis de Londres cuando vi a un hombre de espaldas, envuelto en una bata larga. Cuando se dio la vuelta, vi que estaba cubierto de lápiz labial. «Nunca nos habíamos visto antes, tú eres Robert Smith de The Cure», le dije. Smith respondió que, efectivamente jamás habíamos coincidido. «Bueno, ya que estás aquí, graba algo», le dije. Y así lo hizo».'Divine intervention' es un rock sin pretensiones pero también sin ambición, simpático pero intrascendente, relleno de manual, pero el ejercicio de estilo country-blues de 'Ringing Hollow', una letanía sobre el declive del sueño americano , sí araña por su honestidad y sentido de la responsabilidad al cantar que «la estatua de la Libertad tiene el ceño fruncido».Un bajo de estilo disco comanda la animada 'Never wanna lose you', de eficaz estribillo y con un puente de congas que hace difícil resistirse al baile, y de repente aparece el bueno de Watts en la frenética 'Hit me in the head' gracias a una toma grabada durante unas sesiones de ensayo en Los Ángeles, en la que el baterista debió acabar exhausto de aporrear la caja a lo punkarra.Los temas rápidos funcionan por encima de lo esperado en general y casi dan ganas de que no bajen el ritmo, pero si lo van a hacer versionando 'You know I'm no good' de Amy Winehouse, no nos vamos a quejar. Evidentemente no la mejoran, pero el detalle es bonito (llegaron a cantar con ella antes de morir) y encuentra un buen equilibrio entre lo reconocible y la aportación propia.El vigésimo quinto álbum de estudio de los Rolling Stones es un muestrario de todo lo que son capaces de hacerRichards oxigena la escucha tomando el micrófono en la plácida 'Some of us', que bien podría haber cerrado el disco en diez canciones. Pero aún queda sitio para el viejísimo amigo Paul McCartney al bajo en la romántica 'Covered in you', una canción que flojea al no acabar de ensamblar muy allá sus diferentes partes, y en la extraña 'Side Effects', donde tampoco parecen tener muy claro qué andaban buscando al componerla.Aunque decepciona que la alianza beatle-stone no haya cuajado como cabría fantasear (desde luego, peor que en 'Bite my head off' de 'Hackney Diamonds'), la expansiva y evocadora 'Back in Your Life' recompone la mitología en el momento perfecto, antes de un guiño que parece querer cerrar un círculo por si acaso la vida no les da para más : su primera canción fue una versión de 'Come on' de Chuck Berry, y 'Foreign Tongues' acaba con 'Beautiful Delilah', también del padre del rock'n'roll, pero llevándola de la electricidad de St. Louis al terruño de los Apalaches con una brillantez innata que hace implorar a los dioses que les concedan más tiempo.El vigésimo quinto álbum de estudio de los Rolling Stones es un muestrario, un catálogo de todas las cosas que pueden hacer, un collage de todas sus caras (como la composición feísta de la imagen de portada), una especie de memorando o último testamento, y aunque la mayor parte de sus temas funciona bastante bien por separado, el conjunto carece de la personalidad definida de sus obras más coherentes e impactantes. Muy parecido a 'Hackney Diamonds' en resumen. ¿Íbamos a pedirles más? Por supuesto que no, a estas alturas ya no. MÁS INFORMACIÓN Opinión Un Día de las Tiendas de Discos a la sombra de los Rolling StonesQueda otra pregunta más: ¿Llegaremos a escuchar este disco en directo? Mick Jagger dice que está listo para salir de gira en 2027 y Keith Richards dice que no lo ve nada claro por su salud, pero deja abierta la puerta de las residencias, las tandas de varios conciertos en una misma ciudad. Menos viajes, más comodidad y mejor rentabilidad para el artista, y todo lo contrario para sus fans. Así que habrá que ir pensando en hacer las maletas para ir a verlos si alguna de sus ciudades elegidas queda cerca.